El círculo vicioso de precios, costes y subsidios en Cuba

Los precios se resuelven en los mercados, mediante el accionar de oferta y demanda; cualquier otra alternativa, acaba siendo un desastre. Por ejemplo, Cuba.

Cubanos en Banco Metropolitano en la Calzada del Cerro (Imagen de referencia) Foto © CiberCuba

En un artículo publicado recientemente en Cubadebate un usuario que se hace llamar Gonzalo dijo: Libre Comercio y Economía de Mercado, no queda otra que oferta y demanda. Lo único responsable sería no graduar más universitarios masivamente, darle la oportunidad a los pocos jóvenes que quedan en este país de convertirse en agricultores, por lo menos hasta que tengamos un millón de trabajadores agrícolas en Cuba.

No cabe la menor duda de que los comentarios que realizan los lectores de Cubadebate acaban siendo mucho más interesantes y reveladores que las noticias de la prensa oficial del régimen. En el encabezamiento de este artículo hay uno que me ha gustado de forma especial, de Gonzalo. Lo comparto al 100%. Bienvenido.

El desbarajuste de los precios y costes en el sector agropecuario cubano está alcanzando proporciones que ya denunciamos desde comienzos del mes de enero, cuando entró en vigor la Tarea Ordenamiento. Tal es el embrollo, que la ministra de Finanzas y Precios parece que está abonada al programa Mesa Redonda para explicar día sí y al otro también por qué de tanto desatino. Una información publicada en Cubadebate, relativa a la actualización de tarifas y precios, da buena cuenta de todo ello.

El origen de todo este barullo se encuentra en que la ministra comunista cree que un tema de precios se puede resolver mediante un “intercambio sostenido con formas productivas y productores, incluidos los individuales”, pero se equivoca. Los precios se resuelven en los mercados, mediante el accionar de oferta y demanda; cualquier otra alternativa, acaba siendo un desastre. Por ejemplo, Cuba.  

¿Qué está pasando en el campo cubano en este momento, y, sobre todo, qué puede pasar en los próximos meses?

La respuesta a estas preguntas obliga a recurrir a los efectos de la Tarea Ordenamiento, que ha sido el origen de los problemas. Tras la devaluación, una medida que suele ser impopular para los gobiernos, porque la gente cuestiona la debilidad de su moneda, los precios de los insumos importados se disparan al alza. En tales condiciones, lo normal sería que se incrementase la demanda interna si los precios se mantienen estables y resultan más competitivos, pero, sobre todo, debe existir oferta. Este es el esquema de funcionamiento general que cabe esperar de una devaluación, pero en Cuba no ha ocurrido tal cosa.

La razón es que, junto a la devaluación, las autoridades decidieron practicar un aumento de salarios que incrementó los costes unitarios de producción de las empresas, al no registrarse un aumento simultáneo de la productividad. Los ajustes de salarios nominales suelen ser más rígidos que los precios, de modo que la percepción general de la gente fue que, pese a disponer de salarios mayores, su poder adquisitivo era inferior. Por otra parte, la oferta nacional sustitutiva de la importada era escasa e inexistente en muchos casos.

Y en este cuadro de ineficiencia general, intervino el ministerio para topar, centralizar y controlar tarifas y precios, dando la puñalada definitiva a la actividad económica. La búsqueda de mayor racionalidad y eficiencia por parte de los productores resultó imposible, por culpa de la Tarea Ordenamiento y sus medidas contradictorias, que impidieron a aquellos cubrir sus costes y mantener beneficios. Una cierta sensación de “sálvese quien pueda” recorrió la geografía nacional.

Y desde luego, si hay alguien a quien cuestionar por la pésima gestión de la Tarea Ordenamiento, no queda más remedio que denunciar el comportamiento de las grandes empresas monopólicas de servicios del régimen, suministradoras de electricidad, agua, etc, que desbocaron sus tarifas causando gran preocupación a los productores. Ese aumento de precios de la electricidad, agua y otros servicios prestados al campo obedeció a la medida de la Tarea Ordenamiento relativa a que las empresas pudieran fijar sus precios, al tiempo que se reducían subsidios y gratuidades. Las transformaciones estructurales previas no se abordaron y como consecuencia, llegó el caos que estaba anticipado.

En cuanto los pequeños arrendatarios, o las Cooperativas de créditos y servicios, CCS al ver lo que venía encima, con un incremento inesperado de costes y que no podían siquiera atender el cobro automático de servicios de electricidad y agua, al carecer de respaldo en los saldos de las cuentas bancarias por los desfases de tesorería asociados a la producción y venta de las cosechas, no pudieron reaccionar, al no disponer de capital necesario, ni créditos, ni seguros, ni nada parecido.

En definitiva, que los precios de los servicios e insumos aumentaron más veces que el crecimiento del precio de sus ofertas, y para muchos suponía perder dinero. A ello se añadió la preocupación por la escasa información relativa a las adecuaciones tributarias, así como la revisión del pago de impuestos en las CPA buscando equiparar las condiciones. Resumiendo, la ministra dijo que se contabilizaron más de 200 críticas de los productores. Posiblemente, habrá muchas más.

Y entonces, empezaron los ajustes de costes y de precios a partir de las decisiones aprobadas anteriormente en la Tarea Ordenamiento, que han dejado prácticamente sin efecto el programa en su definición inicial.

La tarifa del agua descendió un 32% desde el nivel alcanzado; otro tanto, la tarifa eléctrica para regadíos, un 28%; las tarifas de otras actividades de la producción agropecuaria, un 25%; y las tarifas de aviación en la producción de arroz y piensos nacionales para la producción porcina, otro 22%. Rebajas de este tipo han debido crear problemas a las empresas que las han soportado.

De modo que la Tarea Ordenamiento, que pretendía que las empresas fijasen los precios, ha tenido que rectificar lo aprobado inicialmente, y asumir, después, un incremento en el coste de los subsidios que recaen en el magro presupuesto del estado. Así, por las menores tarifas anteriores, se incrementan los gastos en 242.000.000 de pesos. Vuelta atrás.  

En cuanto al precio del arroz de cáscara húmedo, los productores plantearon su disconformidad con aprobado en la Tarea Ordenamiento y, a resultas, se incrementó en 1.483 pesos el precio de acopio, 318.40 pesos por quintal para mantener la utilidad anterior a la Tarea Ordenamiento, de 1.354 pesos por tonelada. Para atender este cambio, ha habido que destinar al presupuesto del estado otros 470.000.000 de pesos.

Con el precio de la leche, acarreo y frío, hubo también quejas de los productores, de modo que el régimen acordó mantener el precio de 7.50 pesos por litro de leche de calidad máxima, y que el pago del acarreo y el servicio de enfriamiento se realizara de forma independiente. De modo que, para atender este cambio, el presupuesto del estado ha tenido que estirarse en otros 100.000.000 de pesos, en subsidios, estableciendo que la industria alimentaria asume el gasto que sobrepase el financiamiento anterior.

También se hizo referencia a cambios en las categorías del ganado vacuno en pie, pero al tratarse de modificaciones que no afectan los costes de producción ni los precios de venta, no trasladaron su impacto al presupuesto del estado.

En suma, 812 millones de pesos más de gastos en subsidios, porque la fijación de precios y costes por las empresas no ha funcionado. La producción de las empresas estatales cubanas continúa siendo ineficiente y cuando se incrementan los costes, la situación es mucho peor. El esfuerzo de eficiencia ni se hizo, ni siquiera fue planteado, y nuevamente, el estado tiene que financiar a las empresas. Un círculo vicioso del que no se sabe, ni se puede, salir.

Asimismo, se anunció que mantienen solo el precio de acopio centralizado los productos que tienen un alto impacto en el consumo social y en la sustitución de importaciones: Arroz con cáscara y consumo, Frijoles (negro, colorado), Leche fresca de vaca, Ganado vacuno en pie, Tabaco, Caña de azúcar, Café (arábico y robusta), Maíz seco en grano, Huevos frescos de gallina, Cerdo en pie y Papa.

También habrá productos a los que se les aplicarán en su venta “precios duales” porque tienen dos destinos consumo social (destinados a los hospitales, escuelas, comedores obreros y a los sistemas de atención a la familia) y las dietas médicas, y en tales condiciones, se mantendrían los precios de acopio centralizados

Se adoptó la decisión de liberar y descentralizar el precio de compra de esas producciones cuando sean concertados por gobiernos locales o entidades facultadas para ello en función del comercio minorista, como, por ejemplo, Malanga Xanthosoma y colocasia, Plátano vianda y burro, Plátano fruta, Boniato, Mango, Guayaba, Fruta Bomba y Tomate.

Otras decisiones han sido la eliminación del cobro automático de los servicios de electricidad y agua, el diseño por el sistema bancario de servicios para las formas productivas que se ajusten a las nuevas necesidades de flujos a corto plazo, la revisión del precio de los servicios ofrecidos a las formas productivas ajustando las tarifas a las condiciones de costes, una evaluación de las condiciones financieras y organizativas de las cooperativas para ayudar a detectar problemas, la revisión de los precios del cacao y tabaco, los aportes al presupuesto del estado por las cooperativas de producción, o el seguimiento a la situación que presentan las empresas y cooperativas para poder acceder a los créditos puentes para capital de trabajo, entre otros.

De mercados y competencia, nada de nada. De la Tarea Ordenamiento inicial ya apenas queda nada. O tal vez sí. Aun no ha llegado lo peor. 158 empresas cerraron con pérdidas el mes de enero. La Tarea Ordenamiento se está llevando por delante al débil sistema empresarial. Un desastre sin paliativos.

Las autoridades muestran su confianza en que aún es posible el fomento de las exportaciones, así como las ventas en el mercado interno en MLC, junto al encadenamiento con la industria nacional, con vistas a depender cada vez menos de la importación de insumos productivos. Creen que todo esto puede ayudar a paliar la crítica situación, pero hasta la fecha estos efectos no se han manifestado. De intercambio en intercambio con los productores, se está perdiendo un valioso tiempo para liberar las fuerzas del mercado, en pos de la eficiencia que necesita la economía y en particular, el sector agropecuario.

La reducción del crecimiento de los costes de los servicios y tarifas a los productores agropecuarios ha sido una decisión positiva para ellos, pero se vuelve a crear el eterno problema de más subsidios. Los precios siguen estando desconectados de los costes y además sin relación alguna entre los distintos productos y servicios. Si el gran León Walras viera lo que está ocurriendo en la economía cubana no se sorprendería. La Tarea Ordenamiento no ha conseguido sus objetivos. Y cada vez va a ir cada vez a peor. Las expectativas inflacionistas ya están aquí.

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Elías Amor

Economista, Miembro del Consejo del Centro España-Cuba Félix

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