
La Comisión del Condado de Miami-Dade decidirá el martes si autoriza a la alcaldesa Daniella Levine Cava a seguir negociando con la compañía creadora y distribuidora de videojuegos Rockstar Games una campaña de mercadeo de Grand Theft Auto VI en instalaciones públicas, en medio de una división que enfrenta a funcionarios del condado con la propia administración que ellos supervisan.
El debate arrancó el 29 de junio, cuando funcionarios del condado enviaron a Rockstar una propuesta que incluía una experiencia temática «Vice City Airport» en el Aeropuerto Internacional de Miami, vagones del Metromover forrados con la imagen del juego, un mural en PortMiami, tapas de alcantarilla personalizadas en el centro y Brickell, y un festival de autos en Tropical Park.
La administración de Levine Cava defendió la iniciativa como una oportunidad de ingresos. Su portavoz, Carlos Suarez, explicó que «dada la clara influencia de Miami-Dade en el juego, creemos que podría haber una oportunidad única de generar ingresos para el condado mientras mostramos Miami-Dade a una audiencia masiva».
Pero la oposición no tardó en organizarse. El 3 de septiembre, la sheriff Rosie Cordero-Stutz y el comisionado Juan Carlos Bermúdez emitieron un comunicado conjunto en el que rechazaron usar recursos públicos para promover el videojuego.
«Deberíamos estar promoviendo el Miami-Dade que tanto nos ha costado construir, no una versión ficticia de nuestra comunidad definida por el crimen y la violencia», escribió Bermúdez.
Cordero-Stutz fue más directa: calificó a Grand Theft Auto de «una franquicia de videojuegos construida alrededor de la actividad criminal». El comunicado cerró con la frase que se convirtió en el eslogan de la resistencia: «Miami-Dade County is not Vice City».
La tensión llegó a la sesión de la comisión del 6 de octubre, donde el comisionado René García, que representa a Hialeah y el noroeste del condado, encabezó las objeciones. García dijo sentirse muy incómodo con la idea de que el condado colabore con un juego que presenta a Miami como un refugio del crimen. Según recogió el Miami Herald, el comisionado Oliver Gilbert usó entonces una maniobra procedimental para aplazar la votación definitiva al martes 20 de octubre.
Mientras el debate se prolongaba, la alcaldesa ya había firmado un acuerdo que no requería aprobación del pleno: el 22 de septiembre, un helicóptero instaló un enorme letrero rosado «Welcome to Vice City» en el techo del Kaseya Center, estadio del Miami Heat y propiedad del condado, bajo un contrato de 975,000 dólares —25,000 dólares por debajo del umbral de un millón que obliga a pasar por la comisión—.
Los municipios vecinos no esperaron al condado. Miami Beach aprobó en septiembre (4-3) un acuerdo de hasta 4 millones de dólares para colocar la marca de Vice City en sillas y sombrillas de playa hasta fin de año. La Ciudad de Miami, por su parte, autorizó pancartas temporales por hasta 1,2 millones.
Las activaciones de Rockstar se multiplican por toda la ciudad: un dirigible Goodyear con diseño de Vice City sobrevuela la zona, una caravana de autos reales modificados para imitar vehículos del juego recorre las calles con matrículas del estado ficticio de Leonida, y el museo de arte urbano al aire libre Wynwood Walls ofrece entrada gratuita a residentes de Miami-Dade hasta 2028, con diez murales nuevos encargados para el juego.
El dilema que enfrentan los comisionados este martes es concreto: GTA VI —cuyas preventas llevan a la compañía de análisis de mercado Newzoo a proyectar ingresos de entre 3,250 y 5,200 millones de dólares en su primera semana— pondrá una versión de Miami ante decenas de millones de jugadores el 19 de noviembre, con o sin acuerdo. La pregunta es si el condado cobra por esa exposición o mantiene sus instalaciones fuera de la campaña.
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