Yaimé Pérez durante el lanzamiento del disco en el atletismo Foto © Calixto N Llanes

Lázaro Betancourt habla de las posibilidades del campo y pista cubano en Lima 2019 (ENTREVISTA)

Este artículo es de hace 1 año

Prácticamente al doblar de la esquina están los Juegos Panamericanos de Lima, Perú, y es lógico que cuando nos reunimos unos cuantos conocedores del deporte, ya sean atletas, preparadores, federativos o periodistas, el tema surja cual manantial en terreno fértil.

Así, quise hacer partícipe a los lectores de CiberCuba de una interesante charla que sostuve con ese maestro que es Lázaro Betancourt, corredor, entrenador, federativo y amplio conocedor del atletismo en todas sus vertientes, y quien, ¡increíblemente! para sus 83 años me demostraba las técnicas del triple salto y de altura que más utilizaban los cubanos.

Lázaro Betancourt / CiberCuba

Ya en este ciberdiario los conduje por la vida de este gran maestro; así que ahora me referiré a algunas de sus consideraciones sobre las reales posibilidades del campo y pista cubano en Lima, tema que derivó nada más y nada menos que en aquellos famosos Juegos Olímpicos que, por razones disímiles, Cuba no asistiera: Los Ángeles 84 y Seúl 88, así como en el método del colectivismo a la hora de entrenar que se quiere recuperar, pero que se ha perdido en la preselección nacional.

Lázaro Betancourt / CiberCuba

Como ven son temas difíciles de enfrentar pero que Betancourt los traduce en palabras sencillas y elocuentes.

“En primer lugar, para hacer un pronóstico, sea cual sea el deporte o la competencia que se avecina, tienes que tener un control pormenorizado de tu preselección, con qué cuentas, analizar casuísticamente cada atleta, realizar un correcto plan de entrenamiento, hacer ajustes atendiendo al rendimiento diario y por períodos (pueden surgir problemas familiares, lesiones, enfermedades), y algo muy importante: tienes que revisar y trabajar todo el tiempo con el comportamiento del ranking continental, en este caso que son Juegos Panamericanos.

Cortesía del entrevistado / CiberCuba

“Te quiero poner un ejemplo. Para el cuatrienio 1996- 2000, analizando Juegos Centroamericanos y del Caribe, Panamericanos y Olímpicos, nuestros pronósticos fueron tan objetivos que, más menos los imprevistos que siempre suceden, acertamos en un alto por ciento. No quiero atiborrarte de cifras, pero así fue.

“Y es que no hay que hablar por hablar ni llevarnos por un resultado aislado. Por ejemplo, saber asegurar los tres primeros saltos, los tres primeros lanzamientos que nos llevan a la final. Trabajar eso lleva tiempo pero también amor, dedicación como aquéllos que demostraron tantas veces Blas Beato, Irolán Echevarría, José Godoy, Hermes Riverí, Milán Matos, por solo mencionar algunos de los que ya no están entre nosotros.

“Otro aspecto a tener en cuenta es el lugar, donde se desarrollan los Juegos. No es lo mismo la sede de Toronto que la de Perú. Te explico. La ciudad canadiense pertenece al primer mundo, una de las urbes menos violentas y más modernas y hermosas del planeta. No es secreto para nadie que las Federaciones pagan a sus atletas, están los anuncios en la Televisión, los sponsors. Las instalaciones son de un primer mundo, lo que las rodea también.

“¿Crees que es lo mismo Toronto que Perú, dan lo mismo, económicamente hablando? Es una época en que el dinero manda y atletas y entrenadores se rigen por él.

“Muchos desconocen las raíces de Perú, lo que representó el imperio, la cultura incas. Nosotros no, pero muchos prefieren no perder sus competencias por Europa que ir a un país andino”.

Les confieso que miro perpleja a Betancourt pues siempre anhelé visitar Perú, su sagrada ciudad inca de Machu Picchu, observar de cerca los escenarios donde luchó con bravura Túpac Amaru o donde se proclamó la independencia de España en la batalla de Ayacucho. No cambiaría este caudal de historia nuestra por ninguna ciudad ultramoderna del planeta.

“Así piensas tú; no muchos deportistas. Incluso, para obligarlos a asistir en varias disciplinas, los Panamericanos son cita obligada pues hay que buscar la clasificación olímpica en ellos. Aún así, verás que no todas las estrellas asistirán.

“Esto no es nuevo: salvo los Juegos de Indianápolis 87 cuando los estadounidenses, por ponerte un ejemplo, fueron sede, las grandes estrellas no dejan su huella en las citas continentales. Ojalá me equivoque esta vez.”

Lázaro, desde tu vasta experiencia y basado también en lo que opinan los técnicos de la comisión nacional, ¿qué me dices del atletismo cubano en Perú?

“Siempre, en cualquier pronóstico, alguien da la sorpresa agradable y alguien la negativa. Con los pies puestos en la tierra, veo con muchísimas posibilidades de escalar lo más alto del podio, en el salto de longitud al titular mundial b/t Juan Miguel Echevarría; en el triple masculino, cualquiera de nuestros tres muchachos, Andy Díaz, Jordan Díaz y Christian Atanay Nápoles, aunque solo dos pueden asistir, según las reglas de los Juegos.

“En el disco femenino, Yaimé 'la rusa' Pérez Téllez o Denia Caballero; Rosemary Almanza, si sigue progresando, puede ganar los 800; Yorgelis Rodríguez debe ser oro en el heptalón.

“Otros que pueden optar por medallas son el veterano y siempre luchador Leonel Suárez, quien aunque muy lesionado, siempre tiene nuestra confianza en el decatlón, y la garrochista Yarisley Silva, que debe saltar por encima de los 4 metros 80 centímetros, ya que hay mujeres en el continente que sobrepasan esa marca.”

¿Algún velocista pudiera darnos la satisfacción que hace tantos años no recibimos?

“Ahí es obligatorio el tema de Toronto-Lima. ¿Crees que si van los monstruos del Caribe y de Estados Unidos, Reinier Mena o Roberto Skyers pueden acercarse? Además, sus últimos cronos, que tanta alegría nos han proporcionado, son con viento a favor, pero con mucho viento a favor. Ahí está mi respuesta.”

Su rostro, siempre tranquilo, sin aparentar para nada su edad, me mira un tanto triste, quizás pensando en las épocas en que Figuerola, Hermes, Pablo, Morales, Leonard, Peñalver, Iván García, Aguilera, Lamelas, Isasi, Simón podían soñar y materializar sus quimeras. Lázaro.

¿Qué extrañas de la época en la que tú eras dirigente y nuestro entrañable amigo Jesús Molina, comisionado nacional?

“Ay… ¿para qué?... Muchas cosas, aunque la gran campeona Yipsi Moreno, actual comisionada nacional, está poniendo todo su empeño en retomar aquellos hermosos tiempos por su constante llamado a la unidad, al colectivismo.”

¿?

“Fácil. Incluso, antes de que Molina fuera el comisionado, el deporte cubano en general contaba con el apoyo del entonces campo socialista, poseíamos el apoyo logístico y toda la base estaba cubierta.

“Cualquier niño cubano, en el pueblo más recóndito, contaba con balones, guantes, pelotas, bates, pinchos, yudogis para practicar el deporte de su preferencia.

“La Industria deportiva floreció de tal manera que sustentaba todo ese desarrollo que tanto impactó a nivel internacional, nos colocó como segunda potencia del continente, primera de la región, y nos permitió empezar a ayudar a otros menos desarrollados.

“En el caso del atletismo, los implementos de lanzamientos nos llegaban del ex campo socialista, y no solo para el alto rendimiento, sino para la base. Estaba Fidel, que fue un gran impulsor de todos los deportes. ¿Cómo no íbamos a ser buenos?

“Pero además, siempre estábamos analizando, estudiando, dábamos seminarios, plenarias técnicas, y vamos a lo del colectivismo que tanto reclama Yipsi, todos éramos UNO.

“Éramos una familia. Te pongo un ejemplo: Hermes Riverí, fallecido recientemente, entrenador prestigioso de figuras como los discóbolos Luis Mariano Delís y Maritza Martén, pasaba por al lado de los velocistas que eran dirigidos por Tomás Pedroso e Irolán Echeverría, y notaba que el bloque de arrancada de determinado sprinter no se acomodaba a su sistema de carrera.

“Entonces, muy respetuosamente, sin injerencia alguna, se lo hacía notar a Irolán o Tomás, quienes de inmediato, receptivos, decían: 'es verdad, gracias hermano'. Y es que así se trabaja en colectivo. Un entrenador de disco percibió que algo andaba mal en la velocidad y lo decía, lo escuchaban, le agradecían.”

Las palabras de Lázaro son certeras. En los pasados Centroamericanos de Barranquilla, en una prueba de saltos (voy a obviar los nombres de los protagonistas por un problema de ética) observé que dos atletas cubanos con dos entrenadores distintos ni se miraban, tantos los unos como los otros,en lugar de unirse y darse ánimos como en la época de los triplistas Yoelbi Quesada, Joel García y Aliácer Urrutia, que eran uno.

“Pero además, ahora cuentan con todo este modernismo, de tables, computadoras, internet, digitalización; antes inventábamos cuadrículas para medir las fases de vuelo en los saltadores, montábamos aparatos con fotos fijas para determinar los errores en la salida de los corredores y cómo se tiraban en el estambre (lo que le costó el oro olímpico a Silvio Leonard en Moscú).

“Construíamos planchas tenso métricas, aprovechamos las experiencias de técnicos extranjeros como el soviéticoStanislav Vozniak por solo mencionarte uno, e impulsamos el desarrollo del Instituto Superior de Cultura Física.

“Nosotros incidimos en el crecimiento del área centrocaribeña, fueron creados los Campeonatos a este nivel, tanto de mayores como de menores, impartimos el primer curso para entrenadores de esta zona geográfica, aún antes de que fueran implementados por la IAAF.”

Ante mí, no un hombre de ocho décadas, sino un adolescente que recuerda su primer gran amor. Alegre rostro que cambió cuando le hice mi próxima pregunta.

¿Cuándo todo comienza a cambiar en el atletismo cubano?

“Por mi cuenta, desde finales del siglo pasado, fundamentalmente por la inestabilidad de los comisionados nacionales impuestos por la dirección del INDER, tras la salida de Jesús Molina.

“Era un total desconocimiento de un deporte tan complejo, con tantas disciplinas; deporte que es una de las vedettes de Juegos Olímpicos y que hay que estudiarlo, analizarlo…¡conocerlo!

“Ese cambia-cambia hizo mucho daño. El colectivismo que tanto nos había caracterizado, que existía desde los 60, fue desapareciendo poco a poco; predominaban los 'dime que te diré y dale que no te doy'.

“Es por esto que tanto me alegra la decisión de Yipsi Moreno de ir al rescate de las palabras de los Mosqueteros: Todos para Uno y Uno para Todos. Solo así avanzaremos.

“No estoy diciendo que el mundo no avance, que no se aprovechen todos los recursos actuales, todo lo contrario, pero entonces debemos funcionar mejor, tenemos que estar a un nivel superior y no involucionar.”

Llegado a este punto, comenzamos a rememorar, no solo del campo y pista, sino de todos los deportes, las medallas obtenidas en Juegos Múltiples.

De cómo Cuba ha ido bajando, analizamos los por qué, pues todo no es culpa nuestra sino del avance notorio del mundo, de la importancia que muchos países le están dando al deporte, del robo de talentos por parte de grandes potencias, y ahí caímos en las medallas ganadas por la Mayor de las Antillas en Juegos Olímpicos: 226 preseas, distribuidas en 78 doradas, 68 de plata y 80 de bronce.

“Y a eso hubiera que añadirle las que perdimos por concepto de 'solidaridad' al no asistir a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y Seúl.”

Es, sinceramente, triste recordar aquellos dos cuatrienios históricos, con un deporte cubano en la élite mundial, perdidos por problemas estrictamente políticos, que en el caso fundamentalmente de los de Seúl pocos entendían, por no decir nadie.

“¿Quieres que te trasmita el análisis que hice de las medallas perdidas por Cuba solo en el atletismo?”

Yo tengo una idea aproximada. Ana Fidelia, Sotomayor, las voleibolistas, Savón, entre otros, perdieron verdaderas oportunidades.

“¿Quieres la lista completa? Del atletismo, claro está.”

Por supuesto, siempre es bueno saberlo.

“Teniendo en cuenta que lo que verdaderamente ocurrió fue lo que ocurrió, solo atendiendo a las mejores marcas que nuestros atletas tenían en esos años, listas mundiales entre los 10 primeros del ranking del orbe y su relación con miras a los Juegos Olímpicos, o sea, lo que viene siendo una realidad virtual, te expongo lo siguiente.

“Posibles medallas y finalistas: uniendo Los Ángeles y Seúl, en 17 pruebas tendríamos 18 finalistas, de ellos 5 muchachas con un total de 4 medallas de oro, 7 de plata y 3 bronceadas, 2 cuartos y un séptimo puestos.

“En Los Ángeles 84, mi hijo, Lázaro Betancourt junior encabezaba la temporada con 17 metros 45 centímetros. El campeón, Al Joyner de Estados Unidos, quedó en 17,26.

“Otro medallista dorado hubiera sido el discóbolo Luis Mariano Delís, quien así perdió su segundo oro olímpico consecutivo tras habérsele arrebatado el de Moscú cuatro años antes por imprecisiones en la medición de sus disparos.

“También oro pudo haber sido nuevamente la jabalinista María Caridad Colón, quien tenía como mejor registro 69 metros 96 centímetros por los 69, 59 de la británica Tessa Sanderson que la coronó en Los Ángeles.”

Por supuesto, Lázaro, como ya dijiste, nos regimos por cómo andaba la temporada.

“Así es. Te reitero, lo que pasó…¡pasó!. Pero podemos hacer numeritos. Osvaldo Lara poseía un crono de 10 segundos 11 centésimas y con eso hubiese sido plata, pues el ganador de esta medalla fue el estadounidense Sandy Grady con 10,19.

“Javier Sotomayor, con apenas 17 años, andaba por los 2 metros 33 centímetros. También hubiera segundo pues el sueco Patrik Sjöberg ganó la plata con similar altura.

“En longitud, Jaime Jefferson marcaba un 8,37; Gary Hoeney de Australia quedó segundo en Los Ángeles con 8,24. Otro velocista, Leandro Peñalver podía haberse subido al podio junto a su compatriota Lara, pues con sus 10,14 superaba al bronce, el canadiense Ben Johnson quien detuvo los relojes en 10,22.”

Sorpresas a favor y en contra, que existen en toda competencia deportiva, en Los Ángeles 84 el atletismo cubano perdió tres títulos, tres preseas de plata y una de bronce además de un cuarto lugar con el relevo masculino 4x100.

“En Seúl 88, el Príncipe de las Alturas era el dueño absoluto de la disciplina con su récord mundial de 2 metros 43 centímetros. El soviético Gennadi Avdeyenko se impuso con 5 centímetros menos.

“Plata y bronce, por el ranking mundial, hubiera ganado Ana Fidelia Quirot en 800 y 400, medallas que fueron a los pechos de la germano democrática Christine Wachtel y la representante de la URSS, Olga Nazarova.

Silvia Costa, con sus 2, 02 en la altura estaba en plata, presea que fue ganada por la actual recordista mundial, la búlgara Stefka Kostadinova con 2,01 mientras Ivón Leal en jabalina con sus 70, 48 hubiera quedado también en segundo lugar pues la ganadora de esa posición, Beate Koch de la RDA marcó 70, 32.

“Por último, otro que bregó con poca suerte en versiones olímpicas, Jaime Jefferson, en longitud, hubiera sido bronce con sus 8,37 por el 8, 27 que marcó el norteño Larry Myricks.”

Esto se traduce, virtualmente hablando, en la pérdida de una medalla de oro, cuatro de plata y dos terceros lugares así como un cuarto y un séptimo lugares en la cita sudcoreana. A esta cifra hay que agregar lo que se dejó de ganar en otros deportes como boxeo, lucha, judo, esgrima, levantamiento de pesas, gimnástica (que en su rama masculina tenían un envidiable equipo lidereado por Casimiro Suárez), tiro deportivo, deportes acuáticos, voleibol (¿se imaginan si las Espectaculares Morenas del Caribe hubiesen ganado en Seúl y serían tetra campeonas olímpicas?), entre otros.

Pienso que aunque informal, mi conversación con el profesor Lázaro Betancourt no podía quedar en el tintero. Para mí ha sido una clase magistral y no solo de atletismo.

Este artículo es de hace 1 año

Archivado en:

Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

Comentarios

Playlist de videos en CiberCuba



¿Tienes algo que reportar? escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +34621383985

Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos