Basurero de la calle Tercera, en Jaimanitas Foto © Martí Noticias

Jaimanitas: un poblado costero donde diariamente se "bucea"

Este artículo es de hace 2 años

El deterioro creciente del poblado habanero de Jaimanitas (municipio Playa) ha convertido lo que otrora fue una zona residencial, famosa por sus clubes y playas, en un pueblo con calles en mal estado y extrema suciedad que reproduce, a menor escala, la grave crisis de limpieza que invade a La Habana entera.

Un reciente reporte de Martí Noticias destaca que es tal el volumen de desperdicios y residuos de todo tipo, que ya hay hasta un basurero en la calle Tercera que los vecinos han bautizado con el sugerente nombre de “La tienda”, lugar al que se asoman diariamente muchas personas en busca de “cosas que sirvan” o que puedan convertirse, de algún modo, en dinero.

El proceso es alimentado en parte por la triste necesidad de acopio y acaparación que portan muchos cubanos en vena ―el “voy a guardar esto por si un día me hace falta”― que se justifica por las carencias materiales reales y también por la expectativa que genera encontrar artículos servibles, usables.

Es también, por otra parte, evidencia de una sociedad que avanza vertiginosamente hacia la diferenciación de clases, una sociedad donde no todos viven igual ni consideran basura lo mismo, y donde el reciclado y la extensión de la vida útil de objetos de cualquier categoría es un concepto en crecimiento.

Desde el amanecer, un grupo de hombres se acerca a ver qué botaron el día anterior y no es de extrañar que siempre encuentren “cosas” que necesitan. El listado es tan variopinto que incluye “alambres, clavos, tornillos, piezas de madera, chancletas, muebles viejos, aspas de ventiladores, rejillas de baño, zapatos viejos, lavamanos, cubos”, entre otros.

El viejo oficio de recicladores en Cuba

Antiguo es que en la Isla hay recicladores oficiales, gente que vive de eso, y que a la recogida de latas y botellas vacías incorporan también aluminio, hierro y en ocasiones cobre y bronce.

Unas de esas personas que ha hecho de recoger cosas un modo de vida, ha declarado a Martí Noticias que lo mejor pagado en los puntos de recogida de materia prima es el plástico, que se vende a 11 pesos en moneda nacional el kilogramo. Con ilusión, ha relatado que una vez encontró un teléfono inalámbrico que funcionaba perfectamente.

En el listado general abundan hallazgos insólitos: una pesa de baño, un juego de parchís, candelabros, patas de rana etc. Especialmente interesante resulta el relato de Milton, un custodio de un círculo obrero que rellenó el piso de su casa con los escombros recogidos en la basura.

La originalidad, el esfuerzo y la capacidad de reciclaje de ese cubano hicieron que levantara su vivienda veinte centímetros y luego colocó losas, lo que ha puesto trabas a las penetraciones del mar que lo afectaban mucho.

Quienes residen fuera de Cuba saben perfectamente que la recogida de objetos en la calle es un fenómeno universal, marca inherente a cualquier país. Sin embargo, también es cierto que, mientras más empobrecida está la sociedad de origen, los hallazgos se vuelven más necesarios y también más valorados.

Mientras tanto, Jaimanitas se ha convertido en eso, un poblado costero con una laguna de basura donde, diariamente, se bucea y se pesca.

Este artículo es de hace 2 años

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