
El primer ministro húngaro Péter Magyar anunció que este miércoles 4 de noviembre su gobierno abrirá al público los archivos de la policía secreta comunista, cumpliendo una de las promesas centrales de su partido TISZA. La fecha no es casual: coincide con el aniversario de la aplastante intervención soviética que sofocó la Revolución húngara de 1956.
«Sin confrontar el pasado, no puede haber un cambio político genuino», escribió Magyar en su cuenta de la red social X. El líder reconoció que la apertura «será un asunto difícil y sensible para muchas familias», pero la presentó como un acto de justicia histórica irrenunciable.
La divulgación se realizará a través de una base de datos en línea administrada por el Archivo Histórico de los Servicios de Seguridad del Estado (ÁBTL), consultable por nombre, fecha de nacimiento, nombre de la madre, nombre en clave y tipo de documento.
La primera fase incluirá la llamada «base de datos H», con unos 58,000 nombres recuperados de cintas magnéticas elaboradas en 1989, las «tarjetas número 6» —fichas de agentes y candidatos al reclutamiento— y los registros B.
Las estimaciones totales de personas registradas como agentes, informantes, colaboradores u objetivos de reclutamiento oscilan entre 50,000 y 80,000. Una segunda fase, prevista para el 25 de febrero de 2027, incorporará unos 9,000 expedientes completos, algunos de varios cientos de páginas.
El gobierno aclaró que la inclusión de un nombre en la base de datos no implica por sí sola colaboración voluntaria, ya que los registros también recogen a personas que fueron consideradas objetivos de reclutamiento. Permanecerán reservados los datos cuya divulgación pueda comprometer la seguridad de Hungría o de sus aliados en la Unión Europea y la OTAN.
El Parlamento húngaro había aprobado inicialmente que la publicación comenzara el 20 de octubre, pero TISZA impulsó una modificación que trasladó la fecha al 4 de noviembre para permitir una preparación adicional de los materiales.
La policía secreta húngara, conocida como ÁVH (Államvédelmi Hatóság), fue uno de los principales instrumentos de terror político del régimen comunista. Surgida en 1948 a partir del aparato de seguridad establecido desde 1945, sus métodos incluyeron la vigilancia masiva mediante redes de informantes, detenciones arbitrarias, torturas, juicios políticos amañados y campos de trabajo forzado.
Su disolución fue anunciada durante la revolución húngara de octubre de 1956, aplastada por la intervención militar soviética iniciada el 4 de noviembre. Sin embargo, el aparato represivo resurgió prácticamente de inmediato bajo el régimen de János Kádár, que reincorporó a miles de antiguos agentes de la ÁVH a los nuevos organismos de seguridad del Estado.
Aunque la organización no recuperó oficialmente su nombre, sus estructuras, funciones y buena parte de sus responsables sobrevivieron a la revolución.
Con la apertura anunciada ahora por Magyar, Hungría se convierte en uno de los últimos países de Europa del Este en dar este paso. Alemania abrió los archivos de la Stasi desde enero de 1992, la República Checa desde 1997, Polonia desde 1998 con su Instituto de la Memoria Nacional, y Rumanía desde 2000 con el CNSAS para los archivos de la Securitate.
Durante los 16 años de gobierno de Viktor Orbán, el proceso en Hungría fue bloqueado o ralentizado sistemáticamente.
Las prácticas de estas policías políticas —vigilancia sistemática, reclutamiento forzado de informantes, fabricación de cargos, represión de disidentes— guardan una estrecha similitud con los métodos del aparato represivo cubano.
La Seguridad del Estado en Cuba sigue activa en 2026: fue identificada como la institución con mayor participación en episodios de represión contra periodistas independientes, con 51 hechos documentados y un aumento interanual del 129%. A diferencia de los países del antiguo bloque soviético, en Cuba no ha habido transición democrática ni apertura de archivos.
La diferencia fundamental entre Hungría y Cuba es que Péter Magyar llegó al poder tras ganar las elecciones de abril de 2026 con el 53,18% de los votos, poniendo fin a 16 años de gobierno de Orbán. En la isla, la dictadura lleva 67 años sin rendir cuentas ante sus ciudadanos ni ante la historia.
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