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Cubanos opinan sobre restricciones de Western Union para envío de dinero a la Isla

La noticia de que la empresa Western Union solo permitiría el envío de remesas a Cuba desde Estados Unidos cayó como un cubo de agua fría en el país y multiplicó las colas en las poquísimas oficinas de correos donde pueden ser cobrados los giros internacionales.

De acuerdo con el arrendatario privado Rafael, cuyo hijo vive en Miami desde hace cinco años, “si el gobierno de Donald Trump hubiera querido hacernos daño realmente, las primeras remesas que hubiera suspendido fueran las provenientes de Estados Unidos. Creo que era insignificante la cantidad de dinero que venía por Western Union desde el resto del mundo, si se compara con la que llega de allá”.

El cuentapropista considera que a Donald Trump solo le importan los intereses de los ciudadanos estadounidenses y que “los cubanos debiéramos ocuparnos mejor del funcionamiento interno del país, en vez de estar buscando siempre a quién culpar en el exterior por nuestros problemas”.

Western Union anunció en enero que estaba considerando entregar en dólares estadounidenses (USD) las remesas enviadas a personas en Cuba, pero también advirtió que “debido a desafíos singulares del servicio que opera las remesas desde países fuera de Estados Unidos hacia Cuba”, podía perder su capacidad de operar transacciones con destino a la isla.

Desde octubre la entidad líder global en servicios de pagos y remesas dijo que estaba en proceso de actualizar sus sistemas operativos para cumplir con las restricciones implementadas por Washington sobre remesas y envíos de dinero a la isla, que limitan el envío de remesas a 1.000 USD por trimestre y por persona y eliminan las categorizadas como donaciones a ciudadanos cubanos desde Estados Unidos.

A tenor con la repostera Cintia, cuya hija reside en Uruguay, “no creo que la limitación de no poder mandar más de 1.000 USD trimestrales afecte a casi nadie porque son pocos los casos a los que un familiar le manda más de 300 USD mensuales. Deberíamos estar más enfocados en la situación doméstica del país y no esperando a ver qué migajas nos llegan de otros países.

“Si tanto afecta la disposición de la Western Union, que nos faciliten otras alternativas para el cobro de remesas. Mi niña me envía dinero desde hace tres años y siempre lo ha hecho a través de giro internacional porque dice que es más fácil y menos costoso”, agrega.

A la vez, la trabajadora privada afirma que es cierto que las remesas son una de las mayores fuentes de ingreso de numerosos países subdesarrollados, “pero nosotros dependemos demasiado de ellas, cuando deberíamos trabajar más para producir la riqueza que necesitamos”.

El joven Alain Miguel, experto en temas informáticos, asegura que el sistema tradicional de envío de remesas es sumamente tedioso. “La población debería dominar mejor las oportunidades que dan las nuevas tecnologías para evitarle a los emisores y los receptores de las remesas las largas esperas.

“Hay aplicaciones, páginas webs, bancos, que solo requieren conexión a internet y que exista una cuenta bancaria en el lugar de destino para transferir remesas. Sin dudas, hay numerosas formas, lo que nos falta es conocerlas para escoger la que mejor funcione en el país desde donde se hace el envío”, declara.

Un usuario de Cubadebate indica que “Western Union suspende el envío de remesas a Cuba”, pero “existen otras 5000 vías para que los cubanos puedan enviar dinero” lo que hay que explicar cada una. Ese es el cambio de visión que necesita Cuba, sus dirigentes, soluciones y no pretextos… esa es la vía, no dejarlo todo a la suerte… el cubano que quiera enviar dinero al país que averigüe”.

Otros comentarios en ese sitio piden no “coger lucha” porque “Western Union está obsoleta” y, por ejemplo, con una tarjeta AIS “uno se quita las colas” y recibe la remesa en efectivo a través de una ventanilla bancaria, o depositado en una cuenta.

En opinión de Eilén, al gobierno cubano le toca eliminar trabas internas que entorpecen el desarrollo del pueblo. “Podrían acabar de flexibilizarse las leyes de aduana y que uno pudiera importar alimentos, materiales de construcción, ropa, equipos electrodomésticos, etc., sin tantas restricciones. Además, podrían eliminar el 10% de gravamen al dólar o bajar los precios de la comida y vender más tipos de productos y servicios en las tiendas que aceptan USD”.

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