Madre de Miami: "Es una crueldad que mi hija siga presa en Cuba"

"Quiero tener a mi hija a mi lado, abrazarla, besarla, esto ha sido una etapa muy dura de mi vida, y no quiero morirme sin tenerla otra vez a mi lado", declaró Miyares a CiberCuba. "Pero Dios hará que yo la sienta hoy junto a mí de cualquier manera".

Alina Miyares y su hija Alina López-Miyares Foto © CiberCuba / Cortesía de la familia

Alina Miyares pensó que este Día de las Madres iba a traerle de vuelta a su hija de una cárcel cubana para abrazarla después de cuatro años sin poder celebrar juntas la fecha, pero su anhelo no pasó de ser una quimera prolongada en la ausencia.

"Quiero tener a mi hija a mi lado, abrazarla, besarla, esto ha sido una etapa muy dura de mi vida, y no quiero morirme sin tenerla otra vez a mi lado", declaró Miyares a CiberCuba. "Pero Dios hará que yo la sienta hoy junto a mí de cualquier manera".

Miyares, de 93 años, tuvo al menos un aliciente al amanecer de este domingo. Su hija Alina López-Miyares, presa en una cárcel cubana desde 2017 bajo acusaciones de espionaje, la llamó poco después de las 5 a.m. para darle el "abrazo telefónico" a la madre que la espera, sola y sin consuelo, en un apartamento de Miami Beach.

"Se levantó muy temprano para hacer la fila del teléfono y poder hablar aunque fuera por tres minutos", contó Miyares. "Espero que esta pesadilla termine pronto".

La profesora cubanoamericana Alina López-Miyares se encuentra actualmente en un centro de reclusas en Caimito, al sur de La Habana, cumpliendo una condena de 13 años de prisión. Su caso se encuentra en medio de una apelación al Tribunal Supremo Popular de Cuba. López está pidiendo su liberación por haber cumplido una tercera parte de la sentencia y por su buena conducta en la cárcel.

Su situación de salud es delicada, con una dolencia renal crónica, hipertensión, y sin recibir una alimentación adecuada. Ella considera que podría entrar pronto en diálisis si no mejoran sus condiciones de vida. López-Miyares tiene 62 años.

"Es una crueldad que mi hija siga presa en Cuba", dijo la anciana a CiberCuba. "Todos los días me voy a la cama pensando que pueda agravarse su estado de salud o que yo no despierte más... Es lo que se piensa a los 93 años y estás sola".

Miyares viajó regularmente cada mes a La Habana para visitar a su hija y llevarle medicinas y alimentos a la prisión de Manto Negro, donde inicialmente permaneció. Luego, las restricciones por la pandemia le impidieron continuar los viajes a Cuba.

Los abogados de López-Miyares han pedido con urgencia liberarla por motivos humanitarios. En un mensaje reciente difundido en internet, López-Miyares pidió desesperadamente al presidente Joe Biden que la ayudara a retornar a casa: "Soy inocente... Por favor, ayúdeme a volver a casa.

El abogado Jason Poblete, que representa el caso de López-Miyares en Estados Unidos, considera que la liberación de su cliente debe ser una condición para iniciar cualquier proceso de negociación con el régimen cubano.

El caso tiene implicaciones directas en las ya tensas relaciones entre Washington y La Habana.

López-Miyares está incluida entre los 48 estadounidenses detenidos o cautivos injustamente en el extranjero, de acuerdo con la Fundación Foley. La entidad elabora su listado considerando los casos de ciudadanos estadounidenses en países donde no existe un debido proceso legal y son retenidos por razones políticas.

A pesar de las ingentes gestiones de Poblete y la organización Global Liberty Alliance para lograr atención del caso en Washington, ha existido reticencia por parte de congresistas y de la Casa Blanca para involucrarse activamente en el reclamo de libertad para López-Miyares.

La historia de su arresto y condena en Cuba ha tenido escasa cobertura en los medios estadounidenses, pero a comienzos de este mes recibió gran despliegue en las páginas del diario The New York Times. Una acusación similar de espionaje implicó al contratista Alan Gross, condenado a 15 años de cárcel en 2011 y liberado tras negociaciones de alto nivel entre La Habana y Washington en diciembre de 2014. 

Por el momento, la Oficina del Enviado Presidencial Especial para Asuntos de Rehenes del Departamento de Estado tiene el caso de la profesora cubanoamericana bajo su consideración.

El caso de López Miyares está envuelto en una turbia historia de amor mezclada con supuestas acciones de espionaje y un fracasado plan para sacar clandestinamente a su esposo de Cuba, con la colaboración del FBI.

López Miyares y el exoficial de la inteligencia cubana, Félix Martín Milanés, se casaron en 2007 y ella viajaba a visitarlo a Cuba durante una década. Milanés fungió como diplomático en la Misión Cubana de Naciones Unidas en Nueva York, donde se habían conocido décadas atrás.

De acuerdo con documentos presentados en los tribunales cubanos, el FBI contactó a López-Miyares en Miami para pedirle que buscara colaboración de su esposo en Cuba para obtener información de inteligencia.

Milanés aceptó y ofreció nombres de agentes cubanos activos y retirados en Estados Unidos. A cambio, el FBI prometió sacarlo de Cuba junto a su hija en una presunta operación de contrabando desde Baracoa, en el oriente de Cuba. López-Miyares recibió $10,000 dólares para costear la salida del esposo.

La operación resultó fallida y Milanés envió un mensaje a su esposa para que fuera a verlo a Cuba. López Miyares tomó un avión a La Habana y fue arrestada cuando trataba de regresar a Estados Unidos, en enero de 2017.

El juicio en el tribunal militar de La Habana fue con carácter sumario y a puertas cerradas. Milanés fue condenado a 16 años de cárcel.

La madre estuvo en el juicio de su hija. No puede recordar esos momentos sin contener las lágrimas.

"Alina es una persona demasiado buena, con demasiada ingenuidad", dijo Miyares. "Solo por su bondad se explica que esto haya sucedido, incluso sin que la familia de Estados Unidos supiera lo que estaba pasando".

Miyares fue una profesora destacada en Nueva York hasta retirarse en 1989. La familia se trasladó luego a Miami y López-Miyares siguió los pasos de su madre con su único hijo y logró insertarse como maestra de inglés en el sistema escolar de Miami-Dade.

La familia, natural de Guantánamo, emigró de Cuba en 1966, cuando López-Miyares tenía ocho años, y se radicó desde entonces en el área de Nueva York.

"Hoy he recordado mucho a Alina, pero también a mi madre, que murió exiliada en España sin poder estar junto a ella", dijo Miyares. "No quiero vaya a repetirse conmigo".

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Wilfredo Cancio Isla

Periodista de CiberCuba. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna (España). Redactor y directivo editorial en El Nuevo Herald, Telemundo, AFP, Diario Las Américas, AmericaTeVe, Cafe Fuerte y Radio TV Martí.

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