Max Marambio: "Lo que existe en Cuba es una cacería contra distintos empresarios"

Este artículo es de hace 8 años
Los negocios que perdió en la isla "están confiscados de facto, con la totalidad de mis bienes". Ya se cumplieron dos años desde que Max Marambio no puede volver a Cuba. A la distancia, ha seguido dando la pelea por su empresa "Alimentos Río Zaza" -que compartía en propiedad mixta con el Estado-, la que perdió luego de que el gobierno lo acusara de cohecho y lo sentenciara -en ausencia- a una pena de cárcel de 20 años. La semana pasada terminaron las últimas vistas en la Cámara Internacional de Comercio en París (ICC), donde Marambio demandó a Cuba por "haberse apoderado de facto de nuestras inversiones y bienes en la isla, desconociendo la cláusula del contrato que establece la ICC de París como instancia de arbitraje ante cualquier controversia entre las partes". Y lo está haciendo, dice, "por una lógica de honor, puesto que en la medida en que se desvirtúen los cargos, demostraré lo infame de la persecución a la que he sido sometido con la clara intención de perjudicarme". El fallo será en septiembre y "ése será el momento de contar el largo camino y la dura lucha que hemos dado". Sobre las detenciones que han ocurrido en La Habana, Marambio comenta que "por las acusaciones que uno lee en medios de prensa, puedo pensar que lo que hay es una cacería contra los empresarios bajo el pretexto de 'lucha contra la corrupción'. Y uno no sabe si es una campaña de amedrentamiento para sacar a los empresarios de la isla -lo cual es contradictorio con lo que han dicho respecto de que necesitan la inversión extranjera-, pero sí está claro que la metodología no es la que corresponde a un Estado de derecho". -Eso de tener "detenidos" a los que no se les formulan cargos, no es nuevo. Y es injustificable. Es una pena, porque Cuba necesita inversión foránea y, con esto, se va a ahuyentar a los inversionistas potenciales", añade. "Hay mucha xenofobia y resentimiento" -¿Qué ambiente se respira en la isla? -En la comunidad empresarial debe ser bastante tenso, puesto que se anunció la salida del consorcio israelí BM y de Unilever, ambos de larga data en Cuba. -¿A qué atribuye esta ofensiva del gobierno? -Hay mucha xenofobia y resentimiento en la burocracia actual. Y creen que todos los que llegan a la isla a hacer negocios son esencialmente corruptos. Ven la ganancia como un robo y creen que la utilidad en sí misma es ilegítima. -Y en su caso, ¿ha vuelto a saber de sus empresas? -Poco, puesto que fueron confiscadas de facto por el gobierno, con la totalidad de mis bienes. Desde entonces no tenemos información oficial. Y esto lo hicieron incluso antes del llamado juicio en ausencia. En eso no han respetado los contratos de inversión extranjera ni su propia ley. La ley cubana es muy buena pero, si la autoridad no la respeta, es letra muerta. Lo que pedimos es que se respete. -En esa ley se establecía que la Cámara Internacional de Comercio de París era el árbitro para casos como el suyo. -Sí, pero ahora hicieron una ley con efecto retroactivo que anula en los contratos la obligatoriedad de arbitrar las diferencias en esa corte y se lo pasó a los tribunales cubanos. Es impresentable y básicamente ilegal en cualquier parte del mundo. Fuente: La Segunda Online

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