
Una simple tabla de madera con cuatro ruedas ha marcado la infancia de miles de cubanos. En las calles empedradas de La Habana y otras ciudades se han deslizado las sonrisas de niños y niñas quienes al romper el viento sienten que rompen un récord de velocidad.
Un centenar de niños compitieron a bordo de sus “chivichanas”, unos skates rústicos fabricados por ellos mismos con madera de desecho y rodamientos industriales como ruedas. La competencia se realizó este sábado en un popular barrio del oeste de La Habana, organizada por la compañía Red Bull.
La carrera consistió en deslizarse durante 200 metros a toda velocidad, solo propulsados por la gravedad, después de recibir un impulso inicial en el área de partida.
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