
Vídeos relacionados:
Una alianza de más de 20 medios digitales independientes, creadores de contenido y actores de la sociedad civil cubana ha lanzado una encuesta de opinión pública de alcance inédito sobre la realidad política y social de Cuba, abierta a los cubanos vivan dentro o fuera del país. La iniciativa, coordinada por un consorcio de periodistas independientes y científicos sociales, aspira a contrastar con datos las hipótesis de cómo piensa la ciudadanía sobre los asuntos más urgentes y polémicos de la realidad cubana.
Los resultados parciales disponibles a fecha de hoy, sobre una muestra de 4.324 respuestas recogidas en las primeras 48 horas, ofrecen ya el mapa más detallado disponible hasta la fecha sobre cómo perciben los cubanos a las figuras del Gobierno. Las cifras son demoledoras para el régimen, pero también dejan al descubierto una jerarquía interna de rechazo y, sobre todo, cuatro nombres inesperados que conservan algún respeto residual incluso entre el público más crítico.
El 94% no confía en nadie del Gobierno
La pregunta general sobre confianza en el Gobierno arroja una media de 1,09 sobre 5. El 94% de los encuestados marca el mínimo absoluto: ninguna confianza en absoluto. Solo 33 personas en una muestra de más de 4.300 expresan confianza total. Es la pregunta con menor varianza de toda la encuesta y atraviesa todos los segmentos demográficos: hombres y mujeres, jóvenes y mayores, dentro y fuera de Cuba. Ni siquiera los trabajadores estatales —el grupo estructuralmente más cercano al régimen— rompen el patrón: su media es de 1,19, también muy por debajo del aprobado.
La diáspora rechaza con mayor intensidad que la isla, aunque la diferencia es estrecha porque dentro de Cuba el rechazo ya es prácticamente total. En el exterior, el 97,7% marca el mínimo; en la isla, el 92,2%.
Díaz-Canel, en el sótano del rechazo
Cuando se pidió valorar individualmente a ocho figuras del Gobierno en una escala de 1 a 5, Miguel Díaz-Canel obtuvo la peor nota: 1,11 de media. El 93,7% le asignó el valor mínimo. Sumando los valores 1 y 2, el rechazo alcanza el 97,1%. El apoyo —valores 4 y 5— es estadísticamente residual: apenas el 1,2%.
Es además la figura con menos respuestas de "no contesta" (apenas un 0,6%): prácticamente todo el público tiene una opinión formada sobre el gobernante, y casi todas son negativas. La encuesta retrata así a un dirigente sin margen de duda interpretativa, identificado de forma masiva con el deterioro del país.
Detrás de Díaz-Canel se agolpa el núcleo histórico del régimen, en un cluster compacto de figuras que reciben medias casi idénticas: Esteban Lazo Hernández (1,13), Manuel Marrero Cruz (1,13), Roberto Morales Ojeda (1,14) y Raúl Castro (1,21). Son los cuadros que han ocupado posiciones de poder durante décadas y que la encuesta muestra como los principales rostros del rechazo. Para los cuatro, el porcentaje que les asigna 1 o 2 supera siempre el 94%.
Bruno Rodríguez, el "menos peor"
En el otro extremo del bloque oficial aparece Bruno Rodríguez, el canciller cubano. Con una media de 1,62 sobre 5, sigue muy por debajo del aprobado, pero es la figura del Gobierno con mejor desempeño relativo y la única que registra un porcentaje de apoyo de dos dígitos: el 11,1% le otorga valoraciones de 4 o 5. Es, en términos comparativos, diez veces más apoyo del que recibe Díaz-Canel.
La explicación más probable es su perfil de canciller. Rodríguez mantiene visibilidad internacional —discursos en la ONU, encuentros con homólogos extranjeros— sin estar asociado de manera directa al deterioro económico interno. Es también la figura con la mayor tasa de "no contesta" de la encuesta (24,2%), lo que sugiere que su trabajo diplomático queda fuera del radar cotidiano de buena parte del público.
En la pregunta abierta del cuestionario, sin embargo, Bruno Rodríguez fue mencionado 16 veces de forma explícitamente crítica, varias de ellas asociado a Gerardo Hernández y a "los cinco espías", lo que matiza ese 11% de apoyo aparente.
Con perfiles igualmente técnicos, Joel Chapman (1,55) y Pérez Oliva (1,31) ocupan posiciones intermedias. Comparten con Bruno Rodríguez una característica diferenciadora: están vinculados a carteras de gestión —energía, asuntos económicos— más que al cuerpo político-ideológico del régimen. Esa distinción parece ofrecerles un colchón mínimo de respeto residual que las figuras más simbólicas del castrismo histórico no logran conservar.
"No hay nadie": la respuesta que dominó la pregunta abierta
El cuestionario incluyó una pregunta opcional pidiendo a los encuestados que mencionaran a otras figuras del Gobierno con desempeño favorable. Respondieron 1.384 personas. De ellas, el 63,4% lo hizo solo para escribir "ninguno", "nadie sirve" o "todos son corruptos". Algunas respuestas fueron especialmente contundentes: "Quien esté vinculado a las altas esferas de este gobierno no ofrece ninguna confianza en el futuro"; "Ninguno tiene un desempeño favorable, todos son títeres"; "Ser parte de ese desgobierno implica aceptar la ineptitud, la corrupción, la mentira, la manipulación".
Otras respuestas convirtieron la pregunta en un acto de protesta consciente. Tres encuestados escribieron el nombre de Marco Rubio, dos el de Amelia Calzadilla y uno el de Mario Pentón. Una de esas respuestas explicaba el gesto sin ambages: "Sé que no están en el gobierno cubano, pero son figuras de cubanos que sí le harían un bien al pueblo".
Cuatro nombres que sí se salvan
El verdadero hallazgo del cuestionario abierto, sin embargo, está en el 8,4% restante: las respuestas que sí mencionaron a una figura del régimen y lo hicieron en sentido genuinamente favorable. Una lectura cualitativa del texto, contraste por contraste, permite identificar cuatro nombres recurrentes con respaldo explícito en los comentarios.
Eduardo Rodríguez Dávila, ministro de Transporte, encabeza la lista con 43 menciones. Las respuestas son inusualmente concretas: "el único que se salva", "compró un barco para el transporte del petróleo", "más desenvuelto en redes que sus colegas". Un encuestado lo resume así: "Es un gobierno sin éxito, donde sus figuras políticas no representan al pueblo, la única a considerar es Eduardo Rodríguez Dávila". Otro matiza: "M. de Transporte es más desenvuelto en sus RRSS, pero sigo desconfiando de todos".
Lázaro Expósito Canto, exprimer secretario del Partido Comunista en Granma y posteriormente en Santiago de Cuba, recibe 34 menciones. Su nombre aparece asociado de forma reiterada a su gestión territorial, ya finalizada: "lo mejorcito que existió en Cuba entre todo el mal"; "tuvo un papel más digno"; "el éxito de su trabajo en ambas provincias fue muy alabado por el pueblo". Un encuestado de Santiago de Cuba lo dice con particular claridad: "Hubo un secretario llamado Lázaro Expósito que fue lo mejorcito que existió, por lo menos en mi provincia de origen".
Jorge Luis Tapia Fonseca, vicepresidente del Consejo de Ministros y ex primer secretario del Partido en Ciego de Ávila y Camagüey, suma 18 menciones. El patrón se repite: respeto a su gestión territorial pasada. "Mejoró bastante la ciudad y el pueblo lo apoyó"; "tuvo un carácter grosero pero levantó ambas provincias en limpieza y moral"; "reconozco que hubo cambios visibles que eran bien vistos".
Inés María Chapman, también vicepresidenta del Consejo de Ministros, es mencionada 7 veces con valoraciones positivas matizadas: "está haciendo un trabajo un poco aceptable en comparación con los otros dirigentes"; "solo la Chapman ayuda al pueblo, lo que no conviene a ellos".
Los cuatro comparten un patrón claro. No son ideólogos del régimen ni rostros del aparato político-represivo. Son cuadros con trayectoria de gestión territorial concreta, asociados —con razón o sin ella— a logros locales recordables. La intensidad absoluta de las menciones es modesta —entre los cuatro suman 102 menciones favorables en una encuesta donde el 98% rechaza al Gobierno en bloque— pero significativa por contraste: nadie esperaría encontrar elogios al régimen en absoluto en este universo encuestado.
El reverso: los señalados con nombre y apellidos
Algunos encuestados aprovecharon el campo libre para señalar a los responsables que consideran simbólicos del rechazo. Los nombres más repetidos en sentido crítico, además del propio Bruno Rodríguez, son Raúl Guillermo Rodríguez Castro "El Cangrejo" y su primo Sandro Castro (8 menciones cada uno), Ramiro Valdés Menéndez (6 menciones, varias acompañadas de la palabra "asesino"), el periodista de la televisión oficial Humberto López (5), Marino Murillo (5) y Gerardo Hernández Nordelo (5). En menor número aparecen Mariela y Alejandro Castro Espín, hijos de Raúl. Es el listado de los rostros que el público asocia explícitamente con la perpetuación del poder familiar y con el aparato propagandístico-represivo del régimen.
Una jerarquía que importa
El bloque del Gobierno arroja, en suma, un consenso de rechazo de magnitud poco habitual en cualquier ejercicio demoscópico. Pero por debajo de ese consenso aplastante asoma una jerarquía interna que matiza la lectura simplificada: no todos los cuadros son percibidos como iguales. Hay un núcleo simbólico (Díaz-Canel, Lazo, Marrero, Morales Ojeda, Raúl Castro) que concentra el rechazo total. Hay un segundo grupo de figuras técnicas (Bruno Rodríguez, Joel Chapman, Pérez Oliva) que conservan un margen mínimo de tolerancia. Y hay un tercer grupo —el más interesante, porque no estaba en el listado original de la encuesta— de gestores territoriales (Rodríguez Dávila, Expósito Canto, Tapia Fonseca, Chapman) que aún reciben elogios concretos.
La encuesta no permite afirmar que estas valoraciones reflejen méritos técnicos reales. Pueden responder a saliencia mediática reciente, a memoria local de logros aislados, o a la simple ausencia de asociación directa con el deterioro nacional. Pero sí permite afirmar algo más útil políticamente: incluso en un universo cubano que rechaza al Gobierno con una intensidad sin precedentes, hay espacio para distinguir entre cuadros. Y los nombres que aparecen en ese espacio —cuatro gestores territoriales o sectoriales con perfil técnico antes que ideológico— pueden ofrecer una lectura sobre qué tipo de servidor público los cubanos percibirían como aceptable en cualquier escenario futuro.
Limitaciones
La encuesta se realizó a través de un sitio web abierto, lo que implica una muestra autoseleccionada de público con acceso a internet y movilizado políticamente. Predomina el perfil masculino (64%) y universitario (70% con estudios universitarios o posgrado), y La Habana concentra el 50% de la muestra de la isla. Los resultados describen, por tanto, a un segmento real, grande y articulado del universo cubano conectado, pero no a la población cubana en su totalidad.
Archivado en: