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Carta abierta de Erich Concepción a Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro

Pide que el gobierno no impida la llegada de donaciones hechas por cubanos en Miami para sus coterráneos en la isla.

Erich Concepción, Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro. © Collage Facebook / Estudios Revolución
Erich Concepción, Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro. Foto © Collage Facebook / Estudios Revolución

Este artículo es de hace 3 años

El humorista cubano Erich Concepción escribió una carta abierta al gobernante designado Miguel Díaz-Canel y al ex mandatario Raúl Castro, donde les pide que no impidan la llegada de donaciones recolectadas desde Miami para ayudar a los cubanos a paliar la escasez que viven, y que se ha visto recrudecida por la crisis del coronavirus.

“Estas ayudas, fueron hechas de corazón, por un pueblo que tiene a su otra mitad en Cuba. Son donaciones humanitarias para ancianos, niños y personas muy pobres que la están pasando muy mal, por la situación sanitaria que todos conocemos, pero también porque la imposibilidad de Cuba a gestionar su economía, afecta de manera nociva a los más vulnerables”, escribe en su misiva que reproducimos íntegramente a continuación.

Señores. Ante todo, como cubano libre y que merece respeto por el solo hecho de haber nacido en el mismo país que ustedes, exijo no se vaya a ningunear esta misiva, siendo bastante raro, que yo opte por escribirles, cuando todo reclamo de cubanos que disienten de ustedes, han sido desoídos. Y es que creo, que ustedes, no representan para nada a los cubanos y que el solo hecho de pensar diferente, es para ustedes un lastre que tiene que ser abordado desde el ataque y la descalificación.

Ustedes no representan para nada a los cubanos y que el solo hecho de pensar diferente es para ustedes un lastre que tiene que ser abordado desde el ataque y la descalificación

El objetivo de esta carta, para concretar, no es más que para pedirles, que no impidan que las donaciones realizadas en Miami el 16 de Mayo, lleguen a su destino. Estas ayudas, fueron hechas de corazón, por un pueblo que tiene a su otra mitad en Cuba. Son donaciones humanitarias para ancianos, niños y personas muy pobres que la están pasando muy mal, por la situación sanitaria que todos conocemos, pero también porque la imposibilidad de Cuba a gestionar su economía, afecta de manera nociva a los más vulnerables.

Pido, que, aunque considero que estas donaciones tuvieron una carga política que no estoy de acuerdo en mezclar con ayudas humanitarias, se ignore las formas y se permita que esta ayuda llegue al pueblo cubano y que ello, sea ejemplo de un cambio de discurso, para no enfrentarnos más y hacer sufrir más a la familia cubana, por una política impuesta y hegemónica, donde no se puede diferir ni tener alternativas, porque ustedes no lo permiten.

Las denuncias por falta de libertades y por una economía destruida, se cuentan por miles, pueblos enteros volcados a las calles por un pedazo de pollo, ausencia total de medicamentos y para colmo de males, represión contra las personas que denuncian estas carencias que se viven duramente, aunque ustedes quieran tapar el sol con un dedo.

Cuba, no va a permitir que sus hijos mueran de hambre o que nuestros ancianos estén desnutridos. El pueblo de Cuba es un pueblo noble que ha soportado, pero no enfrentará la muerte de brazos cruzados.

Cuba debe y tiene que cambiar, para que sea la Cuba de todos, la de Martí, que cuando dijo: "con todos", no excluyó a nadie, como lo han hecho ustedes.

Deben deponerse las armas que hostigan a un pueblo empobrecido fundamentalmente por responsabilidad fundamental de un gobierno incapaz de fomentar la diversidad, la independencia, la libertad de expresión y de movimiento, la necesaria e inevitable democracia que se necesita para convivir en paz, con todas las diversidades del pensamiento.

En el día de la independencia de Cuba, 20 de Mayo y en nombre de todos los que murieron en sus campos, regando con su sangre el suelo patrio. En nombre de muchísimos miles que yacen en el fondo del mar, por una política excluyente, que echa a los hijos de Cuba a la diáspora, en nombre de nuestra bandera, que tanta sangre costó y en nombre del pueblo de Cuba, dejen ya de llevarnos a la muerte. Llénense de valor, si existe en ustedes algún sentimiento patrio verdadero y permitan que labremos nuestro destino y reconstruyamos nuestra patria, nuestra nación fracturada en mil pedazos.

Quien escribe, es un cubano más que tuvo que irse para poder ser libre, pero amo a mi país, a mi gente y sufro por ellos, por cada persona golpeada por defender sus ideales, por cada viejo que llora solo su pobreza, por cada madre lanzada a las calles para buscar un pedazo de pan que llevar a su hijo.

Yo, me he opuesto mucho a maneras de hacer las cosas que considero dañinas, porque están basadas en odios. Pero es de entender, que a quienes ustedes le han arrebatado sus derechos patrios y su derecho a vivir libres en su tierra, es muy difícil que puedan hacer las cosas con amor, porque el desprecio y la violencia, solo engendra desprecio y violencia.

Basta ya de poner sus antojos políticos por encima de un pueblo que languidece sin futuro y encima envenenarles en contra de los demás cubanos. Basta ya de fomentar envidias y decadencia moral para que los cubanos en la isla, se conviertan en delatores unos de otros, basta de abusos.

Basta ya de poner sus antojos políticos por encima de un pueblo que languidece sin futuro y encima envenenarles en contra de los demás cubanos

Un día, muchos pusieron su confianza en una revolución necesaria, que se autotitulaba para los humildes, de los humildes y con los humildes, pero esa revolución se fue de su sentido orgánico y se convirtió en la involución insoportable que hoy vive la nación completa. Es un espejismo fatal, creer que a Cuba se le puede doblegar impunemente por la fuerza, porque llevamos en nuestra sangre la estirpe mambisa, el hervor de la independencia late en nuestra piel y no será cubano digno, quien no reclame libertad en esta hora.

Yo, estaré unido a mi pueblo dentro y fuera de Cuba en sus propósitos de libertad y alcanzaremos juntos la prosperidad y la democracia en este sentimiento unánime que ustedes no pueden ignorar. Trabajen, señores por una transición pacífica y consensuada. No hay otro camino, porque al final, lo lograremos y ustedes, serán responsables de las formas.

VIVA CUBA LIBRE, INDEPENDIENTE Y DEMOCRÁTICA.

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