Donald Trump Foto © Flickr / Creative Commons

EE.UU. primero: Orden ejecutiva de Trump prioriza a trabajadores estadounidenses

Como parte de los esfuerzos que realiza el gobierno de Estados Unidos para impulsar la recuperación del país tras el COVID-19, el presidente Donald Trump acaba de firmar una orden ejecutiva que pone en primer lugar a los empleados americanos.

Según dijo la Casa Blanca en un comunicado, la idea es evitar que estadounidenses calificados sean desplazados por trabajadores extranjeros.

Bajo esta nueva política, los empleadores federales deberán centrarse en la fuerza de trabajo de la nación y no en ninguna proveniente de otros países. Yendo más allá en su fin, la ley exigirá que las agencias gubernamentales completen una auditoría interna para saber si cumplen o no con el requisito de solo tener a ciudadanos americanos en el servicio competitivo.

De acuerdo con la Oficina de Gestión de Personal, actualmente, la fuerza laboral federal cuenta con dos millones de empleados civiles. De ellos, cerca de dos tercios están en el servicio competitivo y el resto, en otras dos clasificaciones de servicio: el excepcional y el ejecutivo superior.

En apoyo a la recién aprobada resolución, el Departamento del Trabajo, por su parte, velará porque los empleadores no reemplacen a trabajadores estadounidenses por empleados que reciban la visa H-1B (capacidades laborales excepcionales).

Cerrando las brechas

A propósito de este visado, como parte de las medidas tomadas por la actual administración, su otorgamiento quedará paralizado, al menos, hasta el 31 de diciembre.

De acuerdo con la Casa Blanca, “el presidente Trump inició reformas al programa H-1B para dar prioridad a los trabajadores de altos salarios y cerrar las brechas a fin de asegurar que los trabajadores estadounidenses no sean desplazados por mano de obra extranjera de bajo costo”, señala The EpochTimes en un reporte.

Diseñado para empleados calificados, entre ellos, los que laboran en tecnología, este visado se suma a otros igualmente congelados, como, por ejemplo, el H-4, otorgado a las parejas de los empleados tecnológicos; el L-1, destinado a directivos de grandes firmas; el H-2B, dirigido a trabajadores de hoteles y de la construcción; y el J-1, otorgado a investigadores, profesores y participantes de programas de intercambio laboral, tal como reseña Spectrum Noticias NY1.

Subcontratación de extranjeros

La subcontratación (outsourcing) vinculada a empresas radicadas en el exterior también está en el centro de este debate.

Como ejemplo de esta práctica, la Casa Blanca citó a la Autoridad del Valle de Tennessee (TVA), de propiedad federal, que pretendía subcontratar el 20% de sus puestos de tecnología a compañías foráneas, así como emplear a extranjeros con bajos salarios y visa de trabajo temporal.

De haberlo hecho, más de 200 trabajadores estadounidenses de Tennessee, altamente calificados, habrían perdido sus empleos. Y lo que es peor: tales planes le habrían costado decenas de millones de dólares a la economía local en los próximos cinco años.

Gracias a la nueva ley, dos miembros de esa organización fueron despedidos, incluido su presidente. Según Trump, la TVA “traicionó a los trabajadores estadounidenses” y ahora, deberá contratar a un nuevo director ejecutivo “que ponga a los intereses de los estadounidenses en primer lugar”, agrega TheEpochTimes en su reporte.

Está claro que la contratación externa de empleados perjudica a nuestra fuerza laboral. De hecho, millones de estadounidenses se han visto privados de sus empleos como consecuencia de esta práctica.

De modo que, en momentos como los que vivimos, bajo una pandemia de ribetes impredecibles, no podemos anteponer a nadie por encima de nuestra gente. Máxime si se tiene en cuenta la usurpación de propiedad intelectual de la que hemos sido y somos víctimas.

La Casa Blanca recordó en su comunicado que “la externalización de trabajos tecnológicos, que involucran información confidencial, podría representar un riesgo de seguridad nacional”, de ahí la urgente necesidad de conservar los empleos para los ciudadanos estadounidenses, ya sea por origen o naturalizados.

Contratar a americanos

La prioridad, definitivamente, es esta: contratar a americanos. Por eso, aparte de esta nueva iniciativa, el Presidente ha tomado otras medidas encaminadas a proteger el empleo de los estadounidenses.

Una de ellas es la que elimina la opción de solicitar asilo con el fin de obtener un Documento de Autorización de Empleo.

Paralelamente, la actual administración también ha frenado la inmigración. Para ello, y con el fin de atenuar el nivel de desempleo resultante de la pandemia de coronavirus, ha suspendido hasta nuevo aviso la emisión de permisos de residencia permanente.

En momentos en los que la tasa de desempleo está en un 11,1%, según el más reciente informe de la Oficina de Estadísticas Laborales, cualquier medida que se tome para garantizar más trabajos para los estadounidenses es poca.

Con la puesta en marcha de la nueva orden ejecutiva y el resto de iniciativas pro estadounidenses, al menos 525 000 puestos laborales quedarán en manos de ciudadanos americanos.

Hay que potenciar y priorizar la fuerza de trabajo nacional. Juntos, desde dentro, debemos y podemos encumbrar los esfuerzos de la nación americana.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Rafael Marrero

Economista. Graduado de las universidades de Stanford y Cornell, es un reconocido experto en EE.UU. en contratación federal, emprendimiento para pequeñas y medianas empresas y gestión de proyectos. Autor del bestseller de Amazon La salsa secreta del Tío Sam.

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