
Cuatro hombres con antecedentes penales fueron detenidos en la madrugada del viernes cuando arrancaban y sustraían las barandas protectoras del puente elevado de calle 114 y la Autopista La Habana–Pinar del Río, en el municipio habanero de Marianao, según informó la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) a través de su perfil de Facebook «Héroes de Azul en Cuba».
El operativo fue ejecutado a la 1:00 a.m. por fuerzas conjuntas de la PNR de Marianao y la Brigada de Patrullas de la Dirección General de la PNR (DGPNR), que sorprendieron a los individuos en pleno robo, según reprodujo el medio oficialista Tribuna de La Habana.
De los detenidos, dos proceden de Santiago de Cuba, uno de Guantánamo y uno de La Habana, lo que revela el carácter organizado del intento. Asimismo, los implicados cargaban con antecedentes penales y policiales por delitos como: robo con fuerza, hurto de ganado vacuno, actividad económica ilícita y tenencia de arma blanca, detalló la PNR.
Además de los cuatro arrestados, la PNR retuvo un ómnibus con matrícula estatal perteneciente a una empresa de transportación de trabajadores que fue utilizado como vehículo para la operación delictiva, junto con los instrumentos empleados para arrancar las barandas metálicas.
El detalle del autobús estatal no pasó inadvertido en redes sociales. Un internauta lo señaló con ironía: «Es inconsebible que sucedan estos casos […]. ¿Dónde está el control del transporte? No hay para dar servicio, pero sí para acompañar fechorías».
La reacción en Facebook fue extensa y reveladora del estado de la infraestructura pública en toda la isla. «Aquí en Santa Clara el vandalismo es tal que no queda puente con baranda», escribió una usuaria. Otros señalaron robos similares en distintos puntos de La Habana: lámparas de la autopista del aeropuerto José Martí, tensores de postes en El Calvario, piedras del Parque de la Fraternidad y barandas del puente del aeropuerto...
«La Habana se está quedando sin cercas», resumió otro comentarista. La frase que mejor capturó el sentir general fue la de un internauta que escribió sin rodeos: «La gente está que se roba hasta la basura».
El episodio no es un caso aislado. A finales de octubre, varios jóvenes fueron documentados golpeando con martillos las vigas del muelle flotante de la Alameda de Paula para venderlas como chatarra. Días antes, autoridades de Jovellanos, Matanzas, arrestaron a un hombre acusado de sustraer angulares metálicos de torres de alta tensión de 110 kV.
En agosto, dos personas intentaron llevarse ocho tubos de aluminio del Viaducto de Matanzas, y otra sección de barandas desapareció del puente General Lacret Morlot, sobre el río Yumurí, dejando expuestos a peatones y adultos mayores.
Las cifras confirman la magnitud del fenómeno. El informe «Inseguridad Pública en Cuba. Enero–Junio 2026», del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana, registró 592 reportes de robos en ese período —el 60,1% de todos los delitos documentados—, con un promedio de 3,27 casos diarios. Los robos contra la propiedad estatal crecieron un 12,9% respecto al mismo período anterior.
La crisis económica que padece Cuba desde hace años, agravada por el colapso del sistema energético y la escasez generalizada, empuja a muchos ciudadanos a sustraer metales y materiales de la infraestructura pública para revenderlos en el mercado informal.
Los cuatro detenidos del puente de Marianao permanecen bajo proceso investigativo mientras las autoridades determinan el alcance de sus responsabilidades.
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