Vendedor de escobas en cafetería estatal Foto © CiberCuba

La pregunta del momento en Cuba: "¿Aceptas CUC?"

El círculo se está cerrando. La vida útil del CUC (peso convertible) se ha ido acortando delante de las narices de los cubanos y, contrario a lo que sostiene la postura oficial, parece tener su fecha de caducidad más que decidida.

Poco a poco se ha extendido la lista de lugares y situaciones en los que el CUC no sirve de nada o casi nada, como no sea para que algunos se enriquezcan al cambiárselo a uno por menos de 25 pesos cubanos (CUP), que es la tasa establecida por las autoridades.

Los taxis estatales, las farmacias, las cafeterías, los restaurantes se han estado haciendo a prueba de CUC en la isla y, claro está, en las calles cada vez son más los que le huyen a la controvertida moneda o los que antes de hacer cualquier pago tienen que recurrir a la pregunta del momento: “¿Aceptas CUC?”.

A pesar de que la opinión popular aboga por que la eliminación del CUC ocurra lo más pronto posible, continúa vigente el letargo en el que el peso cubano sigue devaluándose, el costo de la vida se eleva y el nivel adquisitivo de las mayorías se mantiene en el subsuelo.

Al referirse a la reciente decisión gubernamental de prohibir la venta en CUC en los establecimientos pertenecientes al Ministerio de Comercio Interior (Mincin), Isel asegura que “no estamos en condiciones de hacer la reunificación todavía, pero siguen incomodando a la gente, como si ya no tuviera uno suficientes dificultades y más preguntas que respuestas”.

De acuerdo con la propietaria de una pequeña cafetería en Arroyo Naranjo, La Habana, “esta medida solo revuelve más el río para que ganen los pescadores y encima, dieron la noticia de su aplicación al tiempo de estar poniéndola en práctica. Los que nos mal dirigen debían ser más explícitos, al menos para decir qué unidades venderán solo en CUP. Mucha gente se está enterando de cuáles son al llegar a comprar.

“Hace rato que se ve venir la desaparición de la divisa, pero con una moneda nacional sumamente devaluada. Ahora los dependientes de las instalaciones del Mincin aceptan el CUC ‘por la izquierda’, pero en 23 y hasta 20 pesos cubanos”, declara la cuentapropista de 42 años.

Lo más gracioso, a tenor con lo que explica la villaclareña Kenia, es que la gente se está fajando por pagar en una u otra moneda cuando el problema real está en que la mayoría de las personas no tiene dinero porque su poder adquisitivo empeora por día y en las unidades comerciales no hay qué comprar. “Cero refrescos, cero cervezas, cero confituras”, acota.

Como comenta un usuario del sitio oficial Cubadebate: “Si en todos los establecimientos del país, estatales y no estatales, se hubiese institucionalizado el pago con las dos monedas, se evitaría que en no pocos se reciba el CUC por debajo del cambio establecido afectando a la población”.

El mecánico retirado Nivaldo considera que “ya es demasiada la jodedera de que si el pago es en CUP o en CUC. No hacen más que ponernos barreras. Muchos transportistas, estatales y privados, dicen que solo cogen moneda nacional. Lo mismo pasa con algunos vendedores particulares. ¿Cómo el país va a seguir restringiendo una divisa que aún está en circulación?.

“Tanto que hicieron para que las tiendas aceptaran el pago en ambas monedas y ahora, todavía sin desaparecer el CUC, en el sector de la gastronomía se prohíbe, cuando lo que debería haber es qué comer. Sencillamente hicieron un cambio que dejó el CUC a 25CUP. Lo que antes costaba 5CUC, ahora cuesta 125CUP. Ni bajan los precios de los productos ni suben adecuadamente los salarios”, concluye el hoy arrendador de habitaciones.

Sobre el maquiavélico proceso de cambio de moneda con el que tienen que lidiar los cubanos, la tenedora de libros Karina argumenta que “lo que debieran hacer es dejar de emitir CUC y recoger todo el que está en la calle en un plazo de seis meses. ¿Qué sentido tiene prohibir mientras el uso de esa moneda existe en algunos lugares y en otros no? Es una locura”.

Igualmente, el guía turístico Sergio, de 34 años, expone que “si sigue habiendo salarios en CUC y las remesas se entregan en CUC, por ejemplo, ¿cómo no va a haber lugares dónde gastar ese dinero? Restringir parcialmente su uso es una manera más de incentivar las ilegalidades y de hacer más largas las colas en los bancos y las casas de cambio para adquirir moneda nacional, que en muchos casos ni alcanza porque la demanda es mucho mayor que la oferta”.

Si en algo coinciden los entrevistados por Cibercuba es en la urgencia de concretar una reforma salarial que deje al peso cubano como moneda imperante en el país.

No obstante, hasta tanto no llegue ese día, los cubanos debieran poder utilizar el CUC en cualquier circunstancia. A fin de cuentas, ya bastantes problemas tienen; lo último que necesitan es otra fuente generadora de estrés.

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