Madre cubana con cáncer arrestada tras el 11J: "Me dieron golpes sin piedad"

Cuando la Policía se llevó al hijo de Miriela Cruz, ella salió en su busca y al no conseguir información, se quitó la blusa para mostrar un pulóver que llevaba debajo y en el que podía leerse: "Abajo la dictadura. No más hambre. No más represión. Patria y Vida"

Miriela Cruz, junto a su hijo Dayron Fanego, detenidos tras el 11J. Foto © CiberCuba

Miriela Cruz es una madre cubana, paciente de cáncer de pulmón, que cuando la Policía se llevó a su hijo Dayron Fanego del portal de su casa, acusado de participar en las protestas multitudinarias del 11 de julio, siguió a los agentes hasta la estación.

"Me dieron golpes sin piedad. Me dieron golpes a mí; le dieron golpes a mi hijo; le dieron golpes a una muchacha que se llevaron con mi hijo. Le dieron golpes a casi todos", cuenta en un audio compartido por la activista Anamely Ramos.

Una vez en la Unidad Policial, como los agentes no quisieron darle información sobre su hijo, Miriela Cruz decidió correr la misma suerte que el niño que trajo al mundo y que hoy es un hombre de 22 años.

Por eso se quitó la blusa que llevaba puesta y mostró el pulóver que tenía debajo con un cartel que decía: "Abajo la dictadura. No más hambre. No más represión. Patria y Vida".

Le rompieron el pulóver y la dejaron semidesnuda. En esas condiciones la montaron en la patrulla de la Policía. "De tanto golpe que me dieron llegué hecha caca a la prisión", recuerda Miriela Cruz.

Ahora, en libertad, ella hace balance del calvario que vivió tras su encarcelamiento. Protestar fue el único recurso a su alcance para estar cerca de su hijo. Y pagó la consecuencias.

Al estar encerrada perdió la cita médica que tenía para hacerse un TAC con el que monitorizar el avance del cáncer que le puede costar la vida. Tampoco le permitieron tener acceso a sus medicamentos. A su alrededor sólo había horror.

"Las condiciones son pésimas. Había Covid en la prisión. En mi celda éramos 20 mujeres y había un vaso para las veinte. Tomábamos agua de un cubo que había en el baño con tremenda suciedad", detalla Cruz.

No eran las únicas prisioneras. En la celda de al lado había otras veinte mujeres y luego había una muchacha sola en una celda. La aislaron porque estaba plantada, recuerda Miriela Cruz.

Las fuerzas represivas la pasearon en ajustador delante de una treintena de militares "vestidos de verde" que estaban en esa Estación de Policía, pese a que ella pidió a la agente que la trasladaba en la patrulla que le dejaran ponerse una blusa.

Cruz recuerda que la sacaban de la celda con grilletes a la cintura y esposada como si fuera una delincuente. Allí adentro vio cómo a base de golpes obligaban a los detenidos a gritar ¡Viva Díaz-Canel!

Entre los encarcelados había personas con brazos fracturados, golpes en la cabeza, moretones y huellas de las tonfas policiales.

A todos los que llevaban teléfonos los obligaban a dar el PIN para que la Seguridad del Estado pudiera acceder al contenido de sus celulares.

Para Anamely Ramos, el relato de Miriela Cruz demuestra que la dictadura no se ha ablandado y que "por detrás de esa fachada siguen las arbitrariedades de todo tipo".

Miriela Cruz está en libertad bajo una fianza de 8.000 pesos y con cargos de robo con violencia. Firmó sin espejuelos sin darse cuenta de que la estaban timando.

Según explica Anamely Ramos, un amigo jurista le contó confidencialmente que hay orientaciones para absolver o liberar con multas a personas "re-educables", con familias estables y sin antecedentes penales.

Todo está montado, añadió, para que los hijos de familias disfuncionales que residen en barrios marginados paguen las consecuencias de las protestas del 11 de julio.

Ramos cree que eso es motivo suficiente para no cejar en el empeño de reclamar la liberación de todos los presos polìticos del 11J. "Toda iniciativa, ya sea familiar o grupal, para intentar salvar a alguien es válida y hermosa, pero eso no puede llevarnos a cerrar los ojos ante las injusticias cometidas hacia esos que no son los nuestros. Todos son los nuestros. Todos son inocentes y todos merecen ser libres", señaló.

Miriela Cruz y su hijo son sólo dos de los más de 700 casos de detenidos o desaparecidos documentados por Cubalex.

Desde Estados Unidos, Julie  Chung, subsecretaria para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, se ha solidarizado con los familiares de los detenidos tras las protestas pacíficas del 11J en Cuba.

"En Cuba, mientras el pueblo cubano está haciendo historia, los miembros del gobierno no se detendrán ante nada para ignorarlo", dijo a través de su cuenta en Twitter.

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Tania Costa

(La Habana, 1973) vive en España. Ha dirigido el periódico español El Faro de Melilla y FaroTV Melilla. Fue jefa de la edición murciana de 20 minutos y asesora de Comunicación de la Vicepresidencia del Gobierno de Murcia (España)

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