Fila para realizar cambios de moneda en el Aeropuerto Internacional José Martí Foto © CiberCuba

Periódico Granma justifica decisión de mantener gravamen del 10 % al dólar en Cuba

El diario oficialista Granma justificó el gravamen del 10% que impone el sistema bancario nacional sobre el dólar estadounidense, atribuyéndolo a que se ha recrudecido la "guerra económica" de Estados Unidos contra el pueblo de Cuba.

“Porque nuestra realidad es única, porque el atrevimiento colosal de no ceder a las presiones del imperio más poderoso del mundo se ha convertido en cuestión de principios, y porque la soberanía económica sostiene la independencia total que defendemos, es que el camino al desarrollo de Cuba no se parece al de nadie más”, explica el diario en un artículo publicado este martes.

Para el autor, “quienes piensen todavía en el bloqueo (embargo) estadounidense como un pretexto político, no hacen más que poner en evidencia o una inocencia increíble, o una ignorancia mayúscula”. La nota sugiere que, a modo de resistencia, el gobierno estableció un gravamen del 10 % a los dólares estadounidenses en efectivo, ante las prohibiciones de operar con tales divisas en bancos internacionales.

Igualmente destaca que el tema había permanecido sin levantar muchos criterios hasta la implementación de mercados minoristas en moneda extranjera, lo cual ha generado interrogantes respecto del mencionado impuesto al USD e irregularidades en el precio del mismo.   

Según la nota, esto se justifica tras las medidas del gobierno estadounidense a bancos extranjeros para impedir depósitos provenientes de la Isla. Agrega que las operaciones del país se han visto afectadas por tales políticas, ya que restringen las importaciones de productos.

Estos “no se pagan en efectivo, sino a través de operaciones financieras que se generan a partir de los fondos disponibles en los bancos de los distintos países”, explica Granma. Debido al entorpecimiento, el Banco Central de Cuba emite la Resolución No. 80 del 23 de octubre de 2004, “con el objetivo fundamental de desestimular la entrada de USD en efectivo al sistema bancario y financiero cubano”.

“Al gravar los billetes que entrarían al país se cumplirían dos objetivos: compensar los costos y riesgos asociados al traslado físico de los mismos hacia el exterior en las condiciones de recrudecimiento del bloqueo, y motivar económicamente a quienes desearan ingresar dinero al país, a que lo hicieran por vías bancarias o mediante el uso de otras monedas (divisas) sin las referidas restricciones, como dólares canadienses, euros, libras esterlinas, francos suizos y otras”, apunta el diario.

Añade que “las operaciones asociadas a tarjetas magnéticas no son gravadas con el 10 %. En Cuba son aceptadas las tarjetas magnéticas Visa o Mastercard que no sean emitidas por bancos estadounidenses”. Tampoco afecta el impuesto a transferencias bancarias en USD que se reciben del exterior.

“No son objeto de gravamen, porque las transferencias bancarias no están asociadas a los ya mencionados costos y riesgos por la manipulación física de los usd en efectivo”, señala.

El posible fin de este gravamen asomó en 2016 durante los días del llamado “deshielo” entre EEUU y la Isla, cuando el ministro de Relaciones Exteriories de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla anunció su eliminación, siempre que se detuviera la “persecución financiera por parte de Washington.  

Rodríguez dijo que en aquel entonces que se harían pruebas de transferencias “con entidades bancarias de terceros países y en los propios Estados Unidos para saber si las transacciones en efecto puedan realizarse y no estén sujetas a esas injusta e intimidatorias medidas”.

Pero después el impuesto se sostuvo. La historia del dólar estadounidense en la revolución ha tenido tintes bastante peculiares. Los cubanos podían enfrentar hasta condenas en prisión por poseer dicha moneda, hasta la aprobación del Decreto-Ley 140, el 13 de agosto de 1993, mediante el cual el dictador Fidel Castro despenalizaba su circulación.

Se trataba de una medida para que el Estado captara USD que estaban en manos de la población a partir de la entrada de remesas familiares. El dólar del exilio oxigenaría la profunda crisis en que naufragaba la economía del archipiélago después del derrumbe del campo socialista.

Por esas fechas se fundaron las tiendas recaudadoras de divisas en 1994, y las Casas de Cambio S.A (Cadeca), en octubre del 95. Las tiendas, además, abrieron con una venta de mercancías que presentaban un valor 2 veces y medio mayor que el regular. Hasta la actualidad, dicho impuesto se mantiene en todas las TRD, que pertenecen al conglomerado empresarial militar Gaesa.

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Maykel González

Periodista de Cibercuba. Graduado de Periodismo por la Universidad de La Habana (2012). Cofundador de la revista independiente El Estornudo.

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