Sergio Ruiz-Osorio, de 54 años, fue arrestado en el suroeste de Miami-Dade como segundo implicado en la presunta red de peleas de gallos descubierta esta semana en una finca de 10 acres en el área de Horse Country, según informaron las autoridades del condado.
Lo que llevó a su detención fue un letrero colgado en la propiedad con el nombre «Los Laureles, Venta de Animals» y un número de teléfono: los detectives marcaron ese número, Ruiz-Osorio contestó y se identificó como el dueño de los animales.
En ese momento dijo encontrarse en Naples, pero prometió regresar al lugar. Cuando llegó, fue detenido sin resistencia y trasladado al Centro Correccional Turner Guilford Knight para su procesamiento.
Enfrenta dos cargos graves bajo la ley de Florida: posesión o tenencia de animales para peleas y crueldad animal con intención de herir o matar.
El miércoles, antes de su arresto, los detectives habían registrado una sección adicional de la finca y hallaron aproximadamente 125 gallos, 16 perros, tres gatos, cabras, tortugas y diversas aves, todos en lo que el informe de arresto del Departamento del Alguacil de Miami-Dade (MDSO) describió como un «estado de visible abandono».
Los animales no tenían acceso a comida ni agua; las tortugas contaban apenas con agua limitada y mostraban signos de estrés.
En esa misma sección también se encontraron un ring cerrado de entrenamiento, un agitador de gallos y otra parafernalia asociada a las peleas. Miami-Dade Animal Services retiró a todos los animales de la propiedad.
Este segundo arresto se produce días después del primero: el pasado fin de semana, Carlos Rafael Lezcano, de 52 años, fue detenido tras intentar huir saltando una cerca durante el registro inicial de la finca. Fue localizado en un vivero cercano y enfrenta cuatro cargos, entre ellos manipulación de pruebas y resistencia a la autoridad. Su fianza quedó fijada en 10,500 dólares.
La investigación arrancó el sábado 4 de octubre, cuando el FBI inspeccionaba la propiedad por un asunto distinto y descubrió de forma incidental lo que parecía ser una operación de peleas de gallos a gran escala. Los agentes federales alertaron al Escuadrón de Vicios e Inteligencia del MDSO, y esa misma noche un juez aprobó una orden de registro específica.
Al día siguiente, los detectives encontraron «varios miles» de gallos de pelea —Univision cifró el hallazgo en al menos 6,000 aves— junto con múltiples rings de entrenamiento, espuelas usadas, guantes de boxeo, jeringas, medicamentos y vitaminas.
Bajo el Estatuto 828.122 de Florida, las peleas de gallos constituyen un delito grave de tercer grado, con penas de hasta cinco años de prisión y multas de hasta 5,000 dólares. A nivel federal, organizar o participar activamente en peleas de animales puede acarrear hasta cinco años adicionales de cárcel.
Este caso supera en escala a operativos anteriores en la zona. En abril de este año, dos hombres fueron arrestados en el suroeste del condado tras hallarse entre 500 y 600 gallos en otra propiedad. En mayo de 2025, el MDSO desmanteló una red en Redland con 42 arrestos, 72 gallos incautados y casi 40,000 dólares en efectivo decomisados.
Tras aquel operativo, la sheriff de Miami-Dade, Rosie Cordero-Stutz, advirtió: «Las peleas de animales no solo son inhumanas, sino que a menudo acompañan otros delitos graves».
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