Roberto de Jesús Quiñones Haces, antes de ser detenido. Foto © Captura de pantalla de YouTube / Cubanet

El periodista Roberto Quiñones cuenta sus malas condiciones en una cárcel de Cuba

Este artículo es de hace 1 año

El periodista independiente cubano Roberto de Jesús Quiñones Haces ha contado en Cubanet cómo son las condiciones en la cárcel donde cumple un año de prisión en Guantánamo tras ser condenado por el régimen.

"Hoy 20 de septiembre cumplo 62 años (...) Estoy en el cubículo 4 del destacamento de reclusos 1-A de la Prisión Provincial de Guantánamo, Cuba. El local –de aproximadamente 15 metros de largo por 9 de ancho- tiene 10 literas dobles, dos “servicios” para orinar y defecar, conocidos como “turcos”, y un tanque de metal, sucio y oxidado, del cual obtenemos el agua para beber y bañarnos", comienza su misiva.

Quiñones, quien fue reconocido por Amnistía Internacional como preso de conciencia, comparte ese espacio con unos 20 reclusos, quienes le aconsejaron que no se quejara porque castigan a quienes reclaman sus derechos.  

"Además de las chinches, de la mala calidad del agua y la comida, de las cucarachas y los mosquitos, otros reclusos me han asegurado que la prisión de Guantánamo tiene mejores condiciones que las de Mar Verde, Boniato y Aguadores, las tres de Santiago de Cuba (...)", detalla en la carta fechada el 20 de septiembre.

"De almuerzo nos dieron arroz blanco, plátano hervido, frijoles negros aguados y morcilla negra con olor y sabor desagradables. De comida dieron arroz congrí, plátano hervido, pasta cárnica y sopa. A pesar de la mala calidad de los alimentos, agradecí a Dios, como siempre hago, por ellos y por mi aniversario, a pesar de las circunstancias en que lo celebré", continúa.

Quiñones además ha confesado celebrar "estar aquí por haber puesto primero mi dignidad ante el chantaje. Celebro no haber claudicado a pesar de la injusticia que sufro y del dolor que causo a mis seres más queridos. Celebro poder compartir el dolor con otras personas sufridas, excluidas y olvidadas". 

Desde el 11 de septiembre, cuando fue detenido, solicitó una llamada telefónica, pero no fue hasta el 21 que le permitieron hacerla.

"Se trata de un derecho incorporado al reglamento penitenciario en Cuba luego de conocerse las condiciones que disfrutaron los cinco espías cubanos de la red Avispa en las prisiones norteamericanas, donde intercambiaron correspondencia libremente con miles de personas y hasta ofrecieron entrevistas a los medios de prensa", comenta.

Este artículo es de hace 1 año

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