
La periodista y profesora universitaria Iraida Calzadilla denunció que vendedores del mercado agropecuario del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT) de Tulipán, en el capitalino municipio de Plaza de la Revolución, rechazan los pagos por Transfermóvil, exigen efectivo y exhiben un código QR con una dirección web falsificada de esa plataforma para engañar a los compradores.
Doctora en Ciencias de la Comunicación y profesora titular del Departamento de Periodismo de la Universidad de La Habana, Calzadilla publicó su denuncia el jueves en Facebook. Relató que las irregularidades reaparecieron menos de dos meses después de que el gobierno anunciara la creación de un cuerpo de inspectores para hacer cumplir los pagos digitales.
"Ya empieza a señorear el pago solo en efectivo o la mitad de la derogación, así como vuelve a resurgir el pago solo por Enzona que todos sabemos las dificultades de conectividad que acarrea y su casi imposible viabilidad", escribió la profesora.
La denunciante explicó que algunas tarimas muestran aparentemente dos opciones de pago, una mediante EnZona y otra a través de un código QR que imita a Transfermóvil. Cuando los compradores no consiguen completar la operación con este último, los dependientes atribuyen el problema a la conexión o al teléfono del cliente.
Calzadilla contó que detectó la falsificación al revisar la dirección web asociada al código y que verificó sus sospechas con otras dos personas, una de ellas militar.
Al informar a los inspectores del mercado, estos reconocieron que tenía razón. Sin embargo, cuando tomó una fotografía para documentar lo ocurrido, los dos dependientes de la tarima la amenazaron, según su testimonio. "Uno de ellos me dijo que era religioso", relató.
En días posteriores, la profesora regresó al establecimiento y comprobó que la situación seguía igual. Según denunció, los inspectores no habían actuado sobre el resto del mercado pese a que conocían las irregularidades.
"Me pregunto dónde está el cuerpo de inspectores que al inicio de la 'campaña' allí mismo pusieron varias multas y cerraron temporalmente algunas tarimas", cuestionó Calzadilla.
La denuncia expone la distancia entre los controles anunciados para extender los pagos digitales y lo que, según el testimonio, ocurre en un mercado habanero donde persisten los cobros en efectivo y una presunta modalidad de fraude mediante códigos QR.
Los comentarios a la publicación recogieron testimonios similares de otros compradores. Varios señalaron haber vivido situaciones parecidas en mercados de la capital, donde los vendedores alegan problemas técnicos para no aceptar transferencias.
Otros destacaron la vulnerabilidad particular de los adultos mayores, que dependen de cobrar sus jubilaciones en efectivo en bancos con largas colas y horarios restrictivos.
La propia Calzadilla ilustró esa paradoja al relatar que el día anterior a su publicación esperó en el banco del Ministerio de Transporte hasta las 4:30 de la tarde para cobrar su pensión y no logró entrar antes del cierre.
"Qué dura, pero qué dura es la vida de los viejos cubanos. Ni con dinero en Transfermóvil podemos comprar", concluyó.
La denuncia refleja un patrón documentado en toda la isla con operativos que generan resultados inmediatos, pero su efecto se diluye en cuanto los inspectores se retiran.
En agosto, Guantánamo cerró cuatro negocios y aplicó 29 multas en una sola jornada por negarse a aceptar pagos electrónicos.
En Sancti Spíritus, un operativo de abril dejó más de 450 multas por más de 650,000 pesos.
La normativa vigente, la Resolución 93/2023 del Ministerio de Comercio Interior y la Resolución 111/2023 del Banco Central, obliga a todos los establecimientos a habilitar pasarelas de pago como Transfermóvil o EnZona.
El Decreto 167/2026, en vigor desde el 4 de septiembre, reforzó ese marco regulatorio. Aun así, en ferias agropecuarias de municipios habaneros como La Lisa y El Cotorro, prácticamente ningún puesto utilizaba pagos digitales en mayo.
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