¿Te imaginas usar la misma prenda que alguien de tu familia usó hasta el cansancio hace más de una década? Eso es exactamente lo que sucede en Cuba, donde las carencias han convertido a la ropa en un bien que se estira y se reutiliza hasta el límite. Así lo contó una cubana desde España en un video que está dando de qué hablar.
Fue la influencer Clau Tropiezos (@clau_tropiezos en TikTok) quien aprovechando un reciente intercambio con su madre se refirió a cómo las prendas en la isla pasan de generación en generación, adaptándose a las necesidades de cada familia. "Cuando yo digo que en Cuba no me compraba ropa y que toda la que usaba era donada... ya sea por primas, mi tía que venía de Estados Unidos o familiares de la isla, no exagero", explicó.
La historia que contó dejó a todos boquiabiertos: su madre le envió una foto reciente de su hermana usando una blusa que ella misma había llevado mucho cuando tenía 16 años. “¡Cómo no voy a recordar esa blusa si yo la usé tanto hace 13 años! La ropa no se destruye, se sigue usando y usando hasta que ya no da para más”, comentó con un toque de nostalgia.
Aunque su relato refleja el ingenio y la creatividad con la que los cubanos enfrentan las carencias, también deja al descubierto las profundas precariedades que marcan el día a día en la isla. "El consumismo que tenemos en los países capitalistas es increíble, pero en Cuba la ropa se estira hasta el final", añadió Claudia, mostrando una foto de ella con la prenda cuando era adolescente.
El video no tardó en generar reacciones en TikTok, donde algunos usuarios se identificaron con la situación, comentando: “De generación en generación, tal cual”; “Aquí pasaba lo mismo, de hermanos a hermanos, y aún hoy aprovechamos todo”; mientras que otros se lo tomaron con humor: “El imperialismo nos desnuda, destruyendo la ropa”, escribió uno entre risas.
La publicación de @clau_tropiezos ha puesto a pensar a muchos sobre el contraste entre la realidad en otros países y la necesidad del uso extremo de recursos en lugares como Cuba, donde nada, ni siquiera una simple blusa, se desperdicia.
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