Protesta frente al gobierno de Moa, Holguín Foto © Facebook / Camilo Velazco Petittón

Moa avisa al gobierno del hartazgo de los cubanos

Vecinos de Moa avisaron al Gobierno de Cuba que la paciencia ante la escasez tiene límites y la respuesta de un directivo de prensa local evidencia la parálisis miedosa de los burócratas con el manido recurso de culpar a los empleados y administrador de la tienda y no a los verdaderos responsables: La casta verde oliva y la pobreza comunista.

El viejo gobierno de difuntos y flores sabe que se juega su continuidad en una cola, una algarada callejera o en el exceso de celo de un policía, pero su pánico es de igual magnitud al desastre de la economía cubana, incapaz de proveer de alimentos y productos básicos básicos a la población.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) acaba de presentar su segundo informe socioeconómico que refleja el descontento de los cubanos con los alimentos que les vende el estado, las viviendas que habitan, la calidad de la salud y educación, trabajos que desempeñan y sueldos que reciben.

La pandemia de coronavirus ha sido una bendición china para el aparato cubano incapaz de avanzar en las reformas estructurales y ganando tiempo hasta las elecciones norteamericanas de noviembre próximo, pero los relojes de las personas hambreadas no coinciden con los del poder, que debía reaccionar con agilidad.

Compañero Díaz-Canel ya de nada vale que sancionen al administrador y empleados de esa tienda en Moa y que truenen a los responsables partidistas y gubernamentales del municipio; la gente empobrecida se alarmará aún más porque sabe que los recién llegados lo harán con hambre de vacilón y el remedio sería peor que la enfermedad.

La prosperidad es el mejor antídoto contra el trapicheo y la corrupción porque todos los cubanos saben que el viernes contable en Moa era para ver cuánto jabón y detergente se iban a poder robar cada empleado y el jefe para venderlos por la izquierda a sus contactos en el incesante mercado negro local e insular.

Pero prosperidad no hay ni habrá mientras el PCC insista en sus planes de supervivencia con hambre para hoy y para mañana, aunque vehículos comunistas rueden por las calles de la isla proclamando la baba sin quimbombó de Se pudo, se puede y se podrá...

¿Dónde estaban los esforzados cuadros del Partido Comunista de Cuba (PCC) y del Poder Popular de Moa durante las protestas vecinales? Escondidos, acobardados y rezando para que la ira no se desbordara.

Captura de Facebook de Camilo Velazco Petittón

Camilo Velazco Petittón, director de la emisora local La voz del níquel, asumió la explicación de lo ocurrido, papel que no le corresponde, pero no tuvo más remedio que dar un post al frente ante la dejación de responsabilidades de los acobardados dirigentes gubernamentales y partidistas, que luego sacan pecho haciéndose los de Baraguá.

Obviamente, Velazco Petittón reitera el gastado cuento de La buena pipa, con que los productos de aseo llegaron el jueves, pero no se podían vender hasta este sábado porque había que contarlos, sin ninguna alusión a la falta de sensibilidad de los dirigentes municipales.

Los inventario cubanos rara vez cuadran, pero los burócratas se empeñan en hacerlos porque quien inventó el conteo, inventó el robo, eso que eufemísticamente la prensa anticubana llama desvío de recursos, como si los ladrones abrieran una carretera o línea férrea para robarse parte de los almacenes estatales.

Pero como en toda justificación injustificable, el periodista comete un acto fallido de buena fe: Personas que se encontraban haciendo cola por la noche, es decir, violando las regulaciones sanitarias, y en horario de tienda cerrada, debido a la necesidad de comida y aseo que atormenta a los vecinos de Moa y del resto de Cuba.

Vas mal Camilo, quizá resulte más prudente y saludable que te limites a tu papel de mensajero forzoso de sobrecumplimientos de planes y otras algarabías oficialistas, que ponerte a intentar explicar el absurdo cotidiano porque te arriesgas ante el hegemónico PCC, la UPEC y el sindicato, el colectivo de la tienda y los compañeros del Consejo de Defensa municipal, que son crueles como sus superiores en la jungla verde oliva.

Como todos los cubanos saben, conseguir y mantener un empleo en una tienda con búsqueda implica pagar por ello y simular ser un revolucionario intachable, entre otras prácticas corruptas de baja intensidad como trueques y favores sexuales. ¡Que triste desenlace para una revolución que se creyó liberadora!

Tanta manipulación informativa en la prensa anticubana que paga el Buró Político del PCC sobre protestas populares en países cuyos gobiernos no le bailan el agua al tardocastrismo, ha acabado enseñando el camino de Tiananmén a los empobrecidos y vejados cubanos.

Tampoco faltarán los reflexivos a sueldo de ETECSA que se pongan a buscar problemas en España y otras regiones del mundo, donde ningún comercio cierra o pospone ventas porque haya que contar existencias. Vano intento de confusión, aunque les valga para seguir limosneando al poder corrupto que machaca a Cuba.

¿No habíamos quedado en que la revolución era una carga para matar bribones?

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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