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El testimonio de un migrante cubano que estuvo 45 días preso en Chiapas

Orlando Manuel Reyes Labrada, natural de Holguín, relata el infierno que vivió junto a su esposa y su suegro.


Este artículo es de hace 4 años

El pasado 2 de mayo Orlando Manuel Reyes Labrada, un migrante cubano de 23 años y natural de Holguín, dejó atrás el infierno que vivió en la Estación Migratoria Siglo XXI. El joven permaneció 45 días preso junto a su esposa Yennis Escobar Quevedo y su suegro Fraimier Julio Salermo Provenza.

"Fue una pesadilla, no había seguridad de ningún tipo, duchas en mal estado. Estábamos hasta seis días sin ducharnos porque el agua estaba tan fría que te podía enfermar", relató durante una entrevista con CiberCuba.

A la falta de salubridad se sumaba las filas "interminables" para poder comer. "La cola para desayunar comenzaba a las ocho de la mañana pero hasta las 12 no había terminado, se juntaba con la hora de la comida. La comida era tan mala que sufríamos diarrea y fiebre", denunció.

"Hablamos de una instalación totalmente desbordada donde había como 3.000 migrantes. Dentro de la estación migratoria había tres jefes-cabecillas de Mara Salvatrucha que vendían la cajetilla de cigarro a 500 pesos mexicanos y los funcionarios del Instituto Nacional de Inmigración (INM) miraban hacia otro lado", añadió.

Pero la gota que colmó el vaso se produjo el día 7 de abril, cuando se lleva a cabo una deportación masiva. "Se llevaron a muchos cubanos con amparo y salvoconducto. Personas que llegaron al país después de haber sido estafados por abogados de México", lamentó.

"Casi 200 personas fueron sacadas para ser deportadas. Nos quedamos 1.5000 cubanos y nos desesperamos porque vimos que ni con un papel legal evitábamos volver a Cuba, a donde no queremos volver", recordó.

El 10 de abril a las 2 de la madrugada estalló el motín, que según Orlando fue idea exclusivamente de los indocumentados cubanos. "Nos quitaron la autoría de lo sucedido para evitar que nuestros compatriotas se enteraran y se produjera un efecto contagio", dijo.

El hambre frustró el plan de fuga

Sin embargo Orlando Manuel reconoció que la necesidad frustró el plan de fuga del Siglo XXI. "Durante el motín cometimos un error ya que había tanta hambre y necesidad que muchos en lugar de salir del centro se metieron en el área del comedor para conseguir comida", relató.

"Eso sí, en ningún momento dimos golpes porque sabíamos que nos iban a machacar. Al tardar tanto en salir, cuando lo hicimos ya había más de 100 federales y agentes migratorios. "Si hubiéramos salido un poco antes habríamos logrado escapar", agregó.

Tras el motín los cubanos fueron repartidos en 9 autobuses rumbo hacia el retén situado en la ciudad de Huixtla. "Agentes de inmigración empujaron a un hombre que llevaba a su hijo de 10 años en hombros. A muchos cubanos los metieron detrás de un bus, donde no había cámaras, les dieron golpes en la cabeza y les partieron costillas", denunció.

Los cubanos llegaron al retén de la policía el 10 de abril a las dos de la mañana. Reyes Labrada consiguió salir de allí el pasado 2 de mayo por razones humanitarias ya que su esposa padece una enfermedad en la sangre. "El día 4 de madrugada se fugaron, gracias a dios algunos compañeros", informó.

La decisiva intervención de un activista de los derechos humanos

"Mi salida se produjo el día 2 gracias a un activista de derechos humanos que estaba presente en el retén el día que mi esposa pidió su traslado por los problemas de salud que padecía. Nos concedieron un permiso de salida por razones humanitarias", detalló.

"La felicidad que sentí fue enorme, nunca había estado preso. Lo primero que hice fue llamar a mi mamá, que rompió a llorar de emoción", recordó.

El documento les permite moverse por el país azteca para regularizar su situación. "Tengo hasta el 22 de mayo para hacer cualquier proceso. Pasado este tiempo vuelvo a estar ilegal", explicó.

Actualmente Orlando, Yennis y Fraimier se encuentran en la ciudad de Monterrey. Su deseo es llegar a Estados Unidos, donde Labrada tiene a su familia al completo esperándole.

"No es verdad que los migrantes queramos llegar a EEUU de forma ilegal. Nos presentamos en la frontera de forma voluntaria para que los servicios migratorios nos digan si nos aceptan o no. He pasado muchas dificultades, incluso un abogado me entregó un salvoconducto falso", afirmó.

A pesar de las dificultades vividas este cubano dejó un mensaje para los cubanos que tratan de evitar la deportación. "Tienen que luchar por sus derechos, las personas tenemos derechos a emigrar porque lo hacemos por necesidad".

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Jose Nacher

Periodista de CiberCuba. Licenciado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, España. Redactor en Siglo XXI, Agencia EFE, Las Provincias y El Mundo.


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