Un cubano recordó en un video cómo las autoridades podían obligar a regresar a sus provincias a quienes vivían en La Habana sin tener regularizada su residencia, una práctica que comparó con las deportaciones ejecutadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
«Pa conseguir una residencia habanera, si tú eras de Oriente, era una locura», comienza diciendo el creador de contenido Lil Lemon (@lillemon_oficial) en un video donde recuerda las dificultades que enfrentaban quienes llegaban desde otras provincias buscando establecerse en la ciudad.
Según su relato, una de las alternativas para conseguir el cambio de dirección era casarse con una habanera, aunque eso tampoco resultaba sencillo por los prejuicios contra los orientales.
«Desde que tú te empatabas con una habanera y tu suegra te escuchaba hablar y se daba cuenta de que eras de Matanzas pa allá, ya eso era un problema», cuenta entre risas.
El cubano recuerda que muchas personas dependían de permisos temporales para permanecer en la capital, a los que compara con el parole migratorio de Estados Unidos.
«Las transitorias eran de dos meses, tres meses. A usted lo cogían con su transitoria vencida en La Habana y eso era un problema», explica.
También asegura que quienes no tenían su residencia regularizada enfrentaban dificultades para acceder a determinados servicios, incluida la compra de productos por la libreta de abastecimiento.
«Tú no podías comprar en la bodega hasta que pudieras empatarte con una habanera o que alguien te hiciera una carta de trabajo», recuerda.
El momento más llamativo llega cuando compara los controles policiales de aquella época con las actuaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
«Te cogía el ICE cubano. Tú no ibas preso ni nada, el castigo tuyo era virar en tren», relata, en referencia a quienes eran obligados a regresar a sus provincias.
Sin embargo, asegura que muchos volvían rápidamente a La Habana, pese al riesgo de ser expulsados nuevamente.
«Los deportaban el primero de enero y el 16 de enero estaban volviendo a brincar el desierto», bromea, utilizando otra comparación con la migración hacia Estados Unidos.
Una realidad que tuvo respaldo legal
Las restricciones a la migración interna en Cuba quedaron formalizadas en el Decreto 217 de 1997, que estableció requisitos para que ciudadanos de otras provincias pudieran establecer su residencia permanente en La Habana.
El artículo 8 del Decreto 217 establecía multas de 300 pesos y el retorno inmediato a la provincia de origen para quienes fijaran su residencia permanente en La Habana sin autorización. En el caso de las personas que permanecieran en la capital después del vencimiento de su permiso de residencia temporal, la sanción prevista era de 200 pesos y el regreso obligatorio a su territorio de procedencia.
En mayo de 1997, el periódico español El País documentó que alrededor de 2,000 personas habían sido devueltas a sus provincias durante las primeras operaciones de aplicación de esas medidas.
El decreto fue modificado en 2011 para flexibilizar determinados requisitos de residencia, especialmente en casos de reunificación familiar.
«Fui deportado a Camagüey dos veces en una misma semana»
El video ha provocado numerosas reacciones de cubanos que aseguran haber vivido experiencias similares.
«Fui deportado a Camagüey dos veces en una misma semana», comentó un usuario.
«Yo era una de esas y me deportaron y todo en mi propio país», recordó una mujer.
Otro internauta afirmó que las personas trasladadas a Holguín apenas llegaban a su provincia cuando emprendían nuevamente el viaje hacia la capital.
También hubo quienes cuestionaron las restricciones desde fuera de Cuba.
«Soy dominicano y eso me parece bastante extraño», escribió un usuario sorprendido de que fuera necesario obtener autorización para establecerse en otra ciudad del mismo país.
Uno de los comentarios que más resume el sentimiento de quienes vivieron aquella experiencia señala: «Es increíble saber que podíamos ser deportados en nuestro propio país».
Otros recordaron el regionalismo y los prejuicios contra los habitantes de las provincias orientales, mientras algunos aseguraron que desconocían que estas situaciones hubieran ocurrido.
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