
Los residentes de Doral, una de las ciudades del sur de Florida con mayor presencia de cubanos y venezolanos, deberán prepararse para cierres de calles, restricciones de circulación y posibles alteraciones en el funcionamiento de las escuelas durante la cumbre del G20, que se celebrará los días 14 y 15 de diciembre en el Trump National Doral.
Las autoridades ya recomiendan a las empresas considerar horarios flexibles, teletrabajo y limitaciones en las entregas de mercancías para reducir las dificultades que provocará el operativo de seguridad.
Las advertencias se conocieron este lunes cuando representantes del FBI, el Servicio Secreto, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y organismos policiales locales presentaron los preparativos de seguridad para la reunión internacional, que concentrará en Doral a líderes de algunas de las principales economías del mundo.
El encuentro, celebrado en Medley, contó con la participación de la sheriff de Miami-Dade, Rosie Cordero-Stutz; el jefe de la Policía de Doral, Matt Castillo; y la alcaldesa de la ciudad, Christi Fraga, entre otros funcionarios encargados de coordinar el dispositivo.
El mensaje para los vecinos fue claro: la vida cotidiana de Doral se verá afectada durante los dos días de la cumbre, aunque los detalles de los cierres y las restricciones todavía no se han divulgado.
El jefe policial Matt Castillo recomendó a los establecimientos comerciales comenzar a planificar alternativas para esas fechas, en particular aquellos que dependen de empleados que se desplazan diariamente, proveedores o entregas de mercancías.
En declaraciones recogidas por WSVN, Castillo aconsejó que las empresas contemplen horarios laborales flexibles, permitan trabajar a distancia cuando sea posible y reduzcan las entregas programadas para el 14 y 15 de diciembre.
La recomendación no implica que todos los negocios deban cerrar ni que se haya decretado una obligación general de teletrabajo. Se trata de medidas preventivas para afrontar las interrupciones de tráfico previstas alrededor del evento.
Las autoridades confirmaron que habrá numerosos cierres de calles, pero todavía no identificaron las vías que permanecerán bloqueadas, los horarios exactos ni las rutas que utilizarán las caravanas oficiales.
Los responsables del operativo explicaron que parte de esa información se mantiene reservada por razones de seguridad, debido a la presencia de mandatarios internacionales que requieren protección especial.
Para quienes viven en la ciudad y trabajan en otros puntos de Miami-Dade, o viceversa, la recomendación práctica es anticipar posibles demoras y seguir las comunicaciones oficiales conforme se acerquen las fechas.
Las restricciones podrían resultar especialmente importantes para los negocios situados en las inmediaciones del Trump National Doral, así como para trabajadores, transportistas y proveedores que necesitan circular por la zona.
El posible impacto sobre los centros escolares también preocupa a las autoridades municipales.
La alcaldesa Christi Fraga confirmó a WSVN que las operaciones de algunas escuelas cercanas podrían verse afectadas por el despliegue de seguridad y las limitaciones de circulación.
Sin embargo, hasta el momento no se ha comunicado una lista de planteles afectados, suspensiones de clases ni cambios concretos en las rutas de transporte escolar.
Por esa razón, las familias deberán esperar las instrucciones de los centros educativos y del sistema escolar correspondiente antes de asumir que habrá cierres o modificaciones de horarios.
La cumbre reunirá a delegaciones internacionales, funcionarios de alto nivel, equipos de seguridad y numerosos periodistas, lo que aumentará considerablemente la actividad alrededor del complejo hotelero y de golf.
La sheriff Rosie Cordero-Stutz advirtió que el operativo será diferente al que se utiliza para grandes acontecimientos deportivos, debido a los riesgos particulares asociados con la protección de jefes de Estado y de Gobierno.
Según explicó, el despliegue de seguridad se extenderá más allá del recinto donde se celebrarán las reuniones, por lo que las consecuencias para la movilidad no se limitarán necesariamente a los accesos inmediatos del hotel.
El Servicio Secreto estadounidense estará al frente de la coordinación de seguridad, con la colaboración del FBI, FEMA y distintas agencias policiales estatales y locales.
De acuerdo con Local 10, el encuentro está catalogado como un Evento Especial de Seguridad Nacional (National Special Security Event, NSSE), una designación que permite coordinar recursos federales y locales para proteger reuniones de especial relevancia.
Joseph «Sonny» Berrios, coordinador del Servicio Secreto para el G20, explicó que la responsabilidad del dispositivo no consiste únicamente en proteger a los dignatarios, sino también a los asistentes y a la comunidad donde se desarrolla el evento.
Las agencias involucradas trabajan en el intercambio de información de inteligencia, la evaluación de riesgos y la coordinación de respuestas ante posibles incidentes.
El agente especial del FBI Brett Skiles aseguró que, hasta este lunes, no existían amenazas creíbles y concretas contra la cumbre.
El funcionario explicó que las autoridades continúan compartiendo información para identificar posibles amenazas y responder de manera coordinada, sin que ello signifique que se haya detectado un peligro específico contra el encuentro.
La alcaldesa Fraga expresó confianza en la capacidad de Doral para recibir delegaciones internacionales y recordó que la ciudad ya tiene experiencia con visitas presidenciales y reuniones de alto nivel.
«Estos muchachos están preparados», afirmó la funcionaria durante la presentación del operativo, antes de recordar que el presidente Donald Trump visita Doral con frecuencia y que la ciudad acogió anteriormente la cumbre regional Escudo de las Américas.
Otro aspecto que las autoridades ya contemplan es la posibilidad de manifestaciones durante el encuentro.
Fraga aseguró que se habilitarán zonas para manifestantes y que se respetará el derecho constitucional a la protesta, reconocido por la Primera Enmienda de Estados Unidos.
«Se protegerá el derecho de la Primera Enmienda», manifestó la alcaldesa al explicar que la ciudad está preparada para recibir protestas como ocurre habitualmente en acontecimientos internacionales de esta magnitud.
Por su parte, el jefe policial Matt Castillo dejó claro que las manifestaciones deberán desarrollarse de manera pacífica y que las autoridades no tolerarán actos de violencia, destrucción de propiedades ni comportamientos que amenacen la seguridad pública.
La existencia de esas zonas puede resultar relevante para los residentes cubanos y venezolanos interesados en expresar posiciones sobre los asuntos internacionales que se discutan durante la cumbre.
En marzo, el Trump National Doral fue escenario de la reunión Escudo de las Américas, en la que Trump recibió a varios mandatarios latinoamericanos y abordó asuntos relacionados con la seguridad regional, la migración y Cuba.
Sin embargo, la cumbre del G20 tendrá una dimensión mucho mayor, tanto por el número de delegaciones como por los requerimientos logísticos y de seguridad.
La presencia de determinados líderes también ha generado debate político antes del encuentro.
En septiembre, el secretario de Estado Marco Rubio confirmó que Estados Unidos había invitado al presidente ruso Vladímir Putin a participar en la cumbre, aunque su asistencia no estaba garantizada.
La invitación provocó una reacción de la alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, quien cuestionó que Putin pudiera recibir una tribuna internacional en una comunidad donde viven numerosas personas que han huido de gobiernos autoritarios.
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