Luis Ángel Leyva Domínguez Foto © CubaNet

Activista de UNPACU denuncia la pésima calidad de la comida en la cárcel: “A veces me acuesto sin comer”

El prisionero político cubano Luis Ángel Leyva Domínguez, miembro de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), denunció las pésimas condiciones en que malviven todos los reos en la cárcel El Manguito, en Santiago de Cuba, donde se encuentra recluido.

Leyva Domínguez, de 27 años, se comunicó por teléfono con Maidolis Oribe Perdomo, coordinadora de UNPACU en el municipio Julio Antonio Mella, quien a su vez informó de la situación a la agencia Cubanet.

“Estoy pasando hambre, a veces me acuesto sin comer, así estoy yo y todos los presos”, le confesó Luis Ángel.

El joven detalló que la harina de maíz y el caldo de tenca son los alimentos que con mayor frecuencia se les da a los reclusos en El Manguito, cárcel situada en el municipio Songo La Maya, a 28 kilómetros de la ciudad de Santiago de Cuba.

“No tenemos comida, es mala, muy mala y poca, tampoco tenemos aseo; los guardias están utilizando la situación actual para abusar y reprimir”, precisó el activista, promotor también de la iniciativa ciudadana Cuba Decide.

Según relató Oribe Perdomo, el opositor permaneció incomunicado durante más de 20 días, por órdenes del Departamento de la Seguridad del Estado.

Desde que comenzó la pandemia las autoridades de la cárcel suspendieron las visitas familiares, no obstante, en su caso particular ni siquiera les permiten a sus familiares que le lleven artículos de primera necesidad.

Luis Ángel Leyva Domínguez fue condenado el pasado 17 de febrero a tres años de privación de libertad por un supuesto cargo de peligrosidad social pre delictiva, una figura jurídica que permite a los tribunales castristas sancionar por motivos políticos a personas que no han cometido ningún delito.

Fue sometido a un juicio sumarísimo que se celebró a puertas cerradas, sin derecho a la presencia de testigos ni familiares en la vista oral.

Días antes había sido sufrido un violento arresto por parte de seis agentes de Ministerio del Interior (MININT), quienes lo aprehendieron sin ninguna orden de detención.

Fue interceptado en plena calle cuando se dirigía al hospital infantil de Palma Soriano, donde su hija de apenas tres meses estaba ingresada en la sala de terapia intensiva. En esa ocasión los oficiales le botaron la comida que llevaba a su familia, lo golpearon brutalmente y lo montaron en un carro patrulla para trasladarlo a una unidad policial.

“Desde entonces se plantó en una huelga de hambre por una semana exigiendo su liberación y así mismo, en ese estado, fue llevado a un juicio sumarísimo”, precisó en aquel momento Oribe Perdomo.

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