Alina Orraca, directora de la Schola Canturum Coralina | Foto © Cortesía de la entrevistada
Alina Orraca, directora de la Schola Canturum Coralina | Foto © Cortesía de la entrevistada

"La población cubana no es culta ni educada", entrevista a Alina Orraca, directora de Schola Canturum Coralina


América Latina Cuba

Publicado el Martes, 21 Mayo, 2019 - 07:03 (GMT-5)


Siempre la había visto dirigiendo su coro o en entrevistas; era la primera vez que iba a tener el honor de conocer personalmente a la maestra Alina Orraca, directora del prestigioso coro Schola Canturum Coralina, recientemente reconocido con el Premio Cubadisco 2019.

Quizás, por eso, cuando me recibió en su hogar del Vedado capitalino, me sorprendió su pequeña estatura (1 metro 53 centímetros) en la que están bien distribuidos sus 68 kilos de peso.

De ojos pardos, expresivos, sinceros, Alina me enseña su vida cual libro abierto.

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“En diciembre cumplí 61 años; no oculto mi edad. Es juventud acumulada en experiencia y sabiduría. Nací en la quinta Dependiente del Cerro, pero empecé a vivir en la Villa de Pepe Antonio.

“¿Sabes? Por poco muero al nacer por lo que me pusieron Alina de los Milagros. Jajá”.

Tierra de grandes Guanabacoa: el Bola, Rita Montaner, entre otros muchos. ¿Provienes de una familia musical?

“Pues mira que no. Mi padre, Candito, era mecánico electricista nacido en San Juan y Martínez, Pinar del Río; mi mamá, Esther, era profesora universitaria de Química y Bioquímica de Alimentos en la Universidad de La Habana (UH).

“Ella vino a este mundo en Gaspar, Ciego de Ávila, donde por cierto recibí recientemente un hermoso homenaje. Soy hija única. Así que la música en mi familia empezó conmigo y te digo esto porque mis hijas han seguido mi vocación.

“Con 30 años, Isabel es graduada de piano y flauta del conservatorio Amadeo Roldán, además de ser egresada de la Facultad de Psicología de la UH. Actualmente estudia en el Instituto Confucio de Lengua y Cultura Chinas y dirige la Cantoría Infantil Coralillo, perteneciente a la Schola.

“La pequeña Anabel, de 28 años, es graduada de piano y arpa en el conservatorio Amadeo Roldán. Se ganó una beca en la muy afamada Escuela Jacobs de la Universidad de Indiana en Estados Unidos y en estos momentos concluye la maestría en arpa en la Universidad McGill de Montreal, Canadá”.

Nada, amigos, que salvando las distancias, Alina Orraca debe sentirse como Lourdes Gourriel con sus hijos.

Maestra, después de su orgullosa exposición del orgullo de ser mamá, ¿cómo surge Schola Canturum Coralina?

“Primero decirte que ese nombre latín significa en castellano Escuela de Canto del Coro de Alina, así de simple. Sus inicios se remontan al año 1993, cuando fue creado en la Fundación Pablo Milanés y que, una vez desaparecida esta en 1996, pasa al Centro Nacional de Conciertos del Instituto Nacional de la Música”.

Hemos dado abruptos saltos cronológicos, y no quiero perderme tu niñez, tus primeros pasos. ¿Qué te hace inclinar por la música?

“En el reparto Mañana de Guanabacoa existía una escuela primaria, Revolución 42, donde existía un kindergarten (pre escolar) musical.

“Mi maestra, Ketty, me inculcó el arte desde pequeñita: pintábamos, cantábamos, protagonizábamos obras de teatro y yo interpreté a la princesa del Soldadito de Plomo. Allí había un piano, hacíamos tablas gimnásticas, comparsas y teníamos un coro.

“Ella nos instaba a observar la naturaleza y luego dibujarla. Pero, además, en el barrio había una maestra de piano, Haydee, con la cual di mis primeros pasos en el instrumento. Ella pertenecía al conservatorio Esther Mateu, que era particular en ese entonces, y fue ahí que me encaminé definitivamente hacia la música”.

¿Cuándo es que entras en la enseñanza especializada en cuanto a instituciones estatales se refiere?

“En 1965, ya con todo ese adelanto, pude entrar en la ENA (Escuela Nacional de Arte) con la profesora Margot Díaz Dorticós. Allí estuve desde el tercer al duodécimo grados. Te especifico que yo dejé el piano y entro en dirección coral a los trece años”.

¿?

“Sencillamente mis manos no son de pianista, son muy pequeñas, y me encantaba dirigir. Así las cosas, a los 17 años me gradué de dirección coral con la maestra húngara Agnes Kralovsky (año 1975)”.

Por lo que he leído de tu vida profesional, la Kralovszky desempeñó un papel importante en tu carrera.

“Pues sí. Ella fue fundamental con sus enseñanzas. Pero no conmigo solamente. De ella fueron alumnas María Felicia Pérez, directora del coro Exaudi; José Antonio Méndez del coro de Matanzas; Zenaida Romeu, de la Camerata y otros renombrados artistas”.

¿Qué pasó al graduarte de la ENA?

“Me quedé en la escuela como maestra de dirección coral como parte de mi servicio social, pero por esas cosas de la vida, allí estuve hasta 1998, incluyendo 20 años de jefa de cátedra de dirección coral.

“En la ENA había fundado el Coro de Cámara en 1979 que fue el segundo premio en el octavo Concurso Internacional de Música y Artes Escénicas de Viena, Austria”.

Entonces, ¿trabajando en la ENA te graduaste del ISA?

“Así es. A los 23 años, en 1981, egresé del Instituto Superior en la especialidad de dirección coral con la maestra Digna Guerra, quien me enseñó a hacer la música cubana; con ella aprendí a darle más importancia a la interpretación musical que a la parte técnica.

“En 1982 trabajé con el coro de Nicaragua que dirigía el maestro Juan Manuel Mena, haciendo planes y programas de estudio de la Escuela Nacional de Música.

“Apoyé a los centros populares de cultura, impartiendo talleres a los directores de música de las casas de cultura.

“Al regresar, como te expliqué seguí en la ENA, pero al unísono me incorporé como profesora del conservatorio Amadeo Roldán”.

Niña, eres un estuchito. No has parado de trabajar en toda tu vida.

“Jajá. Además soy graduada de alemán e italiano, máster en procesos formativos de la enseñanza artística y maestra de dirección coral.

“A propósito de esta última especialidad, trabajé en la Universidad Sagrado Corazón de Sao Paulo en Brasil, como profesora del coro y dirección coral del conservatorio de dicha universidad, todo esto como parte de un intercambio cultural”.

Países de tres continentes han acogido con aplausos a la maestra Alina Orraca, quien repartía por doquier conferencias y talleres de dirección coral: Holanda, España, Francia, México, Portugal, China, Dinamarca, entre otros, han contado con la sapiencia de esta cubana tan sencilla y honesta.

Realmente se experimenta un gran placer al conversar con alguien que respira cultura.

“Fui asesora, miembro y presidenta del jurado del Concurso de Coros d'Canto en Isla Margarita por más de diez años. Hace seis que también formo parte del jurado del Concurso y Festival Gustavo Gómez Ardila de la ciudad colombiana de Bucaramanga”.

La presente década ha sido pródiga para esta pequeña mujer que atesora tanto aval cultural como humano.

Entre otras cosas, la Orraca ha sido maestra tallerista en el Simposio Internacional de música coral en Copenhague, Dinamarca; en el Utrecht Europa Cantat, Holanda; así como el América Cantat de México, Cuba y Panamá.

Leyendo acerca de tu vida me llamó la atención que opines que no se puede hablar de una escuela cubana de formación coral en Cuba, a pesar de los magníficos coros que existen. ¿Es así?

“Puede parecer anfibológico, pero sí, es así. Nosotros contamos con excelentes coros profesionales en todo el país, incluso, hay provincias que tienen más de uno.

“Por ejemplo, La Habana tiene siete, Santiago de Cuba, tres, y Villa Clara, dos; algunos con experiencia internacional y premios en certámenes foráneos. Pero, el movimiento de aficionados está prácticamente en 0, y de ahí es donde verdaderamente se puede hablar de una escuela, de un movimiento coral como tal”.

Alina, yo recuerdo que en mi adolescencia y juventud, los coros proliferaban. Incluso, en el pre comparábamos a los coros con los equipos de pelota. ¿Qué ha pasado?

“Tienes toda la razón. Al principio de la Revolución tuvimos un gran movimiento coral: festivales de coros de la FEEM (Federación Enseñanza Media), FEU (Federación Estudiantil Universitaria), CTC (Central de Trabajadores de Cuba).

“Este de la CTC fue fundado por mi profe húngara Agnes, el famoso coro de las mil voces. Si no tienes un movimiento como los que poseen Argentina, Venezuela, Brasil, naciones en las cuales hay coros en centros de trabajo y estudios, pues, sencillamente, no existe una escuela de coros.

“Es cierto que se ha venido incrementando el movimiento de cantorías infantiles, iniciado por la maestra Alicia Perea, ya fallecida, quien fuera presidenta del Instituto Cubano de la Música.

“Ella tomó mi proyecto y lo desarrolló e hizo que los coros profesionales de cada provincia crearan sus propias cantorías infantiles, sin dudas, algo muy positivo ante la falta de masividad”.

Para ti, mujer culta por demás, ¿qué es lo mejor y lo peor de la música cubana actual?

“Lo peor es el reguetón, que se ha extendido como una pandemia y que cada día atrapa a un mayor número de seguidores.

“Es la muestra inequívoca de música de mala educación, grosería, irrespetuosidad que tiene sus cultivadores, ¡con algunas excepciones! en músicos simplistas y en su mayoría sin ningún conocimiento real de música”.

Yo quiero aquí hacer un paréntesis. Para gustos, colores y para escoger, las flores, pero yo concuerdo en un gran por ciento con los planteamientos de Alina Orraca. Si bien es cierto, que algunos de sus representantes, como bien dijo ella, han ido mejorando el repertorio y las letras se han alejado un poco de las groserías.

Esto no quiere decir que los más jóvenes cultiven la ópera, el danzón, el chachachá sin compartir géneros modernos. La década prodigiosa fue en mi época lo más glorioso, los Beatles, Fórmula V, Raphael, Massiel, los Rollings Stone. Nada comparable con el reguetón pero era lo que nos gustaba. A la juventud hay que dejarla escoger aunque debe dejarse guiar.

Vuelvo con la directora de Schola Canturum Coralina. Entonces, ¿por qué se pega tanto esta música, maestra?

“Porque toda música simplista se pega; se me pega a mí, a ti, a cualquiera. Todo ritmo simple, repetitivo, obstinado, se pega por características inherentes a la psiquis humana.

“Ritmo simple, melodía nula; no hay que ser cantante para interpretarlo. El reguetón es casi hablado, algunos son como el rap, pero de muy bajo nivel poético. Por eso mantengo que ha perjudicado mucho el gusto estético, sobre todo de adolescentes y jóvenes”.

¿Y lo mejor de nuestra música?

“El jazz, la salsa. Me encantan Chucho Valdés, la familia López-Nussa, Bobby Carcacés y César López, en el primer género; y Adalberto y su Son, Van Van, la Aragón y NG la Banda, en el segundo”.

Según lo que ha dicho, casi me ha respondido mi siguiente pregunta: ¿es la sociedad cubana actual culta?

“¡No! No se puede catalogar así. La población cubana no es culta ni educada. Fue instruida, por todo el apoyo recibido a todos los niveles en la nación: la alfabetización, la multiplicación de universidades, la variedad en las carreras; pero en estos momentos, hasta eso lo pongo en duda”.

¿Principales figuras de Cuba y el mundo en esta tan difícil especialidad?

“El maestro ya desaparecido Electo Silva, emblemático director del Orfeón Santiago; la maestra Digna Guerra, al frente del Coro Nacional; José Antonio Méndez y su coro de Matanzas (José Antonio es el único cubano que es doctor en dirección coral, graduado en Alemania) y María Felicia Pérez, del coro Exaudi.

“Internacionalmente, hay muchos, muchísimos. Te menciono a unos cuantos, que además son compositores espectaculares de música coral actual.

“El japonés Ko Matsushita, el venezolano César Alejandro Carrillo, el canadiense Jim Spark y la búlgara Teodora Pavlova”.

A propósito del mundo, ¿en cuántos Festivales Internacionales de relevancia ha intervenido Schola Cantorum Coralina?

“Hemos estado en alrededor de 30 países, con premios en varios de los concursos como en el Certamen Internacional de Masas Corales de Tolosa, País Vasco, España, en el 2004; un año después, en el Internacional de Trelew en la Patagonia, Argentina, donde a los reconocimientos recibidos se unió el importante premio del público.

“Otro excelente resultado tuvimos en el Cittá di Arezzo de Italia en el 2006 tras ganar premios en todas las categorías.

“Por categorías se entiende, entre otras, polifonía, música popular, en estilos (Renacimiento, Barroco, Renacentista, Clasicismo, siglo XX, Edad Media, música contemporánea, música profana y música sacra).

“Al ganar el Gran Premio Cittá di Arezzo obtuvimos la clasificación para el Gran Prix europeo del 2007 en la propia ciudad ítala, y allí, entre monstruos, fuimos finalistas.

“Entre otros logros relevantes obtuvimos el tercer puesto en el Concurso Internacional de Habaneras de Torrevieja, España; además en lo que a mí respecta fui merecedora en 1991 de las Medallas por la Cultura Cubana y la de la Educación Cubana así como la Alejo Carpertier.

“Soy Miembro de Honor de la Fundación Nicolás Guillén y el coro recibió la medalla de honor de la fundación Pedro Borrás Astorga de Madrid en 1998”.

¿Cuántos integran en estos momentos la Schola Canturum Coralina y qué caracteriza a estos músicos?

“Primero decirte que Coralina es mi familia. Somos veintidós aunque empezamos siendo diecisiete. Ahora somos once mujeres y nueve hombres, tengo a mi asistente no músico, Diana Rosa Rodríguez Bomning. El grupo etáreo oscila entre los 19 y 53 años.

“Mi coro exige una primera e inevitable condición: ser un buen ser humano; tiene que ser músico, académico o no, pero con verdadero valor musical, y lo último: tener la voz que yo necesito en el momento del que se trate.

“En mi coro, cada cuerda tiene un jefe: de soprano, contralto, tenores, bajos, y aparte de ellos tengo a mi asistente e, incluso, a dos o tres miembros del coro, que me apoyan.

¿Qué caracteriza a un cantante de coro?

“Lo primero es ser musical, afinado, poseer memoria musical, o sea, repetir de memoria letras y música; tener capacidad de tolerancia”.

¿?

“Sí, pues debe imperar el colectivismo, el team work, ese del que tanto se habla en el deporte. Hay que ser capaz de adecuar tu carácter al de los demás. Que tu voz, aún con más calidad, se subordine al resto, hay que ponerse en función de que todos canten como si fueran una sola voz.

“Claro que cada coro tiene sus solistas, encargados de interpretar los solos en los momentos necesarios. En el mío ahora cuento con Joanne de la Torre, Karen Cruz, Lázaro Miguel Herrera y Félix Concepción en esas funciones”.

¿Son considerados los cantantes de coro en Cuba?

“¿Te refieres, por ejemplo, al pago? Para nada, son muy mal remunerados. No importa que seas egresado del ISA o sea máster; no son, por ejemplo, considerados como los instrumentistas, los miembros de una orquesta, ¿entiendes? Aunque tengan igual o mayor preparación que un músico de atril (agrupación musical, instrumentista), ganan mucho menos.

“En relación con los directores, también ganamos menos que los de las orquestas”.

Has afirmado en varias ocasiones que una directora de coros son muchas personas a la vez. ¿Es así, sucede lo mismo con el director de una orquesta?

“Así es, es lo mismo. Tenemos que ser pedagogos porque siempre hay que estar enseñando, tenemos que ser buenos músicos, poseer psicología y, muy importante, contar con un buen oído para saber discernir entre tantos sonidos de dónde procede el error en medio de la armonía.

“Y por supuesto, debes ser un líder innato que sepa imponer respeto y disciplina”.

De tus palabras se deduce que es difícil conducir una agrupación coral.

“Sí, es difícil. Hay que lidiar con un grupo humano disímil, cada uno de sus elementos con características propias. Hay que estudiar piano, canto, técnica coral. En mi caso soy contralto.

“En mi especialidad hay que saber además de dirección, metodología del trabajo con coro; se estudia arreglo coral, técnica vocal, literatura coral y lectura de partituras. Todo esto, aparte de las asignaturas generales de música y de cultura general”.

¡Cuánto trabajo y esfuerzo detrás del deleite que implica escuchar a la Schola Canturum Coralina en uno de sus soberbios conciertos!

Esteban Salas es quizás el más conocido, notorio, afamado de los compositores de música coral en la Isla, pero hay otros muy significativos, incluso, actuales.

“Por supuesto, hay otros. Salas es el pionero pero, incluso, en estudios recientes se han descubierto otros muy buenos del siglo XVIII para acá.

“Y en la actualidad gozamos de la obra de Guido López Gavilán, Roberto Valera, Electo Silva, Yaniel Fernández, Mónica O'Relly y Wilma Alba, entre otros”.

Además de dirigir tu coro, ¿ realizas otras funciones?

“Actualmente soy profesora del diplomado de música sacra de la cátedra de dicha especialidad en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos Padre Félix Varela” .

Dirigir un coro no significa dejar de ser una persona normal. ¿Qué te gusta, además de la música?

“Ir a la playa, al cine, cocinar. Me gustan las plantas y tener jardín. Mi sueño más importante en este momento es tener mis autos funcionando jajá. Practico yoga y meditación y me gustan los deportes de invierno y la natación”.

¿Este 2019 para tu agrupación?

“Tenemos grandes expectativas por el aniversario 500 de La Habana: grabar un CD con el cuarteto de saxofones del clarinetista, flautista y saxofonista Javier Zalba, y la música de Conrado Monier, hoy día uno de los arreglistas más importantes de la música coral en Cuba, así como hacer estrenos en el Festival de Música Contemporánea, entre otras.

“Soy una mujer normal, que ama a sus hijas, adora la naturaleza, la música; soy, en una palabra, ¡feliz! (Claro, si tuviera funcionando mis autos fuera ¡completamente! feliz, jajá)”.


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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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