Alexis Valdés: La represión no puede con la pasión grande de mucha gente

"Desde afuera se puede apoyar, nos podemos solidarizar, podemos dar ánimos, pero Cuba solo la pueden cambiar los que están en Cuba", resaltó el actor.

Alexis Valdés Foto © Instagram del artista

El humorista cubano Alexis Valdés compartió una reflexión de domingo con sus seguidores acerca del valor de la pasión y todo lo que se logra con este sentimiento.

El artista confesó que hace tiempo se sentía decepcionado de Cuba por la falta de pasión y la apatía de la gente, pero que eso cambió con "la irrupción de un grupo de jóvenes apasionados en la escena social de Cuba. Gente que de verdad se propuso cambiar la sociedad. Y que de verdad le metió pasión y fe. Y lo sigue haciendo".

Valdés resaltó que los cubanos por mucho tiempo se han adaptado a criticar y quejarse, pero no hacer nada por el cambio, y aplaudió una vez más al Movimiento San Isidro y a los jóvenes del 27N que a través de la pasión están cambiando "la historia reciente de Cuba, aunque algunos se empeñan en no reconocerlo".

El también actor y director se refirió a los múltiples cuestionamientos que estos jóvenes han recibido, pero advirtió que de lo que no hay dudas es de que ellos cambiaron "la queja por la acción", y eso es lo que necesita Cuba, porque solo los cubanos pueden cambiar la realidad de la isla.

"Desde afuera se puede apoyar, nos podemos solidarizar, podemos dar ánimos, pero Cuba solo la pueden cambiar los que están en Cuba. Y por supuesto que es algo muy difícil de hacer. Pero esos muchachos le metieron pasión. Y gracias a eso pudo existir un 11 de julio", escribió Valdés, que ha mostrado su reconocimiento y respetos al Movimiento San Isidro y al 27N en múltiples ocasiones.

A continuación, reproducimos el escrito de Alexis Valdés, titulado "Cuba desde la pasión" y publicado en sus redes sociales:

Hace pocos días, estaba escuchando al periodista y presentador de la televisión de España Andreu Buenafuente y hablaba de algo muy interesante. Y es la pasión.

La pasión es la que lo mueve todo. Más allá del talento, más allá de las condiciones, más allá de los recursos, la pasión obra milagros.

Y había algo que hace años no me gustaba de Cuba y era la falta de pasión. La gente estaba apática. Se había acostumbrado a “esto es lo que hay” y además “no va a cambiar”. Y nadie quería arriesgarse o mover un dedo.

Mucho de eso cambió bastante a raíz de la irrupción de un grupo de jóvenes (o en su mayoría jóvenes) apasionados en la escena social de Cuba. Gente que de verdad se propuso cambiar la sociedad. Y que de verdad le metió pasión y fe. Y lo sigue haciendo.

Porque criticar hay mucha gente que critica. Eso lo hacemos todos. Y quejarse cualquiera se queja. Y está bien. Y es un derecho. Pero con esa queja y esa crítica no cambien las cosas. Para cambiar las cosas siempre hace falta pasión.

Creo que eso es lo que hicieron los muchachos del Movimiento San Isidro encabezados por Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Osorbo, Anamely y muchos más (perdonen la omisión de nombres). Y después los muchachos del 27N. Unas personas que con pasión y con fe cambiaron la historia reciente de Cuba aunque algunos se empeñan en no reconocerlo.

Y hay gente que les critica. “Que tal cosa no se debió hacer así, qué tal cosa es demasiado ingenua, que tal cosa es demasiado dialogante”. Pero lo que está claro es que esos muchachos cambiaron la queja por la acción. Porque como todos ya sabemos Cuba solo la van a cambiar los cubanos que viven en Cuba.

Desde afuera se puede apoyar, nos podemos solidarizar, podemos dar ánimos, pero Cuba solo la pueden cambiar los que están en Cuba. Y por supuesto que es algo muy difícil de hacer. Pero esos muchachos le metieron pasión. Y gracias a eso pudo existir un 11 de julio. Gracias a esa pasión y a esa fe y esa creencia de esos muchachos mucha gente más del pueblo se “conectó” con esas ideas apasionadas.

Porque somos energía sobre todo (mucho más energía que materia dicen los físicos de hoy). Yo tenía un director de teatro en España que siempre nos decía, métanle energía porque la energía es lo que conecta con la gente. Y eso es algo que ya jamás olvidé. Todo está en esa energía que convertimos en pasión.

Y creo que gran parte del futuro de Cuba depende de cuánta gente se pase de la acera de la queja a la acera de la pasión. De cuánta gente decida no aceptar “esto siempre va a ser así y no va a cambiar”.

En una entrevista que hice hace unos meses con Luis Manuel Otero Alcántara, él me decía que el cambio de Cuba no tardaba más de un año. Y por supuesto había gente que comentaba debajo “eres un iluso”, “no tienes los pies en la tierra”, “eso nunca va a pasar”. Y me pregunto yo, ¿qué habrá pensado ese que escribió eso, cuando vio el 11 de julio tantos cubanos en las calles? ¿Entonces era un iluso o era alguien que estaba visualizando lo que tú no veías?

Imagínese que tuviéramos miles y miles y miles de cubanos y cubanas con la pasión y la fe y la decisión que tienen esos muchachos del Movimientos San Isidro o el 27 N. Qué hubiera mucha más gente que hace por cambiar la sociedad y menos gente que solo filma o se queja. Probablemente hoy estaríamos hablando de otra Cuba.

Vuelvo a lo que decía al principio a colación de la entrevista que escuché de Andreu Buenafuente, para cambiar Cuba entre otras cosas necesitamos mucha más pasión de mucha gente. Y seguramente todo empieza por un pensamiento positivo de “es posible” que le quita el protagonismo al viejo pensamiento estático de “nada va a cambiar”.

Porque las cosas primero ocurren en nuestra cabeza. Mucho antes de materializarlas, la soñamos las visualizamos, y los grandes soñadores ven su película tan clara, que al final hacerla no es tan difícil.

Como decía el gran cineasta español Carlos Saura “ya la película existe, ahora solo hay que filmarla”.

Por tanto lo que yo quiero para mi país, por sobre todas las cosas, es mucha gente apasionada con cambiarlo. La represión o el estatismo no pueden con eso. Con la pasión grande de mucha gente.

Y alguno dirá “sí, pero esos muchachos ahora están presos”. Y es cierto. Desgraciadamente es cierto. Pero eso solamente es cierto, porque no hay miles y miles o millones, con la misma pasión de ellos. Si los hubiera entonces ellos no estarían en la cárcel. Porque un gobierno no puede meter en la cárcel a todo un país.

Ah. Y sé que este escrito tendrá críticas y quejas. Y sé que a muchos les parecerá iluso. Pero yo me lo he pasado muy bien haciéndolo, porque lo he hecho con un montón de pasión.

Alexis Valdés.

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