El mosquito Aedes Aegypti, transmisor del dengue Foto © ACN

Expertos advierten del incremento del dengue en Cuba y América Latina

Las restricciones establecidas para retrasar la propagación del coronavirus están obstaculizando los esfuerzos para hacer frente a los brotes estacionales de dengue, una enfermedad incurable transmitida por mosquitos, advirtieron los médicos.

También conocida como "fiebre de la fractura" por sus dolorosos síntomas, el mundo ha reportado al menos 1.1 millones de casos de dengue.

Entre los países más afectados por la enfermedad se encuentra Brasil, donde hay casi 400 muertes y más de 1.6 millones de infecciones por COVID-19.

Los países del sudeste asiático como Singapur e Indonesia también han lidiado con brotes concurrentes de dengue y coronavirus este año.

Es probable que los casos aumenten pronto con el inicio de las lluvias estacionales en países latinoamericanos como Cuba, Chile y Costa Rica, así como en los países del sur de Asia de India y Pakistán, según un reciente reporte de Associated Press.

Autoridades sanitarias de Santiago de Cuba anunciaron que temen las complicaciones del dengue a partir del mes de junio, pues reconocen que se concentraron más en manejar la COVID-19 que en eliminar focos de mosquitos o prevenir el alza de enfermos con ese peligroso y mortal virus.

Luego del inicio del período lluvioso en mayo, tradicionalmente el mes de junio trae a Santiago un incremento en el número de focos del mosquito Aedes Aegypti y también las cifras más altas de enfermos con las arbovirosis.

En febrero, una turista canadiense de 42 años, que enfermó de dengue tras su visita número 18 a Cuba, aconsejó a los turistas que viajen a la Isla y a otros países del Caribe que se informaran mejor sobre la enfermedad y sus riesgos.

El año pasado, la isla vivió una serie epidemia de dengue que en algunas zonas de la isla rebasó la capacidad hospitalaria disponible.

El dengue no suele ser mortal, pero los casos graves pueden requerir hospitalización. Los esfuerzos de prevención dirigidos a destruir los sitios de reproducción de mosquitos, como eliminar la basura o los neumáticos viejos y otros objetos que contienen agua estancada, siguen siendo las mejores maneras de frenar la propagación de la enfermedad. Pero los bloqueos de la era del coronavirus y otras restricciones han reducido o detenido estos esfuerzos en muchos países.

Tener que identificar miles de casos de virus ha significado que la vigilancia del dengue ha sufrido en muchos países latinoamericanos, agregó la Dra. Maria Franca Tallarico, jefa de salud de la oficina regional para las Américas de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Los expertos dicen que interrumpir estos esfuerzos de prevención es siniestro para la batalla global contra el dengue.

La Organización Mundial de la Salud dice que 2019 fue el peor año registrado para casos de dengue, con todas las regiones afectadas, y algunos países se vieron afectados por primera vez.

El Aedes aegypti, el mosquito que propaga el dengue, es más frecuente en las ciudades, y los expertos advierten que el aumento de la urbanización y el calentamiento de las temperaturas debido al cambio climático significa que su área de distribución seguirá aumentando.

Oliver Brady, profesor asociado de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, asegura que Centroamérica y el Caribe corren un mayor riesgo debido a brotes superpuestos.

La escasez de equipos de protección también significa limitar el número de socorristas que pueden controlar a las personas con fiebre o tos.

Los pacientes con dengue necesitan atención aguda, y esto podría conducir a un "doble golpe" que abruma los sistemas de atención médica, dijo Scott O'Neill, fundador y director del Programa Mundial contra los Mosquitos.

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