Panaderías sin pan en La Habana. | Foto © CiberCuba.
Panaderías sin pan en La Habana. | Foto © CiberCuba.

"Ahora en Cuba es peor que te cojan con un saco de harina, que matar a una vaca"

América Latina Cuba

Son casi las dos de la tarde en uno de los establecimientos capitalinos de la Empresa Cubana del Pan. Delante de mí hay más o menos 50 personas; detrás, unas 20. A la espera de comprar pan por la libre, en la cola reina el desconcierto y se oyen frases molestas. "“Ahora es peor que te cojan con un saco de harina en la calle, que matar a una vaca”", dice uno. “"Ni pan habrá pronto para llenarnos la barriga"”, se lamenta otro.  

Pasados unos 45 minutos, salen del horno las ‘flautas’ (así le llamamos los cubanos al pan de corteza dura) de 5 pesos y el vendedor aclara que no puede dar más de 4 por persona. Las protestas en la cola se exacerban y, en medio del forcejeo, una mujer le da una bofetada a otra porque la ofendió y un señor ve cómo el cartón de huevos que llevaba en las manos se cae al piso.

Uno de los ancianos que adquiere diariamente el pan liberado allí asegura que “comprar pan en Cuba es como luchar en el Oeste. Las colas están siendo cada vez más largas y las producciones más pequeñas. Se dice que si el desabastecimiento persiste podría verse afectada incluso la elaboración del pan que el Gobierno da en la bodega.

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“Creo que lo peor está por venir. Aunque digan que la escasez mejorará a inicios de 2019, la gente comenta que hay que acaparar toda la harina que se pueda. Hay rumores de que al igual que el pan, no se venderá más arroz ni aceite de forma liberada a partir de enero próximo. Ahora sí que nos matarán de hambre”, asegura el mismo Alberto, de 67 años.

Visto que la harina de trigo se encuentra prácticamente desaparecida de los almacenes cubanos desde hace algunas semanas, los directivos del Ministerio de la Industria Alimentaria han reconocido la grave crisis existente con la producción de pan, la más deprimida del sector.

Según explica Lázaro, propietario de una cafetería en Habana Vieja, “se está haciendo pan en horarios muy puntuales, pero los estantes permanecen vacíos el resto del día.

“La Cadena Cubana del Pan no solo abastece a la población, sino también a los cuentapropistas. Sin embargo, el gobierno ha limitado la entrega de pan para no afectar el abastecimiento normado, pero los trabajadores privados nos hemos visto perjudicados. Si encontramos pan redondo, por ejemplo, solo nos venden 20 diarios".  

“Se avizoran tiempos súper difíciles en los que más de un negocio no estatal va a quebrar. ¿Cómo subsistirán muchas cafeterías, dulcerías y pizzerías particulares que hoy se dedican a la venta de pizzas, espaguetis y otros platos que tienen que ser hechos con harina de trigo? Incluso en las tiendas apenas se ve levadura o harina”, se plantea.   

En lo que va de año Cuba ha importado más de 30.000 toneladas de harina y debe como mínimo 42.000 toneladas de la producción prevista para el presente año. No obstante, se estima que el 2018 cierre con un déficit que casi dobla esa cantidad.

Miriam, de 49 años, sse queja de que “el pan de la libreta está llegando tarde y prieto a la bodega. "El pan que viene a las bodegas es un abuso. Sería preferible que no fuera subsidiado, pero sí digno. Se dice que no habrá pan ni galletas para pasar Navidad y que deberemos recurrir a sustitutivos como los empleados en el Período Especial”,  destaca.

Asimismo, el repostero villaclareño Ernesto afirma que él usa diez sacos de harina al mes (que vienen siendo unas 1.000 libras) para hacerle dulces finos a las paladares de Santa Clara, pero la materia prima está perdida.

“Antes uno resolvía mucho mejor la harina, pero ahora se pasan mil trabajos para encontrarla y cuando aparece es al doble de lo que costaba cuando yo empecé en este negocio hace como diez años. Hasta hace unos meses uno resolvía la libra a cuatro y cinco pesos cubanos y actualmente está a siete".

“Si bien se podía obtener la harina de forma liberada en mercados estatales, la mejor manera de acceder a ella es 'por la izquierda'. Las panaderías que venden el pan liberado le compran la harina a los que hacen el pan normado o a los centros de trabajo, escuelas y hospitales, pero ahora hasta allí anda desaparecida”, agrega el cuentapropista, de 29 años.

Amén de que la escasez de harina de trigo comenzó en territorios como Camagüey, Sancti Spíritus y Villa Clara, hoy se extiende al menos a Mayabeque, Santiago de Cuba y La Habana.

Odalys, ama de casa, se pregunta “¿de quién es la culpa de la ineficiencia de la industria de alimentos en Cuba? La falta de pan ha afectado a millones de personas porque es uno de los ingredientes básicos en la dieta del cubano. Aquí no es posible ni alimentarse con el salario y hay que estar rompiéndose la cabeza todos los días para inventar qué comer".

“Estamos demasiado estancados en métodos obsoletos. Las producciones cubanas son de baja calidad, mientras los que integran la cadena productiva se llenan los bolsillos. Tenemos que modernizarnos por las buenas o por las malas. ¿Hasta cuándo las autoridades cubanas se escudarán en los problemas técnicos de los molinos, la falta de mantenimiento y piezas de repuesto, así como las dificultades de financiamiento, indisciplinas y delitos?”, concluye.

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