
Una ofensiva ucraniana con drones alcanzó en la madrugada de este domingo instalaciones petroleras y otros puntos de San Petersburgo, ciudad natal del presidente ruso, Vladimir Putin.
El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró haber derribado 1.015 drones ucranianos sobre quince regiones de la parte europea del país, incluida el área de Moscú, según informó la agencia EFE.
De confirmarse el balance comunicado por Moscú, se trataría de una de las mayores ofensivas con drones registradas durante la guerra.
La cifra corresponde al total de aparatos que las autoridades rusas afirman haber interceptado en distintas regiones, no exclusivamente a los dirigidos contra San Petersburgo y Moscú.
El gobernador de San Petersburgo, Alexandr Beglov, informó de al menos una persona fallecida y cinco heridas como consecuencia de los ataques.
El funcionario señaló en Telegram que los equipos de emergencia trabajaban para extinguir incendios en la terminal petrolera de San Petersburgo, el depósito de petróleo Ruchi y almacenes industriales del distrito de Kolpino.
Además de las instalaciones petroleras, diversas informaciones señalaron posibles daños en una subestación eléctrica, un almacén de comercio electrónico, un centro de datos de VKontakte y un puente, según recogió ABC News.
No todos los impactos mencionados en las primeras informaciones contaban con el mismo nivel de confirmación oficial.
Los daños atribuidos al ataque contra la subestación Vostóchonaya habrían dejado a unas 20,000 personas sin electricidad.
Medios rusos describieron la ofensiva como una de las mayores sufridas por San Petersburgo desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania.
Las informaciones difundidas durante la jornada ofrecieron balances diferentes de heridos. Mientras Beglov comunicó cinco lesionados en San Petersburgo, otros reportes mencionaron quince en el conjunto de las zonas afectadas de San Petersburgo y la región de Leningrado.
Ataques contra instalaciones energéticas
La ofensiva ucraniana volvió a alcanzar infraestructura petrolera rusa, uno de los objetivos de los ataques de largo alcance de Kyiv durante la guerra.
Se produjo una semana después de que Trump anunciara un supuesto alto el fuego energético el 11 de octubre, cuya aceptación formal por ambas partes no había quedado establecida.
Durante la madrugada del domingo, Rusia también lanzó una ofensiva contra Ucrania con más de 320 drones y misiles, según los reportes ucranianos.
Los ataques alcanzaron más de quince instalaciones en diez regiones y provocaron graves interrupciones del suministro eléctrico, incluida la ciudad de Vinnytsia.
Las autoridades ucranianas informaron de más de 500.000 consumidores afectados.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenski, denunció que Rusia había efectuado al menos 76 ataques contra instalaciones energéticas durante la semana posterior al anuncio de Trump.
«En total, los rusos han atacado Ucrania con casi 2.700 drones de ataque, 1,700 bombas aéreas y 66 misiles.
Los principales objetivos son las instalaciones energéticas: los rusos están intentando provocar un apagón. Y América debería ver que Rusia no está tomando ninguna medida recíproca en respuesta al alivio de sanciones o los acuerdos», afirmó el mandatario.
Tensiones entre Kyiv y Washington por las sanciones a Rusia
La ofensiva contra territorio ruso coincidió con nuevas tensiones entre Kyiv y Washington por las decisiones de la Administración Trump respecto al Kremlin.
El viernes, Trump firmó una orden ejecutiva que suspendió la aplicación de las sanciones previstas por la Ley Lindsey Graham contra Rusia, apenas 29 días después de haberla promulgado.
La legislación, aprobada con 86 votos en el Senado, contemplaba aranceles de hasta el 100 % sobre importaciones procedentes de los cinco mayores compradores de petróleo y gas ruso.
La decisión provocó críticas de legisladores republicanos y demócratas. El senador republicano Ted Cruz la calificó de «error» y advirtió que «el camino actual, lamentablemente, solo beneficia a Putin».
Su colega republicano Thom Tillis consideró la medida «irresponsable a más no poder».
Zelenski también cuestionó la decisión de Washington: «En un momento en que los rusos han llevado a cabo un ataque tan masivo contra nuestro sector energético, lamentablemente se tomó la decisión en Estados Unidos de ignorar por completo la Ley Lindsey Graham, que debía ejercer una presión realmente efectiva sobre Rusia para poner fin a esta guerra».
Por su parte, el enviado ruso Kirill Dmitriev celebró la suspensión de las sanciones y la describió como «un momento importante y verdaderamente histórico».
El presidente ucraniano indicó que los equipos negociadores de Ucrania y Estados Unidos mantuvieron conversaciones el viernes y que una posible reunión entre delegaciones podría celebrarse en los próximos días.
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