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Estados Unidos inició este lunes los vuelos de deportación a Venezuela, un hecho que sucedió mucho más rápido de lo esperado y ratifica el endurecimiento de las políticas migratorias bajo la administración de Donald Trump.
De acuerdo con el post en X de la Casa Blanca, el momento fue supervisado por Richard Grenell desde El Paso, Texas, un diplomático experto en política internacional y quien está al frente de las misiones especiales en la era Trump.
Desde el pasado viernes y tras las negociaciones, el gobierno estadounidense expuso que iba a retomar los vuelos de deportación a Venezuela, pero muchos expertos pensaban que demoraría un poco más.
Y es que Tom Homan, conocido como el "Zar de la frontera", indicó en declaraciones a The New York Times que “iban a ocurrir dentro de los próximos 30 días”. Empero, todo cambió a la velocidad de un chasquido de dedos.
La medida deja a cientos de miles de venezolanos en riesgo de expulsión, reavivando el debate sobre el futuro de los migrantes en territorio estadounidense. Por demás, muchos oriundos de ese país están en un limbo migratorio ya que Trump revocó el Estatus de Protección Temporal (TPS) para quienes obtuvieron la protección en 2023.
En paralelo, el gobierno del dictador Nicolás Maduro ha respondido con la reactivación del Plan Vuelta a la Patria, enviando aviones para repatriar a ciudadanos venezolanos desde EE.UU., según confirmó el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez.
Vale recordar que igualmente sucede la deportación de venezolanos con antecedentes penales graves a la base militar de Guantánamo, en Cuba, una medida que ha generado fuertes críticas y cuestionamientos sobre el respeto a los derechos humanos en este proceso.
La reanudación de estos vuelos marca un nuevo capítulo en las tensas relaciones entre Washington y Caracas, y pone en el centro de la discusión el destino de miles de venezolanos que buscaban refugio en EE.UU.
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