Ernesto Borges Foto © Twitter / Mario Félix Lleonart

Ernesto Borges visita su casa por primera vez en 22 años de presidio político

El prisionero político cubano Ernesto Borges Pérez ha podido visitar su casa después de 22 años de cárcel.

Durante el corto permiso concedido por el régimen, Borges Pérez se ha reunido con su padre, Raúl, según contó este a Radio Televisión Martí.

El pase de cuatro días termina el próximo 30 de octubre y fue otorgado con algunas restricciones, como la de no manifestar sus ideas políticas en público, no hacer declaraciones y evitar desplazamientos para no contagiarse de coronavirus, explicó el padre.

Borges Pérez, quien fuera oficial de la inteligencia cubana, fue condenado en 1998 a treinta años de cárcel acusado de espiar a favor de Estados Unidos, en un juicio que muchos consideran se realizó sin garantías procesales.

El pasado 23 de marzo, cumplió 54 años, de los cuales ha pasado 22 en la cárcel de manera ininterrumpida. Esta es la primera vez en todo ese tiempo que le autorizan un pase para visitar su casa.

En febrero de este año falleció su madre, cuenta el padre, quien lamenta que no le pudiera ver “en un entorno que no fuera la prisión”. Según el testimonio de Raúl Borges, "ha sido un sufrimiento acumulado en estos años".

Raúl, quien lo ha visitado en la cárcel durante todo este tiempo, siempre ha sostenido que su hijo se encuentra con la moral intacta. En más de una ocasión, señaló, ha rechazado propuestas de libertad que el régimen le ha hecho a cambio de convertirse en colaborador de la Seguridad del Estado. La respuesta de Ernesto ha sido invariable: no negocia sus principios a cambio de nada.

De acuerdo con la nota de Radio Televisión Martí, en Cuba los presos militares pueden optar por la libertad condicional una vez cumplido un tercio de la condena. Esta regulación no se ha aplicado en el caso de Borges Pérez, a quien nunca antes le otorgaron un pase hasta el de ahora.

Su padre asegura que no va a cejar en la decisión de reclamar su libertad y cuanto beneficio se le pueda conceder. De momento, el único beneficio que se le ha otorgado es el cambio de régimen penitenciario, de máxima seguridad a mínima, lo cual le da el derecho a pases familiares.

A pesar de lo triste de esta situación, el padre de Borges Pérez declara que “es un momento muy feliz”. A petición del fallecido Cardenal Jaime Ortega, quien lo visitó en 2012 en la cárcel, Borges Pérez abandonó una huelga de hambre que duró 25 días.

En 2018, decenas de activistas y líderes opositores cubanos firmaron un “Reclamo Urgente” dirigido a la comunidad internacional solicitando apoyo para la liberación de más de 120 presos políticos en la Isla. Entre los nombres que figuraban en el listado, estaba el de Ernesto, quien requiere de atención médica especializada y necesita cirugía. Pérez Borges padece de cataratas, pero no permite que le operen mientras esté preso.

"La racionalidad debe imperar por encima de la represión y Ernesto, al igual que los que están en condiciones similares, deben ser puestos en libertad", señaló su padre.

Con casi 100 mil presos comunes, Cuba es uno de los países con más alta población penal del mundo. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos calcula que hay más de un centenar de ellos que sufren prisión por motivos políticos y pide la liberación de todos ellos.

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