
El secretario de Estado Marco Rubio acusó al régimen de La Habana de funcionar como base de operaciones para actores hostiles y grupos terroristas —incluida la República Islámica de Irán— que buscan atacar a Estados Unidos desde menos de cien millas de su territorio.
«Durante demasiado tiempo, la Cuba comunista ha podido funcionar como una base de operaciones para actores hostiles y grupos terroristas —incluida la República Islámica de Irán, el principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo— para atacar a Estados Unidos», afirmó Rubio en un comunicado oficial del Departamento de Estado.
Ese documento anunció este jueves la sanción contra el Banco Internacional de Comercio S.A. (BICSA), entidad financiera estatal cubana, y señala que BICSA prestó servicios financieros al iraní Karafarin Bank desde al menos 2022, una entidad que el Departamento del Tesoro había sancionado en 2020 bajo la Orden Ejecutiva 13902 por sus vínculos con el régimen de Teherán.
La designación se aplicó bajo la sección 2(a)(i)(A) de la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Trump el 1 de mayo de 2026, que autoriza sanciones amplias contra quienes operen en el sector financiero de la economía cubana.
For too long, Communist Cuba has been allowed to operate as an outpost for malign actors and terror groups – including the Islamic Republic of Iran, the world’s number one state sponsor of terrorism – to target the United States. Como consecuencia inmediata, todos los activos e intereses de BICSA bajo jurisdicción estadounidense quedan bloqueados y deben reportarse a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Además, cualquier entidad extranjera que realice transacciones con el banco cubano queda expuesta a sanciones secundarias de Washington.
La acción se coordinó con una operación más amplia del Departamento del Tesoro contra redes financieras iraníes, en la que también fueron designados el banco iraquí International Development Bank for Investment and Finance y dos entidades iraníes: Jazireh International Bank Company y Chabahar International Bank Overseas Company.
Rubio fue categórico al advertir sobre las intenciones de la administración Trump: «No toleraremos que un Estado paria albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas hostiles a menos de cien millas de nuestro territorio».
El secretario añadió que Washington seguirá «identificando y eliminando agresivamente las interconexiones financieras y de seguridad del régimen cubano con Irán y otros Estados y actores peligrosos y hostiles».
La sanción a BICSA representa el tercer golpe al sistema bancario cubano en menos de cuatro meses: el Banco Financiero Internacional fue sancionado el 23 de junio junto con otras entidades vinculadas a GAESA, y el Banco Exterior de Cuba cayó el 3 de septiembre en una ronda dirigida a los sectores financiero, energético y minero.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla rechazó la medida y calificó a BICSA de «banco absolutamente legítimo» cuyas transacciones «también son legítimas». Rodríguez acusó a Rubio de intensificar el «castigo colectivo» contra el pueblo cubano y de intentar «cerrar toda válvula» a la economía de la isla.
Cuba fue reincorporada a la lista de Estados patrocinadores del terrorismo el 20 de enero de 2025, cuando Trump revirtió la decisión de su predecesor, y permanece en ella junto con Irán y Corea del Norte. La administración Trump afirma haber impuesto más de 240 sanciones contra Cuba desde enero de 2025.
La sanción llega además en vísperas de la votación prevista para el 28 de octubre de 2026 en la Asamblea General de la ONU sobre el embargo estadounidense contra Cuba, lo que añade una clara dimensión de presión diplomática a la ofensiva financiera de Washington.
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