Familia del periodista Roberto Quiñones teme por su salud en prisión

"Como es un lugar húmedo donde está, es propicio para los catarros, y el catarro nunca se le ha quitado. Le ha dado asma en dos ocasiones", cuenta su familia.

Roberto Quiñones. (imagen de archivo) Foto © Cubanet

Este artículo es de hace 1 año

La familia del periodista independiente Roberto Quiñones Haces teme por la salud de este cubano que está preso en la Prisión Provincial de Guantánamo.

"En forma general, tememos por su salud física. Como es un lugar húmedo donde está, es propicio para los catarros, y el catarro nunca se le ha quitado. Le ha dado asma en dos ocasiones", dijeron fuentes familiares a Diario de Cuba

Según cuentan está muy delgado, pero con sus ideas fuertes. En la prisión, donde cumple una sentencia de un año, a veces le dicen que podrá tener una visita que cancelan en el último momento. Su esposa lo puede ver una vez al mes durante unas horas, la más reciente fue el 19 de diciembre. 

Además, mientras a otros detenidos le permiten varias llamadas durante la semana, Quiñones solo puede hacerlas los lunes de 3 a 4 de la tarde por apenas diez minutos.

Durante el tiempo que lleva en prisión, unos tres meses, solo recibió en una ocasión atención religiosa y la prisión no siempre permite su participación en la misa mensual.

"Tiene la rutina, cuando se lo permiten, de levantarse, leer algo, se va a la zona del comedor y allí lee un poco, juega ajedrez con otro señor mayor. Está en el piso de las personas mayores de 60 años, pero allí hay de todo. Son ciento y pico de todas las edades y de todos los delitos. En ocasiones, cuando está en el listado, lo sacan al sol y hace un poquito de ejercicio", detallan al citado medio.

El encarcelamiento de Roberto Quiñones Haces supuso la vuelta de Cuba a la lista de países que encarcelan a los periodistas, elaborada cada año por el Comité para la Protección de los Periodistas. 

El reportero de Cubanet fue condenado tras informar sobre el juicio de una pareja de religiosos en Guantánamo, Ramón Rigal y Ayda Expósito, quienes educaban a sus hijos en casa, algo no permitido por las leyes del régimen cubano.

La familia de Quiñones denunció en otras ocasiones el maltrato a este cubano, y él incluso narró en un escrito las malas condiciones de la prisión.

Pese a que solicitó una revisión de su sentencia en noviembre, aún siguen sin respuestas del tribunal, agrega DDC.  

Este artículo es de hace 1 año

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