
Amanda Pérez, la joven de 18 años cuya desaparición en Bayamo movilizó a las fuerzas policiales de la provincia de Granma durante días, fue encontrada con vida este martes, pero el desenlace del caso tomó un giro inesperado: según fuentes vinculadas al Ministerio del Interior (MININT), no hubo secuestro sino una simulación.
La plataforma «Entérate con Aytana Alama» fue la primera en difundir el cierre del caso, citando fuentes del MININT: «Tras horas intensas de angustia familiar y movilización de las fuerzas policiales en la búsqueda de la joven, la noticia de su localización trajo alivio, pero el desenlace de las investigaciones dio un giro rotundo e indignante: No hubo secuestro, sino una simulación».
Amanda había desaparecido entre la noche del 29 y la madrugada del 30 de octubre, según distintas fuentes independientes.
La última referencia pública la situó cerca del establecimiento conocido como «Las 24 Horas», en Bayamo.
El caso fue reportado inicialmente por la plataforma Nio Reportando un Crimen, que difundió que los presuntos captores exigieron a la familia 2,000 dólares de rescate, contactaron a la familia a través del teléfono de la joven mediante llamadas de apenas unos segundos y llegaron a realizar una videollamada como supuesta prueba de vida.
El lunes, alrededor de la 1:50 p.m., un importante operativo policial se desplegó en el reparto Viviendas Campesinas, en Bayamo, con participación de agentes de la Policía Nacional Revolucionaria, fuerzas especiales conocidas como «boinas negras» y altos funcionarios del MININT, entre ellos presuntamente un teniente coronel.
Durante los registros en una vivienda del reparto, las autoridades hallaron objetos que presuntamente pertenecían a Amanda: una bicimoto, un casco y unos espejuelos.
En esa primera fase se informó de la detención de dos personas vinculadas a la investigación, aunque sin confirmación oficial de identidades ni responsabilidad penal.
Con el cierre del caso, el número de detenidos ascendió a cuatro, señalados por su presunta implicación en la planificación y ejecución del engaño.
Según las fuentes citadas por «Entérate con Aytana Alama», «los hechos apuntan a que se trató de un autosecuestro, un montaje orquestado que encendió todas las alarmas de las autoridades y mantuvo en vilo a la comunidad».
Ningún medio oficial cubano cubrió el caso durante los días de búsqueda ni emitió comunicado formal sobre el desenlace, por lo que los detalles de la conclusión de autosecuestro no han podido verificarse de forma independiente.
El fenómeno del autosecuestro —la simulación de un rapto propio para obtener dinero de familiares— es conocido en América Latina, pero inusual en Cuba, donde el Estado no publica estadísticas de criminalidad y la cobertura mediática independiente de delitos es limitada.
El caso pone de relieve además un vacío institucional grave: Cuba carece de un registro público de personas desaparecidas y de un sistema de alerta temprana equivalente al Amber Alert, lo que hace que situaciones como esta dependan casi exclusivamente de las redes sociales para llegar a la opinión pública.
El Observatorio de Género de Alas Tensas registró 40 desapariciones de mujeres, niñas y niños durante 2025, de las cuales 26 fueron encontradas con vida, seis halladas muertas y ocho permanecían desaparecidas al cierre de ese año.
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