Cartel promocional Foto © Netflix

Lo que hay que ver: First and Last

Está en Netflix.

Es una serie corta, de tan solo seis episodios, de menos de una hora de duración, cada uno.

Un equipo filmó - contradictoriamente, con bastante libertad - en la afamada cárcel del condado de Gwinnett, en Georgia.

Para documentar, comparando - partiendo de una ingeniosa idea, al ser usados, luego, en lo que es ampliamente conocido, desde los inicios mismos del cine, como un "montaje paralelo" - los primeros momentos de los detenidos que llegan, por cualquier motivo; junto a las últimas horas de los que, cumpliendo su sanción, están a punto de ser liberados.

Aunque, entretenido, este eficaz material, quizás hubiese dado, mucho mejor, para un más potente largometraje. Que no extendiéndolo a una serie.

Igual, no se pierde interés.

Pero, lo que empieza como una singularidad, al cabo de dos capítulos, termina siendo más lo mismo. Solo que con casos diferentes.

Y una fotografía avezada, e interesante.

Puede que usted se sonría por unos muy pocos momentos. En el segundo, o tercer, episodio hay una bailarina, medio loca, junto a una borracha, que intentan ser un poco simpáticas, en medio de lo que constituye una tragedia mayor.

Y justo estaba presenciando esta propuesta, cuando encontré, en las redes, una infame primera plana, de ese periódico, tan mentiroso como fútil, que es el Granma, en Cuba, donde el órgano(pónico) oficial del partido, que le ha jodido la vida, a medio mundo y más, con su "liderazgo" aburrido, retrógrado y forzoso, que "ningún cubano teme ante la policía, pero en otros países no ocurre igual".

¡Ay, no me jodas!

Lamento, e intento, desentonar, desproporcionadamente, acerca del tema.

Y estoy seguro que todos los periodistas independientes - a quienes se les confina, cada vez má, a no poder ni salir de casa -, u opositores y exiliados del régimen, estoy seguro, opinan lo contrario, también.

No dudo de las malas acciones de la policía norteamericana.

Como ya lo hemos visto en millones de películas, producidas por este mismo país.

Mientras que en la isla no es posible, ni siquiera, pensar en la idea de poner un personaje negativo, como agente de la ley y el orden.

¡Diga usted de filmar en un presidio!

Mi película CHAMACO, basada en la obra original de Abel González Melo, sufrió de censura, entre otras cosas, por señalar solo a un policía corrupto.

¡Cuando lo raro, es encontrar uno que sea honrado!

Durante años intenté, incluso, realizar la versión cinematográfica de ese MONUMENTO LITERARIO CUBANO que es la novela HOMBRES SIN MUJER de CARLOS MONTENEGRO.

Y el guion de mi siguiente largometraje -de no haberme cercenado, la abominable censura- se titula FE DE RATAS ocurre, la mayor parte del tiempo, en una cárcel.

Pero, "nananina".

La filmación de las cárceles cubanas, o de su aparato de control y represión, solo son permitidas para sus aburridos, cheos y repugnantes programas producidos por el MININT.

Los "Día y noche", es el título de turno más reciente, de lo que comenzó con otra serie titulada SECTOR 40.

Donde los policías parecen escaparates, archivos y diplomas de buena conducta.

¡Son tan buenos!

¡Policía, policía, tú eres mi amigo!

¡Mira!

Tampoco dudo de la seguridad que he sentido - hasta este momento en el que escribo - de vivir en Estados Unidos.

Cuando estaba en Cuba, el solo hecho de manejar, me daba pánico.

La policía cubana está diseñada para CASTIGAR y no para prevenir.

Muchos "caballitos de la motorizada" se esconden, detrás de los árboles, para "agarrar, con las manos en la masa", al infractor.

En lugar de situarse, visiblemente, para precaver, o evitar, la contravención.

Tienen que hacer dinero con las multas.

Son déspotas, mal educados, incultos, arbitrarios, abusadores.

Y estoy convencido que me quedo corto.

En Estados Unidos, si uno cumple con las reglas establecidas, es difícil ser detenido.

Lo cual contrasta con el dato de que es un país que tiene más cárceles que universidades. Y que en las cárceles hay más población negra y latina, que blanca.

De las diferencias entre las cárceles cubanas y las norteamericanas, mejor ni hablemos. Empezando por la higiene.

Por más que cualquier prisión es HORRIBLE y ESPANTOSA.

Es un infierno.

Este es un debate interminable.

Aunque, también recientemente, escuché de un video promovido por la oficialidad cubana, donde aquello de allá, la "cana dura y pura", parece ser mejor que un fin de semana en Disneylandia, acá.

En fin... el mal.

CUÑA COMERCIAL. --------

Como el título primero de mis CREMATORIOs.

Disponible en mi canal de YouTube. Que es con mi nombre y apellidos completos.

Y la misma fotografía de mi perfil en Facebook, junto a mi hija.

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Con excepción de NADA, mi primer largometraje y CONTIGO PAN Y CEBOLLA, el último.

FIRST AND LAST.

Porque Youtube alega problemas con los derechos de autor de una banda sonora "pagada" por el ICAIC, en su momento.

¡Dios sabrá!

Otra cosa rara más.

¡Y después me llaman raro a mí!

Igual, la primera, NADA, es bien fácil encontrarla en las redes.

Y la segunda, creo, que está en Amazón.

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Es solo clickear encima de la campanita.

Y punto.

¡AYUDE AL ARTISTA CUBANO!

Bueno, AYUDE AL CUBANO.

Está bien: AYUDE.

FIN DE LA PAUSA COMERCIAL ------

No.

No es material de alto vuelo esta serie.

Mucho menos, habiendo recomendado, antes, una película, por los cielos, como lo es la alemana BALLOON, donde una familia busca la libertad en el aire.

Esto va por lo bajito, por lo terrenal, por lo sórdido y más cercano.

Por supuesto que me causa horror el solo pensar que puede uno caer en la misma situación.

Por cualquier cosa.

En cualquier lado del mundo.

¿A quién no?

Por eso, esta miniserie - que ya son como las "fast food" de Netflix - me llamó la atención, me interesó.

Se ve rápido y enseña.

Mas, asusta.

Asusta un poco.

Bastante.

Por más que haya planos particularmente hermosos en medio de tanta maleza.

No quita el sueño, cinematográficamente hablando.

Mas, deja sembrada la semilla de una terrible pesadilla.

¡Qué ladilla!

¡Qué mundo tan duro, este, en el que sobrevivimos!

Cartel promocional

 

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Juan Carlos Cremata Malberti

Director de cine y guionista cubano. Se graduó en 1986 de Teatrología y Dramaturgia, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, posteriormente cursó estudios en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños graduándose en 1990.

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Juan Carlos Cremata Malberti

Director de cine y guionista cubano. Se graduó en 1986 de Teatrología y Dramaturgia, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, posteriormente cursó estudios en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños graduándose en 1990.

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