Salvar a Cuba: del valor de reclamar a la acción liberadora

Anciano buscando en la basura, en la calle Tejadillo y Aguiar, en La Habana Vieja © CiberCuba
Anciano buscando en la basura, en la calle Tejadillo y Aguiar, en La Habana Vieja Foto © CiberCuba

Hace casi un año, Yoel Alejandro Pérez Serrano, vecino de Guamuta, cerca del Santuario del Cobre, en Santiago de Cuba, hizo lo que muchos deseaban y pocos se atrevían: interpeló cara a cara a Miguel Díaz-Canel. Habían pasado días desde el azote del huracán Melissa y numerosas familias seguían abandonadas. Aquel joven denunció la falta de asistencia a los damnificados y las dificultades de una comunidad obligada a enfrentar la desgracia con sus propios medios. Su intervención rompió el cómodo guion de una visita oficial.

Al dictador se le vio incómodo. Frente a él tenía a un ciudadano que hablaba desde el sufrimiento de sus vecinos. Yoel insistió en las necesidades del barrio y en las condiciones difíciles en que trabajaban los médicos, incluso enfermos de dengue. Díaz-Canel terminó remitiendo las soluciones a las autoridades del Poder Popular. Pero las promesas oficiales no alimentan a un niño, no consiguen medicamentos para un enfermo ni devuelven un techo a quien lo ha perdido.

Casi un año después, ante el abandono persistente, Yoel decidió asumir junto a sus vecinos la responsabilidad de buscar soluciones independientes del Estado autoritario. Comenzó abriendo un comedor social para personas vulnerables: ancianos sin recursos suficientes, niños que sufren desnutrición y familias enteras que apenas consiguen alimentarse. También puso sus habilidades al servicio de quienes no pueden pagar una barbería, ofreciendo atención gratuita a niños y ancianos. Cada comida y cada servicio representan un alivio concreto para personas demasiado tiempo desatendidas.

Actualmente, acompañado por decenas de vecinos, trabaja en acondicionar un terreno para levantar un pequeño consultorio. El propósito es que un médico voluntario pueda ofrecer atención básica a una comunidad sin consultorio propio, donde muchos enfermos tampoco encuentran o pueden comprar las medicinas que necesitan. El proyecto todavía requiere esfuerzos y recursos, pero ya expresa una decisión fundamental: organizarse para proteger la vida. Donde el poder acumula excusas, los ciudadanos comienzan a construir respuestas con sus manos y con la solidaridad de otros cubanos.

Con el apoyo de la Unión Patriótica de Cuba y de la Asamblea de la Resistencia, dentro de la campaña Salvar a Cuba, Yoel demuestra cuánto pueden lograr la voluntad, el coraje y el amor al prójimo. En esta campaña participan también el Movimiento Opositores por una Nueva República, el Movimiento Democracia y otras organizaciones comprometidas con la libertad y el bienestar de nuestro pueblo. Yoel y sus colaboradores, desde una posición favorable a la democracia y los derechos humanos, convierten sus convicciones en servicio cotidiano.

En el reparto Zamorana, en Santiago de Cuba, encontramos otro ejemplo. El expreso político Maikel Mediaceja Ramos, junto a su familia, vecinos y colaboradores, continúa asistiendo con alimentos, medicamentos y otros cuidados a más de mil personas que sobreviven en extrema pobreza. Lo hacen entre el acoso, las amenazas y la persecución de la policía política. La represión contra quienes distribuyen comida revela las prioridades de un régimen que trata como amenaza la solidaridad independiente.

Estas acciones deben seguir extendiéndose por toda Cuba. Ya se realizan labores semejantes en La Habana, con activistas del Movimiento Opositores por una Nueva República, del Movimiento Democracia y de la UNPACU, así como en Bayamo y en un municipio holguinero ocasionalmente. En Guantánamo mantuvimos durante varios días un comedor que atendía a más de cien personas. La falta de personal suficiente y las limitaciones de recursos obligaron a suspenderlo temporalmente. Queremos recuperar ese servicio y ampliar nuestra capacidad de ayudar.

Necesitamos más activistas, colaboradores y voluntarios dispuestos a dedicar tiempo y esfuerzos a quienes peor lo pasan. Necesitamos alimentos, medicinas y recursos, pero también manos que cocinen, organicen, acompañen y escuchen. Detrás de cada necesidad hay un rostro: el anciano debilitado por el hambre, el enfermo sin tratamiento, el niño que crece desnutrido, la madre que no sabe qué pondrá mañana sobre la mesa. Ninguno debería quedar reducido a una cifra o acostumbrarse a vivir sin esperanza.

Nuestra patria atraviesa una crisis económica, social y humanitaria devastadora. Frente a ella, la ayuda inmediata y el trabajo por la libertad son responsabilidades inseparables. Alimentar a una persona hoy es urgente; construir un país donde pueda vivir dignamente es indispensable. Queremos una Cuba donde ayudar sea un derecho respetado, donde nadie tenga que agradecer al poder lo que le corresponde como ciudadano y donde la iniciativa de los vecinos encuentre oportunidades para prosperar.

La campaña Salvar a Cuba invita a los cubanos de bien, dentro y fuera de la isla, a sumarse a estos proyectos humanitarios y a la acción cívica, política y espiritual por la liberación y reconstrucción nacional. Yoel, Maikel y tantos compatriotas están mostrando un camino: vencer el miedo, organizar la solidaridad y servir. Construyamos juntos, desde ahora, la patria «con todos y para el bien de todos» soñada por José Martí.

COMENTAR

Vídeos relacionados:

Archivado en:

José Daniel Ferrer García

José Daniel Ferrer García (Palma Soriano, 1970). Coordinador de UNPACU y presidente del Partido del Pueblo.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


Sigue leyendo 👇

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada