El enfermero cubano Pedro Ariel García, que denunció haber sido forzado a pedir la baja de su trabajo Foto © Collage Facebook/Pedro Ariel García

Enfermero cubano denuncia baja forzada del Instituto de Oncología por ejercer su libertad de expresión en las redes

Un enfermero cubano denunció haber sido forzado a pedir la baja del Instituto Nacional de Oncología y Radiología tras negarse a borrar sus publicaciones en Facebook, en las que ejercía lo que define como “libertad de expresión y pensamiento”.

En un extenso y elocuente vídeo, Pedro Ariel García explica los pormenores de su caso, que se remonta a inicios de este mes, cuando fue citado por la Seguridad del Estado y por el doctor Erasmo Gómez, vicedirector del Instituto, para mostrarle un expediente sobre él.

En la reunión, García fue tildado de contrarrevolucionario y le dijeron que, si deseaba mantener su empleo, debía borrar de inmediato todas sus publicaciones en las redes sociales y que debía escribir publicaciones en favor del gobierno.

El vicedirector de la Institución de salud le dijo que un enfermero con su forma de pensar no tenía derecho a trabajar en ninguna institución médica del país.

El joven, por su parte, ha explicado que en Facebook él solo expresa su "descontento e inconformidad con los males, injusticias, atropellos y abusos a que es sometido el pueblo cubano", en especial con aquellos que piensan diferente.

Afirma que así lo hizo saber en el encuentro, donde precisó que solo borraría sus publicaciones cuando le demostraran que en sus textos había difamación o engaño.

Este 19 de mayo Pedro Ariel García fue notificado en presencia de su esposa de que iba a ser sometido a un “Comité de Ética Médica”. Le alertaron que pensara bien las cosas porque eso podía acabar perjudicándola a ella, y le recomendaron que pidiera la baja laboral del centro.

El enfermero se pregunta por qué el gobierno cubano mezcla desempeño laboral con forma de pensar, y argumenta que lo sucedido con él es la demostración, una vez más, de que en Cuba se violan los derechos humanos y se cometen injusticias.

En este sentido afirma que lo construido en Cuba no es "Socialismo" sino “Castrismo”, y que con el Castrismo salieron a la luz dos clases sociales: las clarias y el cubano de a pie.

Para él los cubanos de a pie a su vez se dividen en dos grupos: los conformistas, los carneros, los que prefieren ser explotados y dejarse meter mentiras (que en realidad piensan como él pero no quieren expresarlo); y otro grupo que está bien claro de lo que piensa y que no tiene miedo a decirlo, que es el grupo al que él pertenece.

“Voy a seguir denunciando, brother, voy a seguir hablando la verdad”, precisó Pedro Ariel García.

“Que se sepa tanto en Cuba como fuera de Cuba que dejaron a un enfermero en la calle, obligándolo a hacer cualquier cosa para alimentar a los suyos”, añadió.

Con un discurso pausado y en extremo elocuente, el joven enfermero concluye su reflexión haciendo una pregunta dirigida al Partido Comunista y a la Asamblea Nacional del Poder Popular: ¿Por qué se mezcla el desempeño laboral con la forma de pensar?

"¿Por qué dejan a un enfermero en la calle en mitad de una pandemia por su forma de pensar, a un trabajador socialmente útil?". “Eso en las democracias no sucede. Eso solo sucede en las dictaduras”, concluye.

En los últimos meses sobran los casos similares al denunciado por Pedro Ariel García. Este mismo miércoles se supo de otro joven cubano que denunció haber sido amenazado en su centro de trabajo por su interacción en las redes sociales.

Todo ello por publicaciones alusivas a la escasez o críticas al mal servicio de Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), que recientemente puso a varios de sus funcionarios a dar explicaciones en el Noticiero de la Televisión Cubana de las presuntas irregularidades en su servicio.

El Decreto 370 regula y censura la libertad de expresión en cualquier plataforma comunicativa desde la Isla. El inciso (i) de ese decreto considera una violación "difundir, a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas".

Desde que se puso en marcha, numerosos periodistas independientes, activistas y opositores han sido multados, interrogados y amenazados por violar el inciso i del artículo 68.

La creciente presión sobre la libertad de expresión en Cuba motivó, incluso, una campaña en la que se pedía al Gobierno de Cuba detener la persecución a la libertad de expresión.

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