Otoniel Sarría y su padre Giraldo, el viernes pasado en Trinidad Foto © Cortesía del entrevistado

El padre de un joven, víctima de la brutalidad policial en Cuba: “Estoy al límite y no aguanto más”

Giraldo Sarría Calderón tiene 53 años, vive en Trinidad (Sancti Spíritus), ha militado en el Partido Comunista de Cuba y en estos momentos atraviesa una desilusión muy grande. Su hijo Otoniel Sarría Masso tiene un juicio pendiente. El proceso ha sido, en opinión de esta familia, irregular. Entre la Revolución y un hijo, Giraldo lo tuvo claro: la sangre de su sangre está por encima de todo. “En Cuba nos hemos dedicado a criticar a otra gente y no miramos los problemas de nosotros, que bastante hay aquí”, dice.

“Como padre tengo que sentirme mal. He puesto queja en el Partido, en Fiscalía y nadie me hace caso. Yo estoy al límite. Ya yo no aguanto más. Yo voy a llegar hasta donde sea. Aquí pasa lo que le ha pasado a mi hijo, pero nadie aquí ha tenido el valor de hacer lo que nosotros hemos hecho. Aquí pasan cosas, pero la gente se queda callada y soporta y aguanta. Nosotros no tenemos ni pasaporte ni queremos irnos de Cuba. Este es nuestro país, no nos vamos a ir na’ y esto está ‘encendío’. Hasta las cuántas es esto”, recalca sin alterarse.

Todo empezó el 30 de julio de 2018, cuando Otoniel parqueó su Karpaty en una zona aledaña al Parque Central de Trinidad, donde, según la acusación está señalizada la prohibición de parquear, algo que Otoniel desmiente con una foto enviada a esta redacción.

El Parque Central de Trinidad no tiene ninguna señalización que prohíba aparcar / Foto: Cortesía del entrevistado

Mientras el joven conversaba con su amigo Daimiel Roberto Pelegrín Perera, una pareja de policías (Ángel Javier González Medina y Luis Pablo Montero Roselló), que iban en el coche patrulla número 352 de la PNR (una foto del día de los hechos demuestra que era la número 358) , le exigió de malas maneras que quitara su motor de ahí. El incidente terminó a palos. En el vídeo, publicado el año pasado por CiberCuba, se escucha a uno de los agentes decirle a su compañero: “Ahórcalo y tíralo al piso desmayao”.

La versión oficial dice que los policías, “en cumplimiento de sus funciones de preservar el orden social y la tranquilidad ciudadana” le informaron a Otoniel que no podía estacionar en ese sitio. Sin embargo, las imágenes difundidas por CiberCuba muestran escenas donde predomina el uso excesivo de la fuerza.

Cortesía del entrevistado

En cuanto CiberCuba se hizo eco de las imágenes en una noticia que incluía declaraciones de Giraldo Sarría, padre de Otoniel, agentes “del DTI, Seguridad del Estado y Contrainteligencia militar” se le plantaron en el trabajo de Otoniel e hicieron un vídeo en contra de lo publicado por este portal web, pero la familia de Otoniel no quiso participar en el audiovisual. Los ‘segurosos’ querían saber por qué habían recurrido a la prensa extranjera para denunciar un caso como el suyo.

Otoniel recibió una notificación del Tribunal Municipal de Trinidad el 5 de marzo de este año, con un auto en el que los jueces Rosali Macías Hernández, Milady Sansari Leandro y Jesús Luciano Blanco Morales le informan de la apertura de juicio oral por los delitos de desacato a la autoridad, doble atentado y daños. También le anuncian la necesidad de designar a un abogado para su defensa en la causa en el plazo máximo de 5 días.

Cortesía del entrevistado

El auto judicial, al que ha tenido acceso CiberCuba, recoge ofensas supuestamente vertidas por Otoniel a los agentes. Según esta versión de los hechos, el joven dijo a los policías que estaban “locos, que él sabía más de leyes que ellos, que había estado en las Brigadas Especiales del Ministerio del Interior y que antes de requerirlo tenían que ponerse las charreteras”.

Éstas palabras y el hecho de que Otoniel no atendiera el requerimiento de los policías de retirar su moto de la zona donde estaba, llevó supuestamente al agente González Medina a practicarle una llave de conducción, a la que Otoniel, siempre según el auto judicial, respondió asestándole un golpe que provocó que el celular marca Blu que llevaba el policía en el bolsillo de la camisa y que está valorado en 80.00 CUC, en ese momento equivalentes a 2.000 pesos cubanos, saltara por los aires y terminara con la pantalla echa polvo en el piso.

El auto judicial añade también que Otoniel consiguió quitarle el arma reglamentaria al policía González Medina y lo encañonó en el vientre. Fue entonces cuando los agentes se emplearon a fondo y consiguieron neutralizarlo. Nada dice el auto acerca del método poco ortodoxo con que los policías inmovilizaron a Otoniel ni sobre la frase que se escucha en el vídeo grabado por testigos: “Ahórcalo y tíralo al piso desmayao”.

En la denuncia interpuesta por el policía González Medina, éste reclama una indemnización de 2.000 pesos cubanos por la rotura de su celular. Pero no incluye que un oficial de la Estación de Policía recomendó a Giraldo, el padre de Otoniel, que no denunciara a los agentes de la PNR que intervinieron en el altercado, por el uso excesivo de la fuerza, porque el caso se iba a quedar en nada. Y así lo hizo esta familia de Trinidad. De ahí la sorpresa al verse ahora citados dos años después para la celebración de un juicio en el que los policías son las víctimas y Otoniel está acusado de tres cargos, pese a salir esa noche de la Estación sin siquiera una multa de Tránsito. Tampoco, en su momento, le pidieron medidas cautelares.

El auto de apertura de juicio oral reconoce que Otoniel, que en ese momento tenía 32 años, “goza de buena moralidad y buena conducta en su lugar de residencia, carece de antecedentes penales, está integrado formalmente en el Comité de Defensa de la Revolución y en el momento de los hechos era trabajador por cuenta propia, como dependiente del salón La Parranda”.

Sin embargo, ahora le piden una pena de tres años de cárcel, “subsidiado por igual término de trabajo correccional con internamiento”. También le piden indemnizar al policía que casi lo ahorca con 2.000 pesos cubanos.

Foto del carro de la Policía / Cortesía del entrevistado

Para sustentar la acusación, los jueces contarán con una foto o croquis del lugar donde ocurrieron los hechos; pruebas de la buena conducta social de Otoniel; la tarjeta de servicio de los dos policías nacionales y un peritaje informático con tres vídeos que recogen el momento en que Otoniel lanza un golpe a un agente durante la detención.

Cortesía del entrevistado

Como testigos sólo serán llamados los dos policías que tuvieron el incidente con Otoniel.

El juicio en teoría debió celebrarse el 8 de febrero de 2019, a las ocho de la mañana, pero se suspendió porque los policías que acusan a Otoniel no acudieron a la vista. Luego han vuelto a convocarlo para abril de este año y también se suspendió, porque los agentes siguen sin aparecer.

Entre una citación y otra, la familia del joven recurrió “al jefe del Tribunal” al no entender que en su momento no se le pidieran medidas cautelares y ahora en el auto aparezca una medida cautelar que nadie sabe de dónde ha salido. “El jefe del Tribunal la quitó, porque estaba mal puesta, pero a los cinco días antes del juicio vuelve a aparecer y nadie sabe quién la ha puesto”, apunta Giraldo Sarría a CiberCuba.

El pasado 9 de marzo Otoniel recibió una respuesta de Fiscalía en la que le contestan que “después de analizados los elementos de prueba que existen en las actuaciones y declaraciones de los testigos que se encontraban presentes el día de los hechos, quedó demostrado que es responsable de los hechos que se le imputan por lo que existieron elementos probatorios suficientes para determinarlo como responsable de los mismos”.

No obstante, le aclaran que el abogado que le represente en el juicio, aún por celebrar, puede presentar en el Tribunal Municipal las pruebas que considere necesarias para demostrar su inocencia”. Además defienden que el proceso ha sido limpio y “no existe violación de la legalidad” por parte de las autoridades policiales ni judiciales.

Giraldo está decidido a llegar por su hijo hasta donde haga falta. Todo en lo que creía se ha venido abajo. Promete pelear hasta el final.

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Tania Costa

(La Habana, 1973) vive en España. Ha dirigido el periódico español El Faro de Melilla y FaroTV Melilla. Fue jefa de la edición murciana de 20 minutos y asesora de Comunicación de la Vicepresidencia del Gobierno de Murcia (España)

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