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Cuestionan capacidad de los médicos cubanos de la Misión Milagro en Uruguay

Los galenos uruguayos llaman a los cubanos “catarólogos” porque según ellos solo saben hacer un procedimiento y no dominan el resto de los conocimientos de la oftalmología.

Médicos cubanos (Imagen referencial) © Cubadebate
Médicos cubanos (Imagen referencial) Foto © Cubadebate

Este artículo es de hace 4 años

La capacidad de los médicos cubanos que integran la Misión Milagro en Uruguay está en tela de juicio desde que varios cooperantes que desertaron de la brigada para quedarse allí desaprobaron los exámenes que la ley exige a los profesionales extranjeros que aspiren a ejercer en ese país.

Según un reportaje de El País, durante 12 años 60 galenos cubanos han laborado en el Hospital de Ojos, la mayoría durante dos años. De ellos, nueve abandonaron la misión y decidieron no regresar a la Isla. Pero para continuar trabajando tuvieron que revalidar sus títulos de oftalmólogos, y ahí surgieron los problemas.

El título de medicina general lo habían convalidado al llegar, pero debían probar que habían hecho el posgrado de oftalmología. Además de adjuntar el programa de estudios de su universidad, tuvieron que realizar una prueba escrita, imprescindible para los profesionales que estudiaron en el extranjero y quieren ejercer en Uruguay.

Seis de los nueve cubanos que realizaron la prueba suspendieron, de acuerdo con los expedientes de la Escuela de Graduados. Lo que preocupa ahora a las autoridades sanitarias es que durante dos años estuvieron trabajando en el citado Hospital de Ojos.

Según explicaron fuentes del sector, los cubanos que integran la misión se eligen en la Isla, sin ninguna intervención del sistema de salud uruguayo. Cada dos años las brigadas rotan y se renueva el personal. Al llegar los médicos nuevos, su única obligación es revalidar el título de médico general, un mero trámite consistente en presentar el certificado, sin someterse a ninguna prueba en la que demuestren sus conocimientos. Siguiendo esa línea de actuación, se presume que todos hayan cursado el posgrado de oftalmología, y Uruguay tampoco les exige que lo acrediten.

“Es un convenio en el cual vienen tantos médicos, tantos enfermeros y tantos ópticos. La formación de la brigada no la conocemos, jamás la conocimos. Lo único que sabíamos era que venían cirujanos para operar cataratas, pero no sabíamos quiénes integraban el equipo. Creíamos que sabían que hacer”, reveló una ex funcionaria del Hospital de Ojos.

“Nunca los había visto operar, nunca había estado en Cuba, pero daba fe de que la gente que venía era muy competente, porque se nos había dicho que eran técnicos de primer nivel. Ellos terminan jóvenes la carrera, son carreras más cortas; si no, no te dan los números: teníamos oftalmólogos de 24 años que operaban”, añadió.

Especialistas de salud uruguayos explicaron que la formación de los médicos cubanos es distinta a la suya, por ese motivo aquellos seis suspendieron los exámenes. Ellos suelen referirse a los cubanos despectivamente como “catarólogos”, porque la gran mayoría de ellos solo habría estudiado el procedimiento para extirpar cataratas, pero no dominan el resto de los conocimientos de la oftalmología.

“El que se dedicaba a operar cataratas solo hacía eso. Ninguno hacía otra tarea, hacían lo que les habían asignado en Cuba. Ellos estaban entrenados para hacer diagnóstico, seguimiento y evaluar las posibles complicaciones que pudieran tener las cataratas. Eran excelentes en lo que hacían y no se les pedía nada más”, aseguraron los entrevistados.

El jefe de la misión médica cubana en Uruguay, José Ernesto Hernández, reconoció en su discurso por el aniversario de las 90.000 operaciones de la Misión Milagro que hay oculistas locales que sienten que esta misión extranjera es una “intromisión” en su profesión.

“Nosotros no hacemos intromisión en ningún gremio de salud ni en la política de otro país. Había pacientes que nunca iban a ser atendidos por los gremios oftalmológicos de su país, eran millones. Personas de bajos ingresos que no tenían acceso a servicios de salud y estaban condenados a la ceguera. Nosotros no hacemos intromisiones porque la medicina mercantilista no es la nuestra”, subrayó.

Días atrás, Hernández reveló que le preocupaba el futuro de los programas de colaboración entre ambos países, debido a la llegada al poder de Luis Lacalle Pou, del conservador Partido Nacional, quien durante su campaña electoral afirmó que su país debía alejarse de las dictaduras.

El funcionario recordó que los gobiernos de Brasil, Bolivia y Ecuador rompieron los acuerdos de cooperación médica con la nación caribeña, tras la asunción de la presidencia por líderes de la derecha en Brasilia y La Paz, y el nuevo rumbo de Quito. “Cuando Lacalle dice dictaduras está hablando de Cuba y Venezuela”, precisó.

Este problema en Uruguay se da a conocer luego de que en noviembre pasado el gobierno en funciones de Bolivia anunciara que auditaría el extinto convenio sanitario con Cuba, sufragado con fondos públicos, tras conocerse que de un total de 702 colaboradores cubanos que integraban la misión en el país andino, solo 205 eran médicos titulados.

El viceministro de Salud, Erwin Viruez, también acusó a los galenos de la Isla de discriminar a sus colegas locales y de no obedecer a las normativas del sector, sino a las impuestas por la gestión política del gobierno de Evo Morales.

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