Entrevista a Vladimir Lázaro González, tío de Denis Solís: "No tenemos fe de vida"

"Nos tienen marcados, perseguidos. Al primo (de Denis Solís) lo han citado en la estación de Policía. Es un constante perseguir. salgo a pelarme y me persiguen; salgo al mercado y me persiguen. Se paran debajo de mi casa. Es una marcadera".

Denis Solís junto a su tío, Vladimir Lázaro González. Foto © CiberCuba

La familia de Denis Solís no sabe nada del rapero, preso en el Combinado del Este, y sin comunicarse con los suyos desde el 19 de mayo. CiberCuba ha hablado con el tío del activista, Vladimir Lázaro González, sobre la incertidumbre y el acoso al que están siendo sometidos por parte de agentes de la Seguridad del Estado. Él pide una fe de vida de su sobrino.

CiberCuba: ¿Cómo van las cosas por Cuba, Vladimir?

Vladimir Lázaro González: Aquí esto está fuerte. Estamos sobreviviendo en nombre de Jesús. Mucha presión, de lo que es la vigilancia. Como siempre. No ha bajado la presión.

Llevan 22 días sin saber de Denis Solís. ¿Cómo lo llevan?

Estamos angustiados. No sabemos nada de él. Estamos en la angustia, en la zozobra de que no hay información. Confiando en Dios de que él está bien. La única referencia que tenemos es que la familia del preso Ernesto Borge, que es la que nos informa, nos ha dicho que no lo han visto. No sabemos nada.

El oficial (de la Seguridad del Estado) que vino aquí me dijo que ellos habían ido al Combinado del Este y que no les habían dejado entrar porque hay brote de COVID; que no lo habían podido volver a ver.

Estamos muy preocupados por el Denis. Desde el 19 de mayo y hasta hoy no sabemos si está enfermo. Luego el oficial que nos visitó nos dijo que había visto a Denis y que estaba gordo. Dice él, supuestamente.

¿Qué Denis está gordo, les dice el de la Seguridad del Estado?

Eso es lo que me dijo el agente, pero fe de vida no tenemos. No lo hemos visto. Ni una llamada. No hemos visto esa posibilidad.

O sea, ahora mismo no saben si Denis Solís tiene coronavirus.

No. No sabemos si tiene coronavirus, si lo ingresaron, si le hicieron la prueba de COVID. Estamos sin ningún tipo de información.

Le falta poco para salir de la cárcel. En teoría debería salir el 11 de julio porque el 11 de noviembre lo condenaron a ocho meses de cárcel en un juicio sumario.

Tiene que salir el 9 de julio, que fue cuando él cayó. El 9 de julio es la fecha oficial.

La última vez que habló Denis Solís con ustedes, ¿qué les dijo?

Fue mi sobrina la que habló con él. Él dijo que iba a dejar de llamar porque iban a entrar en cuarentena. Pero de la cárcel no nos han avisado de nada. En absoluto.

Hay un político alemán que dijo que iba a hacer campaña a favor de la liberación de Denis Solís. ¿Ha contactado con la familia?

No, para nada. Esa noticia yo la vi, pero a esa persona no hemos tenido el gusto de conocerla.

¿Hay algún abogado internacional que lleve el caso de Denis Solís?

El caso de Denis Solís lo lleva la abogada Laritza Diversent, pero hace rato que no tengo contacto con ella.

Haciendo un recuento de lo que ha pasado, nos gustaría que nos contara cómo fue la detención de Denis Solís.

Según me narró él, estando ya en la prisión, me dice que iba por la calle Compostela y Conde y un carro, marca Lada, de chapa particular, entró a toda velocidad y frenó al lado de él. Él sabía que ya venían para arriba de él. Él se manda a correr y lo atrapan dos hombres bastante altos y entonces empezaron a darle una golpiza enorme. Dice que le doblaron los brazos para atrás y dice que casi, casi que infarta. Todo esto fue tirado en el piso. Fue una golpiza enorme.

Vladimir, ¿usted estaba en la casa el día que detuvieron a Denis Solís?

Yo no estaba aquí. Estaba resolviendo dos o tres problemas que tenía en la familia. Mi esposa en ese tiempo estaba ingresada y cuando llego, me entero de que habían arrestado a Denis.

Cuando el policía se coló dentro de la casa de Denis Solís sin orden judicial y grabando sin su consentimiento, ¿había más gente en la casa?

Sí, la familia estaba aquí. Esto es una casa bastante larga. La familia estaba en el cuarto y no sabía lo que estaba sucediendo porque ellos estaban en el pasillo, en la sala. Ya después la familia sale a mirar lo que estaba pasando y ven lo que estaba haciendo el policía.

¿A ese policía lo conocen ustedes? ¿Es del barrio?

Sí, el policía es de aquí del barrio. Es un policía que ha sido jefe de sector en varias zonas de la Habana Vieja.

Antes de ese incidente, entrevistamos en CiberCuba a Denis Solís y nos contó que estaba siendo acosado. Digamos que lo que pasó con ese policía no fue un hecho puntual.

Según me cuenta la familia, él estaba bajo asedio desde 15 días antes de su detención.

Ustedes ahora mismo están bajo una presión tremenda...

Exactamente. Nos tienen marcados, perseguidos. Al primo lo han citado en la Estación de Policía. Es un constante perseguir. salgo a pelarme y me persiguen; salgo al mercado y me persiguen. Se paran debajo de mi casa. Es una marcadera. Yo iba al agro y van detrás de mí. Eso no ha parado. No han parado de marcar.

¿Quiénes son los que te persiguen?

Son oficiales de la Seguridad del Estado, que parece que esa es la tarea de ellos.

A Luis Manuel Otero, que vive cerca de ustedes, en San Isidro, le han arreglado la calle. ¿Han arreglado también la de ustedes?

En todo lo que es el barrio hay un nivel de construcción como nunca hubo; aceras que nunca se arreglaban las están arreglando; están destupiendo... Vaya, los solares que hacía tiempo que no los tocaban, los están arreglando. Se nota que es un cambio, que yo no lo veía desde hace mucho tiempo. 

La sala polivalente que está en la esquina de la casa, donde se practica taekwondo, tienen un puesto de mando ahí. No está frente a la casa de Denis Solís. Está en la otra cuadra. Ahí han trasladado a patrullas, Seguridad del Estado... Todos están ahí. Desde ahí nos observan. Están aquí, a unos metros se puede decir.

Denis Solís le ha contado cómo lo han recibido en la cárcel, en el Combinado del Este?

Él estuvo en el edificio 1, uno de los peligrosos del Combinado y ahí dice que los presos se solidarizaron con él y lo trataron de lo mejor. Nunca tuvo problemas con los presos comunes.

¿Denis Solís es consciente del impacto que ha tenido su encarcelamiento? Después de su detención vino la huelga de San Isidro y el 27 N y todo eso ha desatado una ola de detenciones sólo comparable a la Primavera Negra de 2003.  ¿Tiene idea de ese impacto?

Sí, él está consciente de San Isidro y de lo del 27-N. Él ha podido contrastar lo que le decimos nosotros con las noticias que ve en el Noticiero. Hay otros detalles que él no sabe.

Él tuvo una llamada de Maykel Osorbo y por eso tuvo represalias. El segundo mes que él estaba en el campamento (Zona Cero del Combinado del Este), él llamó a Maykel Osorbo y por esa llamada, le quitaron las llamadas a su familia. Lo tuvieron ocho o nueve días sin poder llamar. 

Esta vez que le cortan las llamadas a Denis Solís vendría siendo la tercera que no le dejan hablar con su familia. Pero ésta ha sido la que más se ha demorado. No sabemos si hay que llevarle jaba del mes.

Vladimir, con lo difíciles que están las cosas en Cuba, para subir una jaba, ¿cuesta, no?

Imagínese usted. Solamente la leche en polvo, para conseguirla está a 300 pesos o 350. No hay pan; no hay tostadas. Tenemos que estar inventando con pan viejo. Día por día las cosas van subiendo. Ahora con el problema de los cigarros, que pasan a MLC, se nos hace más difícil comprarlos. Están en tarjetas en dólares y yo no tengo acceso a eso. Ahora se dificulta más para yo comprarle dos cartones de cigarros.

¿Vladimir, nota que ha cambiado algo entre la gente de La Habana Vieja?

La gente se ha abierto un poco por la necesidad. Las redes sociales han hecho que les puedan llegar a ustedes las protestas de la gente. Pero a la hora de la definición, la gente se para porque el miedo paraliza. La gente teme por su vida, por su familia. 

Esto que yo estoy haciendo con ustedes ahora mismo, esto es un peligro. Pero yo sé que tengo mi papel: yo soy la voz de Denis aquí afuera. A nosotros nos ha dejado de hablar hasta la familia. Y vecinos que nos conocemos de la niñez y no nos tratan a la mitad de nosotros porque los han molestado. Les impiden que hablemos con ellos. Se nota que nos dan de lado.

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Tania Costa

(La Habana, 1973) vive en España. Ha dirigido el periódico español El Faro de Melilla y FaroTV Melilla. Fue jefa de la edición murciana de 20 minutos y asesora de Comunicación de la Vicepresidencia del Gobierno de Murcia (España)

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