Juan Pablo Roque Foto © Cortesía

Exespía Juan Pablo Roque critica película y libro sobre Red Avispa

El exespía Juan Pablo Roque afirmó que se siente excluido en la película Wasp Network y calificó de "mierda" el libro Los últimos soldados de la Guerra Fría, que recoge la versión oficial del gobierno castrista sobre los hechos en los que participó durante su misión en Miami.

Roque, de 64 años, quien trabajó como agente doble para la Inteligencia cubana y el FBI, ofreció una entrevista exclusiva a CiberCuba tras ver esta semana en La Habana la película del realizador francés Olivier Assayas, basada en el libro del escritor brasileño Fernando Morais.

"Varios compañeros recomendaron al escritor y el cineasta que hablaran conmigo, pero a mí nadie me vino a ver y, aunque la película es más fiel a la verdad que 'ese libro de mierda', no deja de ser un filme comercial que se aleja bastante de la realidad porque cuenta las cosas como no fueron", sostiene Roque.

El exagente aventura que las omisiones que contiene el filme podrían ser objeto de una demanda judicial, aunque no concretó si la emprenderá o es solo un deseo en voz alta.

"En la ficción aparezco nadando hasta la Base Naval de Guantánamo como si fuera un SEAL americano, con traje de neopreno, y la verdad es que yo nadé durante horas con una trusa remendada que había comprado cuando estudié en la Unión Soviética, unas patas de rana cosidas con alambre y una careta y snorkel inservibles", aseguró Roque, que critica la omisión de los interrogatorios con detectores de mentira a los que fue sometido en la instalación norteamericana.

Antes de nadar, estuve escondido en el maletero de un jeep soviético GAZ-69 que estaba lleno de tornillos, tuercas y arandelas, que se me incrustaron en el cuerpo, y ya en el mar, un pez me hirió en un costado y tuve que estar hospitalizado en la base, recuerda el expiloto que fingió su deserción en 1992.

Morais, autor del libro que sirvió de base al guión de la película, "ofreció confianza a Cuba" para hacer un volumen que contribuyera a la causa de los 5 espías cubanos presos en Estados Unidos, pero encargaron de ese trabajo a Miguel Álvarez Sánchez, que "está preso aquí por ser agente de la CIA" y fue ese señor quien facilitó copia de fragmentos de expedientes al escritor brasileño.

Roque junto al escritor Fernando Morais / Foto: El Mundo.

Álvarez Sánchez, que se desempeñaba como asesor del entonces Presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, fue sentenciado a 30 años de cárcel y su esposa Mercedes Arce a 15 años de prisión, tras ser juzgados como supuestos agentes de la CIA y acabando con la carrera política de su jefe, buen conocedor de las relaciones Cuba-Estados Unidos.

El libro dice que mis jefes insistieron varias veces en mi regreso a La Habana por mi carácter narcisista, exhibicionista, y eso es mentira. Fui yo quien pedía volver porque extrañaba a mi familia y mi casa, asegura Roque, que se casó en Miami con Ana Margarita Martínez, a la que abandonó en la madrugada anterior al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate (1996), en aguas internacionales, como dictaminó la OACI en sus conclusiones sobre el caso.

Preguntado sobre los mensajes del Centro Principal de la Inteligencia cubana a los agentes de la Red Avispa ordenándoles penetrar instalaciones militares norteamericanas, incluido el Comando Sur; identificar puntos costeros en la Florida para desembarco de armas y explosivos y la destrucción de las avionetas de Hermanos al Rescate, y el incendio de un hangar, Roque sonríe y dice que eso es ciencia ficción, pese a que esas instrucciones forman parte del sumario judicial.

Ana Belén Montes / Resumen latinoamericano

"Cuba jamás ha tenido interés en penetrar el ejército americano y es más fácil encontrar armas en las calles de Miami, que ponerse a desembarcarlas; esos puntos realmente eran fijados por los narcoleader del exilio cubano que los calentaban para despistar a la DEA y poder desembarcar drogas en otros puntos fríos", asegura Roque, quien dice que el FBI era conocedor de esas ilegalidades. Sobre el sabotaje al hangar y destrucción de avioneta no se pronunció.

El exespía sugiere investigar el caso de un cubano exiliado que, actuando con los pseudónimos de Tony, Jaime y Jairo habría traficado con drogas, bajo el pretexto de estar organizando acciones anticastristas, y que actualmente cumple una condena en una cárcel norteamericana.

Preguntado sobre la afirmación de Edgerton I. Levy (Ariel) de que el desmantelamiento de la Red Avispa confirmó el desastre operativo de la Inteligencia cubana, tras el desembarco de las FAR en el MININT, en 1989, Roque concede que en el "período especial los compañeros aquí hicieron de tripa corazón para hacer trabajo" de espionaje, pero atribuye la postura de Ariel, a quien nunca conoció, a "un afán por ganar dinero" y que sus opiniones carecen de fundamento.

El exespía admite que él y Edgerton Levy son los grandes excluidos de la película y del libro, que evitan referir el papel de Ariel en el control y seguimiento de las avispas castristas en Miami, pero avisa que todos los servicios de Inteligencia, incluida la CIA, tienen grandes éxitos y grandes fracasos.

Al abordar su carrera de piloto, reacciona defensivamente, confundido en la creencia de que ha sido José Basulto quien ha referido sus dotes de aviador. "Yo enseñé a los pilotos de Hermanos al Rescate a volar en formación y a lanzar bolsas con comida a los balseros como si fueran bombas para que no se hundieran", mediante la técnica Tope Mástl, que consiste en apuntar con la nariz del avión al agua y, casi a ras de mar, contar tres segundos: Habana 1, Habana 2, Habana 3 y soltar la carga.

Solo cuando CiberCuba le comenta que antiguos compañeros suyos de Escuadrón y Regimiento Aéreos, donde llegó a ser Segundo Jefe y Político, aseguran que nunca rompió una quilla de cola retractable en los MIG-23, se tranquiliza y recomienda: "Cuando un piloto va a aterrizar tiene que poner los cinco sentidos en la maniobra y no pensar en el beso que dará a su mujer".

"Ya no vuelo, cuando volví hice unos vuelitos; ahora vivo de mi pensión y cultivando frutales, plantas ornamentales y medicinales en mi patio y -cuando tú me llamaste- estaba arreglando mi carro Peugeot francés, que es complicado por la falta de piezas. Yo vivo como un cubano más y con todas las dificultades que tenemos aquí...".

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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