Una paciente de 85 años con cáncer pulmonar no puede descansar por las noches en el hospital provincial Manuel Ascunce Domenech de Camagüey, debido a la presencia de chinches en su cama, según una denuncia compartida este sábado en Facebook por el periodista independiente José Luis Tan Estrada.
La paciente, identificada como Faustina Pérez Castellanos, permanece ingresada en la sala de Medicina, cubículo cinco, cama 30, con un diagnóstico de enfermedad pulmonar maligna que le provoca severa dificultad respiratoria y la obliga a recibir oxígeno de forma continua.
El video que acompaña la denuncia muestran un colchón enrollado en aparente mal estado en el interior del centro hospitalario, con paredes de azulejos deteriorados que evidencian el abandono del recinto.

El caso se suma a una cadena de denuncias que documentan el colapso sanitario del hospital provincial de Camagüey, donde se han registrado agua estancada, tuberías oxidadas, cables expuestos, presencia de roedores y aguas albañales bajo las camas de los pacientes.
En agosto, el hospital Amalia Simoni, también en Camagüey, fue señalado por el abandono extremo de pacientes ancianos con desnutrición y falta de higiene.
Semanas después, una anciana grave fue trasladada en una silla común arrastrada por dos personas ante la ausencia de silla de ruedas en ese mismo centro.
La indignación ciudadana en redes sociales fue inmediata. "¿Qué tipo de dignidad defienden ellos cuando no pueden garantizar ni eso?", escribió una persona en los comentarios de la publicación.
Otra reflexionó sobre el destino de los adultos mayores: "Ese es el regalo de la Revolución; los ancianos que le dieron todo son los que más mal parados han salido en este desastre, mientras la cúpula del poder vive bien y disfruta de sus cargos y privilegios".
Una tercera voz resumió con amargura lo que muchos cubanos sienten al ver estas imágenes: "En lo que se ha convertido la salud pública. Dios nos proteja".
La plaga de chinches que afecta a Faustina no es un caso aislado. Se trata de un problema de alcance nacional que se extiende desde al menos 2023, cuando los primeros brotes se registraron en Santiago de Cuba.
En junio, se denunció una grave infestación en el hospital materno de Matanzas, que exponía a embarazadas y recién nacidos. En agosto, una enfermera del hospital Saturnino Lora de Santiago de Cuba recurrió al fuego para intentar eliminar chinches de una silla ante la falta de fumigación profesional.
Y en septiembre, el hospital de Las Tunas admitió un nuevo brote en su sala de psiquiatría, tras haber ejecutado fumigación intensiva y renovación total de colchones apenas dos meses antes.
Los factores que hacen casi imposible controlar la infestación son estructurales: escasez crónica de insecticidas, resistencia de las cepas locales a la cipermetrina —el único producto disponible— y apagones de hasta 20 horas que impiden lavar la ropa de cama a temperaturas que destruyan huevos y larvas.
El Ministerio de Salud Pública no ha emitido ninguna respuesta oficial documentada ante la crisis.
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