
Abel Prieto, presidente de la Casa de las Américas y comisario cultural del régimen cubano, calificó este sábado desde Ciudad de México al equipo de gobierno de Estados Unidos como “esa cúpula de pedófilos impresentables que quieren liquidar a la revolución cubana a toda costa”.
Prieto aseguró además que el pueblo cubano es «más antiimperialista que nunca» y que comprende «con claridad de dónde viene la agresión cotidiana tan brutal», en declaraciones recogidas por La Jornada.
Prieto realizó estas afirmaciones durante la presentación de una reedición del ensayo Calibán —publicado originalmente en 1971 por Roberto Fernández Retamar— en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), acto organizado por el colectivo Redes Universitarias y copatrocinado por el Instituto de Formación Política del partido mexicano Morena.
El vocero calificó la situación de la isla como «el momento más difícil de la revolución cubana» y atribuyó la crisis íntegramente al embargo estadounidense y las sanciones de Washington, a las que describió como «un proyecto de asfixia».
«Vivimos en tiempos de tempestad. La palabra bloqueo se queda corta, ya no sirve para explicar lo que están haciendo con nosotros», declaró ante el auditorio universitario.
Prieto ofreció una serie de cifras sobre el deterioro de Cuba: la mortalidad infantil se habría duplicado de 4,4 a 9,9 por cada mil nacidos vivos; la supervivencia de niños con cáncer habría caído del 85% al 65%; y unos 7,000 contenedores con insumos médicos permanecerían dispersos en el Caribe por el temor de navieras a represalias de Washington.
También denunció que 34 bancos rompieron transacciones con Cuba, que el turismo «está quebrado» y que el transporte público «prácticamente no existe».
Sin embargo, el discurso de Prieto omite por completo la responsabilidad del régimen en el colapso que padece la isla. La crisis energética en 2026 ha generado al menos ocho apagones nacionales totales, con déficits de hasta 2,380 MW y cortes de hasta 20 horas diarias en algunas regiones, producto de décadas de desinversión y mala gestión del sistema eléctrico.
El éxodo masivo de la población contradice de forma directa su tesis del antiimperialismo popular: según datos oficiales de la ONEI, 245,264 cubanos emigraron solo en 2025, y desde 2021 más de un millón han abandonado la isla.
No es la primera vez que Prieto lanza declaraciones polémicas desde el exterior. En julio de 2026 calificó las protestas del 11J de «farsa de sublevación» financiada por «el Imperio y la mafia miamense», y en mayo llamó «anexionistas rabiosos» y «enfermos del alma» a los cubanos que piden una intervención estadounidense.
En el acto participó además el antropólogo Héctor Díaz-Polanco, y se leyó un pronunciamiento estudiantil que exigió levantar el embargo energético y llamó al gobierno mexicano a reconsiderar la suspensión del envío de petróleo a Cuba.
En marzo de 2026, tras protestas en Morón, Prieto ya había pedido públicamente «mantenernos unidos junto a Díaz-Canel, a nuestro Partido Comunista, a nuestro gobierno», una constante en su papel de portavoz cultural del régimen ante audiencias internacionales.
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