Diamante del Capitolio Nacional de Cuba | Foto © http://www.radiohc.cu

La curiosa historia del diamante del Capitolio de La Habana

El Capitolio de La Habana es un edificio con infinidad de anécdotas y misterios. Uno de ellos, quizás el más famoso, es el que nos lleva por el Salón de los Pasos Perdidos hasta el Diamante que marca el kilómetro cero de la Carretera Central de la Isla.

El Capitolio fue construido durante el mandato del presidente Gerardo Machado

En el año 1925 comenzaron las obras del arquitecto Eugenio Raynieri Piedra. Se construía el recinto que albergaría las funciones de ambas cámaras del Congreso de la República de Cuba, bajo la presidencia de Gerardo Machado.

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El edificio se ubicó en el corazón de La Habana. Está inspirado en el estilo neoclásico y es similar a edificaciones como el Panteón de París, la Basílica de San Pedro de Roma y el Capitolio de Estados Unidos.

Capitolio Nacional de Cuba, 1939 / Ecured.cu 

El Capitolio ya cumplió 90 años de creado

El 20 de mayo de 1929 fue inaugurado oficialmente el Capitolio de La Habana. Recién acaba de cumplir sus 90 años y se encuentra en la fase final de un profundo proceso de restauración que lleva a cabo la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Su cúpula dorada, de más de 90 metros de altura, volverá a ser el elemento más visible de este palacio cuando los expertos rusos terminen de colocar las láminas bañadas en oro que otrora lo caracterizaban.

El oro, inalcanzable, deslumbrará bajo el sol cubano. Sin embargo, el verdadero tesoro estará en el suelo, marcando el kilómetro cero de una arteria que ya casi nadie usa para recorrer la Isla, la Carretera Central.

Capitolio Nacional de Cuba, 2019 / CiberCuba 

El Diamante del Capitolio

El precioso diamante del Capitolio de La Habana es una piedra vinculada a varias historias de misterio. Primeramente, su origen se debe a la realeza rusa, pues perteneció a la corona del último zar, Nicolás II.

Al tomar el poder los bolcheviques en la Revolución Rusa, el zar fue obligado a abdicar. Su familia fue desposeída de las riquezas y entre las muchas joyas confiscadas estaba la corona, la cual despojaron de sus diamantes.

Retrato de Zar Nicolás II de Rusia, coronado (1896) /  wikipedia.org

Uno de estos diamantes, de 25 quilates, pasó a manos de un joyero turco llamado Issac Estefano. Este señor lo introdujo en Cuba junto a otras piezas. Por situaciones adversas se vio en la necesidad de venderlo en un precio inferior a su valor.

El diamante del zar Nicolás II se coloca en el Salón de los Pasos Perdidos

En el año 1929 la joya fue instalada en el Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio de La Habana. Su ubicación marca el punto cero de donde parte la Carretera Central que recorre toda la Isla, proyecto también impulsado durante la presidencia de Machado.

Sin embargo, a pesar de las vueltas del destino que había tenido esta piedra, en el año 1946 ocurrió el mayor misterio: desapareció sin dejar rastro. Fue hurtada y devuelta un año después en un sobre sin remitente.

Salón de los Pasos Perdidos, 2018 / Cubadebate.cu

El misterioso sobre apareció, nada más y nada menos que, en la mesa del despacho de Ramón Grau San Martín, quien fuera presidente de la República de Cuba hasta 1948.

Fue devuelto a su lugar original en el corazón del Capitolio y allí permaneció hasta 1973, que fue sustituido por una réplica, pues el gobierno cubano sospechaba la posibilidad de que pudiera volver a desaparecer.

¿Qué fue lo que vi en el Capitolio, un diamante o su copia?

El diamante original, que otrora perteneciera a la corona del zar Nicolás II, se conserva en el Banco Central de Cuba, aunque desde 1973 ningún medio de prensa ni persona lo ha vuelto a ver.

Según la Revista Sputnik, en noviembre del 2017 la fábrica rusa de diamantes de Smolensk entregó a Cuba una nueva piedra preciosa a petición del Instituto Bering-Bellingshausen para las Américas.

Diamante del Capitolio Nacional de Cuba, 2017 / http://www.radiohc.cu

Este nuevo diamante es una muestra de la amistad cubano-rusa. Se denomina 'El Fiel' y ocupa el lugar del anterior, en el suelo del Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio de La Habana.

La cúpula del Capitolio Nacional de Cuba brillará más que las bellas cúpulas de la Iglesia Ortodoxa habanera, pero el mayor tesoro seguirá latiendo tras un cristal, en un hoyo, en el corazón del viejo edificio. El otro diamante, el verdadero, el del zar, quizás ya nunca más volvamos a verlo.

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