Casado, Sánchez y Abascal Foto © REUTERS / Susana Vera

Gobierno de España: "Los hijos no son de los padres" y Cuba se cuela en el debate político español

La siempre fiel isla de Cuba nunca ha sido ajena al debate político español, desde aquella vez en que Francisco Arango y Parreño hizo ante las entonces Cortes Liberales de Cádiz (1812) su "Discurso de Agricultura de La Habana", en que proponía la autonomía como solución para los problemas de la isla.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, lanzó este fin de semana una cortina de humo usando el PIN parental que defiende VOX para intentar desviar la atención de su traición a España y a buena parte de los socialistas españoles por sus pactos con el independentismo catalán y vasco.

El líderl del PP, Pablo Casado, se la cazó al vuelo, avisó a la opinión pública de la maniobra gubernamental y lo atizó preguntándole si pretende hacer como en Cuba, donde los niños son manipulados políticamente desde edades tempranas y, mientras la URSS pagó las facturas, muchos fueron separados de sus progenitores en internados en el campo.

La idea de Sánchez es más vieja que la tos y recurrente en la izquierda residual post Muro de Berlín: Dinamitar las fuentes tradicionales de autoridad, padres y maestros, y exacerbar una supuesta independencia de adolescentes y jóvenes en ámbitos polémicos como las relaciones sexuales, con énfasis en homosexualidad y otras conductas que no son heterosexuales, consumo de drogas, y las relaciones entre padres e hijos.

Incitando a los jóvenes a una rebelión doméstica, pese a que sus padres tienen la obligación legal de cuidarlos y mantenerlos, obedece al estancamiento electoral del PSOE, que lleva años en el 25,72% de votos y no consigue remontar y al deseo de Unidas Podemos de rebajar la edad legal para votar, por su idea esquemática de que los jóvenes siempre votan a la izquierda y viejos a la derecha; cosa que en España no se cumple. Pero ya sabemos que un comunista es un melancólico perenne.

La gravedad de este asunto es la grosera intromisión de un presidente de gobierno y líder de un partido que dice acatar la Constitución española, que define claramente el papel de la familia en la sociedad, en un asunto privado de los ciudadanos. Claro que es también una muestra del agotamiento del discurso socialdemócrata que ya no puede hablar del proletariado porque el PSOE acabó con la industrialización de Franco, por ejemplo,

Ningún gobierno ni partido político debe inmiscuirse en la crianza de los hijos ni en asuntos que corresponden al ámbito privado de los ciudadanos, excepto en aquellos casos en que corran riesgo la salud de menores o mayores desvalidos, circunstancias que están claramente reguladas por las leyes españolas.

Pero el afán totalitario de Pedro Sánchez, espoleado por sus socios de gobierno e investidura, produce esperpentos como el de una Ministra de Educación que asegura que los hijos no son de sus padres. Tremendo.

Una pena que Pablo Casado no haya aprovechado el truco de Pedro Sánchez para recordarle dos operaciones de nefasta intromisión política en el ámbito familiar con resultados dolorosos: La salida de los "niños de la guerra" desde España hacia la entonces URSS (1937-1939). Y la Operación Pedro Pan (1960-1962), que privó a 14 mil niños cubanos, enviados a Estados Unidos, del amparo familiar por el temor de sus padres a perder la Patria potestad. La Iglesia Católica desempeñó un papel crucial en ese disparate.

Los problemas de España no son un pin parental, ni las relaciones intrafamiliares que -en general- son vínculos sólidos, de amor y respeto, como se demostró en los peores momentos de la crisis económica de 2007, cuando el socialista Rodríguez Zapatero actúo con temeridad.

Que Sánchez es un zafio ambicioso lo sabe hasta un niño; pero tiene muchos campos donde polemizar e inquietar a la derecha española y lo que más ha cambiado en política son los ciudadanos que -en una España próspera y solidaria- deciden libremente a quien votar en cada contienda electoral.

La mediocridad política sale carísima y que Pedro Sánchez haya llenado la ejecutiva del PSOE de mediocres pagados por el erario público, pasa, pero que se ponga jugar con fuego en un país de profunda raigambre familiar puede arruinar a lo que queda de su partido para siempre; aunque muchos sigan creyendo que más se perdió en Cuba y venían cantando.

 

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Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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