Cirle Tatis | Foto © cirlepelobueno/Instagram

Famosa youtuber colombiana: "No todas las negras somos cubanas"


Publicado el Viernes, 6 Septiembre, 2019 - 17:46 (GMT-4)


La famosa youtuber colombiana, Cirle Tatis, compartió con sus seguidores el episodio de racismo al que estuvo sometida durante su último viaje a Cuba.

"Creo que estaba dilatando escribir sobre esto porque me temo que algunos van a tomar las siguientes líneas a la ligera y entenderán esto como un ataque a un lugar o a su gente. Ya en otras publicaciones conté todo lo que me gustó de Cuba y seguro me quedan un par de publicaciones más, pero en esta relataré acontecimientos no gratos con el único ánimo de poner sobre la mesa temas y realidades que se deben abordar y aceptar para poder transformarlas", dijo.

Cirle Tatis relató que la primera ciudad que visitó en la Isla fue Viñales, y allí la recibió un señor muy amable, que al verla a ellas y a sus compañeras lo primero que hizo fue preguntar si eran cubanas.

Por su parte, la mujer dijo que no, que eran colombianas.

"Yo percibí una sonrisa y un suspiro como de alivio pero imaginé que tener colombianas en casa lo hacía feliz. Pasaron un par de días y sentados en la terraza, él y yo, él manifiesta- sin yo preguntar- que cuando llegamos y nos vio no le alegró porque imaginaba que éramos cubanas. Yo casi me voy de boca de la impresión. ¿Cómo un cubano no quiere cubanos en su casa?, pensé".

Luego el señor le respondió que el problema es que los cubanos "no respetan, dañan todo, son escandalosos, no me gustan", dijo.

También le dijo, la noche antes de irse a Trinidad, que "si las mulatas colombianas son como ustedes, entonces son muy bellas".

Cirle Tatis respondió: "Sí, las negras colombianas somos bellas".

A su vez, el hombre le dijo que no se llamara de esa forma tan fea, 'negra', que ella era una mulata bella.

Ya en Trinidad, Cirle, quien lidera el movimiento Pelo Bueno en Cartagena, dice que fue blanco de miradas y burlas porque andaba con su novio blanco de la mano.

La gente, "al verme agarrada de la mano de Mario, mi novio, un hombre blanco, no podía dejar de vernos e incluso de burlarse. Con eso ya estoy familiarizada porque lo he vivido en Cartagena durante los 3 años de nuestra relación y aunque lo que siempre quiero es ir y confrontar al que se burla, yo ignoré y lidié durante toda nuestra estancia con la mirada casi que acusadora y excavadora que se desvanecía ante mis ojos".

Según cuenta, cuando alguien le preguntaba si era de Cuba y ella respondía que colombiana, todo cambiaba: "Era como si con decir que no era cubana, me hacía merecedora de un mejor trato. Vi la vergüenza en la cara de muchos por haberme juzgado como lo que yo sospechaba y ustedes podrán estar imaginando en este momento".

"Yo no quería empelicularme con vainas raciales, no quería pensar en eso, quería bajar el puño por esos días y disfrutar de Cuba. Adelanto que no lo logré. Cruzamos el país para ir hasta Cayo Guillermo, un resort 5 estrellas, ¿qué puede salir mal? Todo", dijo la joven.

En el restaurante del hotel, los meseros "daban un trato cordial a los hombres blancos en la mesa, a mí y a la acompañante de nuestro otro amigo -él blanco, ella negra- nos trataron con desdén, y mucha descortesía".

"Yo estaba ahí pagando exactamente lo mismo que ellos, hombres blancos y europeos, pero yo no merecía un trato digno. Ni un solo día fue diferente", sostuvo.

Cirle relató que la última noche también fue víctima de un episodio penoso en el restaurante: "Pedí que por favor me regalaran unas aceitunas, una chica muy amable me ayudó y mientras otro de sus compañeros las buscaba ella aprovechó para preguntarme de que parte de Cuba era. Al escuchar mi respuesta ella abrió la boca y soltó una carcajada: "¡viste! y aquí en el restaurante estaban diciendo que tú eras de esas cubanas que salen del país y cuando regresan cambian el acento para darse "aires".

Luego incluso le preguntaron si "el señor" que la acompañaba era su pareja.

"Mi novio tiene 38 años, yo 30, no podría ser mi papá, nos agarramos de la mano y nos tratamos como cualquier otra pareja, ¿si no era mi pareja entonces qué podía ser? ¿mi cliente? No pregunté nada de eso, sonreí atónita, recogí mis aceitunas y me fui entendiendo por qué recibí un trato tan hostil y nada cordial durante esos días".

"No todos las negras somos cubanas y no todas las cubanas con un hombre blanco al lado son putas. Y aún siéndolo, merecen un trato digno y respetuoso", dijo.

La youtuber se quejó incluso con el director del hotel, que se mostró bastante apenado. Además se refirió a las cucarachas que vieron en la comida del buffet y en el bar, y de las condiciones generales de deterioro del lugar.

De acuerdo con el testimonio, en La Habana todo era muy costoso, pagaron 10 euros por un recorrido de 5 minutos en taxi, e incluso la gente la trataba como en las provincias anteriores.

"Un día necesitábamos ir a cambiar euros y nos dijeron que en un hotel lo hacían. Llegamos al hotel y preguntamos al guardia y él responde mirando a Mario: "aquí solo se le cambia a clientes pero como tú eres turista llega a la recepción a ver si te hacen el favor". Nos agarramos y nos dispusimos a entrar, y el señor dice: "no me has entendido, si vas con ella no te los cambian, ve tú que eres el turista". Mario me mira rápidamente como cuando no entiende algo que le dicen en español. Yo no le traduzco ni nada, lo cojo de la mano y le digo al guardia que si yo no entro entonces no entra ninguno de los dos. Y nos fuimos de ahí", relató.

"¿Si solo le cambian a clientes por qué le cambiarían a Mario?", se pregunta Cirle y luego se responde: "Porque era turista, como dijo el guardia, pero yo también era una turista gastando 2000€ en su país, entonces, ¿qué me hacía distinta a Mario? ¡Bingo! Que yo soy negra. Lloré esa noche. Jamás imaginé que parecer cubana por ser negra podría generarme tanta humillación".

Con esta historia Cirle Tatis pretende hacer un llamado de atención por el problema de racismo que aún persiste en el continente, además del machismo.

"La persecución por el color de piel no se da sólo cuando te persiguen en un centro comercial pensando que vas a robar, o cuando te raptan y sacan de tu territorio para venderte como esclavo, la persecución o discriminación por tu color de piel y fenotipo (lo menciono porque alguien me escribió que en Cuba no te perseguían por tu color de piel) está ahí, latente, viva, cuando no puedes entrar a un lugar porque eres cubano o porque eres negro", escribió.

"Que socialmente hayamos naturalizado las manifestaciones racistas y el racismo cotidiano no significa que no exista. Significa que no logramos verlo porque entendimos su expresión como la normalidad. Y la verdad, es que la única norma debería ser que todo hombre y mujer goce de la dignidad y del respeto por ser y para ser lo que sea".

Finalmente, Cirle Tatis dice: "Trascender y hablar mas allá del pelo, empezar a hablar de derechos y de dignidad , del racismo estructural que opera en nuestros países, de la desigualdad social que se apoya en imaginarios raciales para mantener a unos arribas y otros abajo, es urgente".

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