Víctimas del hundimiento del remolcador 13 de Marzo por el Gobierno de Cuba Foto © Internet

Julio, el mes cubano más cruel

Llevamos un año muy difícil. El 2020 pasará a los anales de la historia como el año en el que nuestras vidas fueron puestas en paréntesis por orden del Partido Comunista Chino y por culpa de su nefasta plaga.

A esto habría que añadir, que, para la mayoría de los cubanos, el mes en curso, julio, pudiera ser considerado como el peor del año, entre todos los meses que desde 1953 hasta la fecha han tenido alguna que otra marca infame de muerte o supervivencia.

Un día como hoy, de 1994, el régimen castrista asesinó a 41 personas, entre ellas doce niños. Ocurrió con el hundimiento del remolcador 13 de marzo, en el que viajaban 71 personas a bordo, con la intención de huir del hambre, el oprobio y la miseria. Día profundamente doloroso para los familiares que vieron morir a los suyos ahogados por los chorros de agua que entre carcajadas lanzaban los esbirros de la tiranía.

Para los que quedaron vivos ha sido una muerte en vida, puesto que ese crimen, como todos los crímenes castristas quedó impune. No hemos podido ver el enjuiciamiento de los culpables, y supongo que demorará en que esto suceda.¡Cuánta crueldad!

Pero mucho antes, tal como nos recuerda CiberCuba, la dictadura cubana hundió el barco XX Aniversario, en el matancero río Canímar; para impedir que llegara a Florida el 6 de julio de 1980. No hay cifras oficiales de muertos y heridos; y los sobrevivientes y militares mantienen un discreto silencio sobre lo ocurrido aquel domingo, Día del Niño, en Cuba.

"En la masacre no murieron gusanos ni contrarrevolucionarios, sino familias con hijos, incluidos militares y militantes del partido y la juventud comunistas, que aquel domingo de terror habían elegido el paseo fluvial para agasajar a sus hijos y terminaron encontrando la muerte por una respuesta desproporcionada de las autoridades cubanas".

Julio es el mes de los fusilamientos de los militares, en 1989, inmiscuidos en el escándalo del narcotráfico, del que los Castro sabían absolutamente todo.

Oswaldo Payá (izda.) y Harold Cepero / Foto: Cubanet

Julio es también el mes del vil asesinato cometido contra Oswaldo Payá y Harold Cepero a manos de los delincuentes y criminales a sueldo del castrismo; de este crimen tampoco se ha podido lograr que un tribunal internacional interfiera y haga justicia a estos dos hombres de coraje, líder el primero y joven miembro el segundo, del Movimiento Cristiano Liberación.

Carlos Payá, hermano de Oswaldo Payá, ha iniciado una recogida de firmas para pedir a Michelle Bachelet, expresidente de Chile y Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, una investigación a nivel internacional sobre estos crímenes y la actuación inmediata de la justicia.

Si no la han firmado todavía, hágalo, debemos llegar a las 10 mil firmas antes de este 22 de julio, día en el que se conmemora el terrible suceso.

Julio es el mes del fallecimiento en el exilio de dos grandes, inmensas artistas cubanas, Olga Guillot (12 de julio del 2010) y Celia Cruz (16 de julio del 2003). La pérdida irreparable e insustituible de esas dos ilustres damas de la cultura cubana, pese a que la recordaremos siempre a través de su música y de su arte, enluta eternamente uno de los meses más infernalmente calurosos de la isla y de Miami, donde se concentra la mayor cantidad de coterráneos.

La desgracia del mes en curso comenzó por el 26 de julio de 1953, en pleno carnaval santiaguero, cuando Fidel Castro junto a un grupo de hombres decidieron asaltar el Cuartel Moncada -en el acto murieron más soldados que asaltantes- con la intención de derrocar al presidente Fulgencio Batista y Zaldívar, quien no sólo no los mandó a fusilar de inmediato como debió de haber hecho y como habría hecho Castro en su lugar y que no paró de hace en cuanto tomó el poder.

Batista los mantuvo un año y poco más en una cárcel que era lo más parecido a una habitación lujosa de un hotel cinco estrellas. Con todo tipo de lecturas, comidas entre las que se comprendía el plato preferido de Castro I, la langosta Thermidor, y tabacos de los mejores; a juzgar por la correspondencia del mismo Fidel Castro con Celia Sánchez Manduley, su amante guerrillera.

Pudiera seguir enumerando sucesos luctuosos sucedidos en el mes de julio... Este es también el mes y este el año en que dos jóvenes negros han sido asesinados en Cuba, sin que nadie mueva un dedo por ellos.

Julio, es sin duda para nosotros, y no abril (aunque pudiera ser que...), el mes más cruel.

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Zoé Valdés

Escritora y Artista. La Habana, 2 de mayo de 1959

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