Ex narco colombiano J Cardona: "Cuba es una isla narcotraficante"

J. Cardona es el autor de 'Por qué Dios ama a los bandidos'.


Este artículo es de hace 4 años

(Yani Gil)- CiberCuba entrevista al ex narco colombiano J Cardona, que le da "la gloria y la honra" a quien lo sacó de ese mundo. Él estuvo vinculado al cartel de Medellín y a la figura de Pablo Escobar y asegura que "Cuba es una isla narcotraficante". "Empecé cuando no existía cartel de Medellín, en Connecticut, en 1978. Nunca pensé que una mano que tengo dañada (muestra la muñeca del brazo izquierdo) iba a ser la llave para pasar al imperio que manejé después. Sin saber iba a llegar a conocer a quien yo admiraba de jovencito, a Griselda Blanco, que yo la veía llegar a Medellín con sus carros de lujo. Me llevaron a conocerla a New York. Cuando la vi, le dije: 'Usted es mi inspiración'. Yo quería ser mafioso, pero no sabía lo que era eso. La vida me llevó a ella y de ahí a manejar todo el estado de Connecticut, Boston y Massachusetts con su apoyo. Sin matar a nadie, sembré el terror. Todo el que vendía droga tenía que venderla para mí. Pasaron muchas cosas y después entré al cartel de Medellín".

Esta conversación con J. Cardona tiene lugar el mismo día en que la Policía se incauta de 10 toneladas de cocaína en Port Everglades. Consultado por esta noticia, confiesa que él cree que los narcotraficantes se están volviendo de nuevo "atrevidos". Él entiende que, como últimamente les había ido bien metiendo pequeñas cantidades de droga en los Estados Unidos, creyeron que podían meter esa cantidad tan grande. "Estoy viendo más drogadicción en los EE.UU. ahora que en los años 80 cuando empecé en el microtráfico en Connecticut. El narcotráfico está manejando al mundo porque se está convirtiendo en la primera economía mundial", dice.

De sus años de narco recuerda que él se creía un rey. "Me creía intocable, petulante, soberbio. Todo lo compraba con dólares. No conocía la verdadera felicidad porque quien no conoce a Dios no la conoce. Al que tiene dinero no le cobran la cuenta en los restaurantes y es el más invitado a todo. Debería ser al revés, pero el mundo funciona así: cuánto tienes, cuánto vales. Uno llega casi al borde de la locura. La primera noche que conseguí el primer millón, mío, mío, mío, yo no dormí. Tiraba el dinero para arriba y me caía encima. Entonces empecé a darle gustos a mi familia, a mi madre y a todo el mundo. Llega un momento en el que uno no trabaja por dinero. Trabajas simplemente por poder, por sentir la adrenalina. La gente no sabe que el narcotraficante está manejado por el demonio. Matar a una persona es como un juego. Destruir a una mujer es nada. Uno se vuelve totalmente frío".

J Cardona ha conseguido algo que no lograron ni Pablo Escobar ni Griselda Blanco: salir vivo del narcotráfico. "Ojalá esto que voy a decir lo escuchen los narcotraficantes: les digo que son unos estúpidos, unos perdedores y están trabajando para perder: cae rápido a una prisión o lo matan o muere desgraciado como Pablo Escobar, como una rata en el tejado, con una vida de corra y corra".

Él recuerda que en 1988, cuando el cartel de Cali le puso la bomba a Pablo Escobar, él estaba a su lado y como fumaba marihuana, a Escobar le gustaba que le contara chistes de Estados Unidos. Y decía: 'Usted vive mejor que yo. Puede andar por todas partes. Yo ya no puedo tocar ni las propiedades que tengo en Miami. Tengo que vivir corriendo y no puedo salirme de esto. Ya él no mandaba. Mandaban los sicarios, esos basura, que él tenía". Él aclara que nunca trabajó para Pablo. "Los que lo hacían casi todos se morían. Él era el dueño de la muerte y de la vida".

Cardona se pregunta qué sentido tiene tener tanto dinero como tenía Pablo Escobar. ¿De qué le servía? "Yo doy gracias a Dios. Hoy soy un empresario, reconocido ya con mis licores a nivel mundial y la CIA, el FBI y la DEA saben que soy un hombre limpio y tengo amigos que pueden testificar que empecé aquí limpiamente vendiendo hasta hamburguesas y hot dogs. Yo dije: 'Voy a ser limpio y voy a triunfar y éste es el mensaje que le mando a los jóvenes. Todos somos ganadores".

Los narcos, explica Cardona, viven con miedo. Si no fuera así, no llevarían guardaespaldas o carros blindados ni cambiarían constantemente de casas. "Aquí yo tenía en esa época ocho apartamentos diferentes. En Miami sólo dos o tres me reconocían como narcotraficante. Yo sabía lo que estaba haciendo y me avergonzaba o tapaba todo eso con mis negocios. En Nueva York tenía un restaurante, en Los Ángeles, una clínica y una exportadora de motos y ropas. En el mundo del narcotráfico las deudas grandes se pagan con plomo. Yo perdí 40 años de mi vida por haber participado en ese mundo nefasto".

J Cardona asegura que él nunca estuvo vinculado al narcotráfico en Cuba, pero sabe que el país es una isla narcotraficante. "Está siendo el puente para las drogas con Diosdado Cabello, Maduro, las FAR y el homosexual Raúl Castro". Según apunta, "los Castro fueron los que ayudaron a Pablo Escobar a coger tanto poder".

De sus 18 años en la cárcel, afirma: "Es tan triste verse en una celda". Ahora da gracias a Dios de que el Gobierno de los EE.UU. lo haya perdonado: "Por los actos lo conocen a uno", concluye.

De aquella época recuerda que la primera vez que entró en la cárcel dijo: 'Yo me voy a fugar'. Me dieron la oportunidad y me fugué a los dos años". En cambio cree que el Chapo Guzmán morirá entre rejas.

De las telenovelas inspiradas en el narcotráfico y en la vida de Pablo Escobar, elogia, por una parte, que recreen la historia. Por otra, critica que los excesos de glamour y que no muestren el sufrimiento de la familia y las personas que rodean a los narcos. Por eso él está preparando un documental en el que quiere recoger el lado oscuro del mundo de la droga.

J Cardona es el autor del libro 'Por qué Dios ama a los bandidos'.

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