La nueva Ley para la Inversión Extranjera tiene relación con la legislación reinante en Cuba

Al tiempo que preserva la soberanía y el patrimonio nacional, los recursos naturales y el medio ambiente, la nueva Ley para la Inversión Extranjera que entrará en vigor en Cuba en menos de 90 días, otorga garantías y facilidades a los empresarios deseosos de ensayar aquí proyectos económicos conjuntos.



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Al tiempo que preserva la soberanía y el patrimonio nacional, los recursos naturales y el medio ambiente, la nueva Ley para la Inversión Extranjera que entrará en vigor en Cuba en menos de 90 días, otorga garantías y facilidades a los empresarios deseosos de ensayar aquí proyectos económicos conjuntos. Para viabilizar su instrumentación y aplicación exitosas, facilitar el desarrollo y consolidar el socialismo cubano, era imprescindible ofrecer una serie de garantías a los potenciales inversionistas. Esa protección la estipula la nueva ordenanza porque entre otros aspectos concede un régimen especial de tributación para las diferentes modalidades de inversión. Ahí está la exoneración del pago del impuesto sobre los ingresos personales a los inversionistas y del impuesto sobre las utilidades durante ocho años a las empresas mixtas. La parte cubana amparará al inversionista extranjero la libre transferencia al exterior en moneda libremente convertible, sin pago de tributos u otro gravamen, de los dividendos o beneficios que obtenga por la explotación del emprendimiento. También se destacan la adecuada seguridad jurídica al empresario foráneo y la no expropiación, excepto por razones de interés social o utilidad pública, y con la correspondiente indemnización. Otros preceptos de interés para los hombres de negocio son la posibilidad de prorrogar los plazos de la inversión y la opción de venta en cualquier momento de su parte en la asociación. Cuba también estipula en la nueva ley la protección a los inversionistas frente a leyes extraterritoriales como la Helms Burton, una de las herramientas complementarias del bloqueo de Estados Unidos, con marcado acento extraterritorial. La novedosa ley de inversión le permite a Cuba acceder a capital externo directo, tecnologías modernas y eficientes y nuevos mercados, además de avanzar en proyectos integrales que generen encadenamientos productivos en el escenario económico local. No es una quimera entonces aspirar a que con próximas  iniciativas el país pueda avanzar hacia el cambio de matriz energética, mediante el aprovechamiento de fuentes renovables de energía, llamadas a convertirse en pilar de la economía. No quiere decir que las inversiones que se buscan se deban circunscribir a la esfera energética. La inversión extranjera será autorizada en todos los sectores, con excepción de los servicios de salud y educación a la población, y de las instituciones armadas, aunque será posible en sus sistemas empresariales. Una inversión extranjera bien hecha no significa regalar el país, subrayó Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros. Con las precisiones acerca de las facilidades a los poseedores de capitales extranjeros y los beneficios que deparará al país, la recién aprobada Ley para la Inversión Extranjera se perfila como el soporte para concretar tanto el crecimiento de la economía como el de todo un modelo de desarrollo. Fuente: Radio Habana Cuba
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Redacción de CiberCuba

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